En el calor de la tarde…

La tarde se diluía en el bochorno veraniego, el libro descansaba sobre el sillón. Cerré los ojos con una sensación parecida a la melancolía.

Se me había terminado la novela y me costaba separarme de los personajes que durante unos días habían formado parte de mi vida cotidiana.

Todos los sentimientos encerrados en sus páginas y que me habían proporcionado momentos gloriosos de dudas, alegrías, penas y traiciones.

Saboree la sensación de pérdida como su fuera un pastel y cuando ya empezaba a dejarles marchar…

Las notas del piano, se dejaron oír con timidez. Rebotaron en el aire dándole una consistencia casi mágica y se elevaron alegres, mecidas en una melodía entre dulce y nostálgica.

Se atropellaron sobre mis ojos, que se resistían a abrirse, igual que nos cuesta abandonar la manta confortable en una tarde de invierno.

Se enredaron en mis manos y mi pelo, para alejarse después, arrastrando el último rastro de melancolía.

La noche se había bebido la tarde, y el piano dejó de sonar.

Vendrían más historias…

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28 comentarios el “En el calor de la tarde…

  1. Me pasa lo mismo cuando termino un libro que me ha gustado….
    Es como volver a la realidad , después de un viaje fabuloso…
    Feliz verano , María , (o lo que queda de esta lluviosa estación ) , y hasta pronto!

    • Si, Anna, te acostumbras tanto a los personajes que te parece verlos circular por tu casa. Quizá, por eso, los abandonas con pena.
      Feliz verano para ti, desde este verano, para nosotros, nada lluvioso!
      Un abrazo y hasta pronto…

  2. Nos enamoramos de personajes, de lugares, vivimos otras vidas, nos empapamos de historias que a poquitos seguirán formando parte de nosotros de uno un otro modo. Lloramos sin lágrimas la perdida, aunque sea por unas horas, y nos agarramos al siguiente personaje buscando otras ilusiones transitorias. Lo escribes de tal modo que añoro seguir leyendo tus entradas, Besos Preciosa!

    • Y los hacemos tan nuestros que tenemos la sensación que no volveremos a encontrar ninguno igual. Pero ahí están. Nuevas historias, nuevos personajes, nuevos sentimientos.
      De la misma manera como yo añoro tus versos.
      Mil besos, querida Libe…

  3. Por Fortuna, las historias son interminables. Los finitos somos nosotros, que un día ya no podremos escucharlas. Rico texto, con el que nos identificamos los lectores duros.
    Abrazo

  4. Disfrutar de la buena lectura, perderse entre sus páginas, saboreando cada instante leído, y tener esa sensación de plenitud, es una de las pequeñas pero grandes felicidades de la vida.

    Me encantó tu manera de transmitir esa sensación y me gustó mucho tu frase: “La noche se había bebido la tarde”.

    Mil gracias por visitar mi blog y dejar tu huella que me ha permitido venir a conocer tu precioso rincón, con tu permiso, te enlazo porque quiero seguirte.

    Un beso.

    • Hola María, será un placer visitarte y que te asomes a mi ventana.
      Compartimos nuestro gusto por la lectura, por la poesía y estoy segura de que también por la belleza y la inteligencia.
      Un buen comienzo, no crees?
      Un abrazo grande y seguimos…

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