Se fueron…

… los días compartidos.

Y con ellos la caricia en ese hueco de mi hombro en el que descansaste la cabeza.


Foto de Imogen Cunningham

    La mirada que abrazaba mi nuca.

    La pasión.

    Fue un espejismo anclado en un siglo que no era el nuestro.

    O quizá sí, pero que resbaló por la ladera de un tiempo que ahora sé que  era eterno.

     Sueños imposibles en un día que se agota.

     Volverán las caricias, el deseo, el tiempo y los sueños.

  … y tú, volverás?

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