Los instantes…

Brilla la luz ambarina al anochecer.  Los abetos buscan un cielo despejado mientras se sacuden el sopor de la tarde y el césped sueña con la llegada del rocío

Los faroles iluminan un pórtico enmarcado en madera. Cuatro figuras a su sombra se sientan delante de una mesilla baja. Conversan.

La mujer es atractiva y tiene una voz dulce y sosegada. Habla del motivo que la inspiró para escribir su último cuento y ellos la miran con interés. Un interés genuino que se refleja en la expresión de sus ojos, inteligentes, vivos, cargados de matices. Dos hombres, dos vidas que tienen una cosa en común. Los dos aman. Los dos han recorrido muchos desiertos hasta encontrar lo que les exigía su corazón. Los dos, ya se han retirado a sus cuarteles de invierno a disfrutar de lo conseguido.

La cuarta figura, en una extraña dicotomía, los contempla desde lejos, aunque sabe que es una parte de esa imagen congelada en la belleza de un segundo.

Escribe, al igual que la mujer atractiva de voz dulce y sosegada, pero no encuentra, en aquel momento, las palabras que puedan definir la sensación de felicidad que eriza su piel.

Desearía poder guardar los instantes en un frasco de cristal y abrirlos cuando la nostalgia se cuele en los días que están por llegar. Quisiera rebuscar en las palabras que otros dijeron o en sus poemas, una definición a su sentimiento.

Pero pronto se da por derrotada, nadie puede expresar lo que siente, porque a lo que siente, sólo ella puede ponerle palabras.

Y, aún no ha aprendido lo suficiente para transmitir la intensidad de sus sentimientos a los demás.

Tendrá que aprender…

 

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26 comentarios el “Los instantes…

  1. Excelente, yo también intento guardar en los cajoncitos de mi cabeza (es una expresión mia) todos los momentois buenos, agradables y dulces que he tenido en mi vida. Cuando estoy baja de moral o triste, abro algunos y por unos momentos vuelvo a revivirlos.
    Pero todos siempre estamos aprendiendo.
    Un beso,

    • Guardar los instantes para después revivirlos, es una idea que me ha acompañado toda mi vida. Algunas veces lo consigo y otras no, pero siempre llevo conmigo “ese frasco de cristal” por si acaso.
      Un beso enorme, Rosa…

    • Querida Anna, no sé si lo hago bien, pero sí que lo intento. Lo demás, lo hacéis vosotros con vuestro interés.
      Y sí, siempre hay que bucear en nuestro interior, antes de intentar dar forma con palabras a nuestros sentimientos.
      Un abrazo muy grande y cercano…

    • Y ahí seguimos, Julie, en el intento de que lo que decimos transmita todas las emociones que pasan por nuestra existencia.
      Un abrazo grande, querida…

  2. El movimiento se demuestra andando, María; así que todo sirve de aprendizaje: desde la mirada hasta, el cofre lleno de recuerdos y el ponerlo, luego –con mayor o menor fortuna, lo mismo da–, en palabras. Todo es parte del proceso. La cuestión es no quedarse quieto, seguir siempre en movimiento. Por lo pronto, te diré que tan mal no te va en estos asuntos ¿no?
    Cariños.

    • Toda la razón, Borgeano.
      El proceso de mirar, sentir, comprender y luego plasmar. El movimiento continuo al que tenemos que adaptarnos si queremos transmitir a los que nos rodean. Pienso que no es muy fácil, pero todo se llega a aprender.
      No, no me va nada mal. Quizá después de muchas vidas, lo consiga.
      Muchísimos cariños para ti, desde aquí…

  3. A veces, las palabras y los sentimientos son como los que, en la noche, asomados a la ventanilla, se miran desde dos trenes que se cruzan. Después, la memoria recuperará sensaciones, imágenes y sentimientos aproximados; el momento y la magia se quedaron en la llanura. Un abrazo.

    • Pero lo bueno de todo ello, Emma, es que esa magia la podemos recuperar. Aunque sea un segundo y volver a revivir aquel cruce de trenes que nos hizo sentir de una manera diferente.
      Un abrazo cariñoso…

    • Son tan fuertes, que te crean una sensación de impotencia, porque piensas que lo que más deseas, es encontrar las palabras para ponerlas a alcance de los demás.
      Un besote muy grande, querido Joaquin…

  4. Ella tendrá que aprender a expresar lo que siente, pero tú lo haces muy bien. Transmites, llegas y sobrepasas.
    Escribes muy bonito, mi niña.
    Muackissssssssss

  5. Que hermoso… a mi también me faltan a veces las palabras para definir lo que siento, pero aunque no tengo un frasco de cristal, guardo en mi corazón los recuerdos que me hacen levantar cada vez que caigo. Mil besos 🙂

    • Querida Cris,
      El corazón es el mejor recipiente para guardar todos los sentimientos. Y también es el que nos ayuda a levantarnos después de una caída.
      Un abrazo enorme, mi niña…

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