¡Morir…, dormir!…

¡Dormir!…¡Tal vez soñar!

Eso es lo que me dijiste, aquel día. Pero tú no tenías las dudas de Hamlet.

Tú, te habías despedido con un “adiós, amor imposible” y yo, me quedé con la angustia de pensar que te amaba, pero no lo suficiente como para que la palabra amor me hiciera tomar decisiones definitivas.

Lo tenías todo tan claro que pensé que te había hecho un desgraciado y que nunca podrías volver a querer a ninguna mujer como decías que me querías a mí. Desapareciste para volver a aparecer y entonces me di cuenta de mi error. Tú estabas enamorado del amor.

mujer

No de la mujer real, con sus carencias y defectos, con su inseguridad, con esa necesidad clara de beberse la vida, igual los tragos amargos que los dulces. No de esa mujer que buscaba encontrarse a sí misma y que lo intentaba, equivocada, a través de los demás. No de esa mujer de apariencia tranquila y convencional, pero con una rebeldía interiorizada, desde hace tantos años, que sólo se mostraba en la intimidad de sí misma. No de la mujer que cayó mil veces para volverse a levantar con una sonrisa en los labios. No de la mujer que perdió parte de su inocencia en muchas travesías por el desierto, pero que lucho hasta el fin para no perderla por completo. No de la mujer que un día se cansó de cerrar la boca ante las injusticias y se puso el mundo por montera al gritar a los cuatro vientos su disconformidad con lo que veía y vivía…

No, tú te enamoraste de la mujer bien vestida, socialmente aceptada, medianamente bella y mortalmente sosa… Tú me dotaste con todos los atributos del amor romántico, artificialmente bello.

Hoy ya no tienes que morir de amor, quizá tan solo dormir y tal vez soñar… con aquella mujer que amaste, pero… que nunca existió…

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7 comentarios el “¡Morir…, dormir!…

  1. Sí, esos también existen, pero… no crees que se les distingue a distancia? Aunque… quizá no. Hay veces que la idea del amor, aunque sólo sea eso, una idea, nos nubla la vista, o los sentimientos.

    Un besete de esos de día nublado…

  2. Pues sí, Chelete, enamorarse del amor es fácil, pero cuando te das cuenta del error… se te viene todo abajo y recomponerte es difícil.

    Besete de esos que se dan en un día lluvioso y otoñal, pero bonito también…

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