Quisiera…

Quisiera que no llegara el momento,

porque trae consigo los recuerdos,

mi dolor, tu brevedad, su llanto.

Quisiera sustraerme a lo festivo,

las flores, el aroma y las risas,

los abrazos, las caricias y el futuro.

Quisiera romper una vasija,

hablar con el genio que la habita,

y pedirle tan sólo un deseo.

Quisiera dormir hoy todo el día,

y no ver la sonrisa de los niños,

ni tampoco la alegría de las madres.

Quisiera traer de vuelta a mi hijo,

para que tan sólo por un día,

notar su sonrisa en mi regazo.

Quisiera oír su voz

susurrando la palabra mágica:

Madre.

 

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58 comentarios el “Quisiera…

  1. Dicen que los hombres no lloran, por Dios, yo si. Y más cuando estás letras duele, porque quitaríamos ese día tan doloroso no esistiera . Hoy te dejo un abrazo de esos que necesitas y un beso de este pequeño benjamín.

    • Querido benjamín, yo creo que no solo lloran, sino que deben llorar cuando sientan la necesidad de hacerlo y eso no les hace menos hombres, sino más humanos.
      Me quedo con ese abrazo tuyo tan tierno y cariñoso y te dejo muchos, muchos, muchos besos.

  2. Estoy seguro que está leyendo este texto una y mil veces. No hay opción de no emocionarse con tus palabras. No puedo poner “bravo” ni “enhorabuena” como otras veces. Voy a leerlo otra vez y soltar lágrimas como todos los lectores que te leen. Mil abrazos para ti.

  3. Uuufff qué fuerte, se me ha encogido el corazón .
    Un abrazo de esos que alivia las penas y suavizan el dolor. ❤

    • Mi niña, que no se te encoja el corazón por mis palabras. Un sentimiento de dolor que surge algunas veces, pero que suavizáis con vuestras voces.
      Mil gracias por eso y un montón de besetes.

    • Ya sabes, querida Isabel, los recuerdos nos asaltan y, en algunos momentos, no hay barreras que los paren.
      Gracias por tu eco, siempre cordial.
      Un abrazo cercano.

    • Y dime, amigo mío… qué haría yo sin vosotros? ¿Donde quedarían las comidas, los encadenados, las discusiones sobre libros…?
      Sois un regalo.
      Muchísimos besetes.

  4. Uff, con el dolor de una madre se pueden escribir tan bellas poesía como desgarradoras, véase aquí el ejemplo. Y yo quisiera que entre tus recuerdos también figuraran algunas de sus sonrisas. Besos

    • Figuran esas sonrisas, Antonio! Y eso hace que los recuerdos, excepto en algunos momentos, se conviertan de tristes en dulces.
      Un abrazo enorme y gracias, gracias.

    • Sentir que sientes la tristeza y decidir que es el momento de abandonarte a ella, es el principio de suavizarla.
      Gracias por compartir conmigo y acercarte a mi con tu abrazo tan dulce.
      Muchísimos besos, Stella!

    • Gracias, Nona! Es que los recuerdos surgen así, de improviso y, o les das salida de una forma u otra o sólo queda la tristeza. Para mí, escribir es sentir y por eso llega el poema.
      Un besazo inmenso.

      • La verdad es que la escritura es una buena terapia para que los sentimientos no se queden dentro y nos ahoguen. Y más cuando se trata de sentimientos que nos sobrepasan.
        Gracias por compartirlos.

  5. Hay momentos que el dolor es tan intenso que todo nos hiere….hasta la mas delicada de las flores….te mando un beso de esos que cierran heridas…

    • Cierto, hasta el aire te agobia, pero las manos que te acarician siempre surten efecto sobre las heridas que nunca acaban de cerrarse.
      Justo lo que haces tú con tus palabras y tus gestos, mi alitas.
      Un abrazo inmenso.

  6. Ay, Madre María, me has emocionado, pssssss.
    Me quedo con ese … “Quisiera romper una vasija, hablar con el genio que la habita” y por supuesto con tu feliz deseo que, como no, comparto contigo, es también mi deseo.
    Feliz tarde madre poetisa

    • Me gusta emocionarte, Enrique, aunque sea con un verso surgido de un recuerdo triste. Me gustaría encontrar al genio de la vasija, pero me conformaré con sentir el cariño de las personas que me rodean.
      Besazo inmenso desde un día gris por tu tierra.

  7. Tu dolor me ha traspasado, María, y te escribo entre lagrimas… solo puedo y deseo que sientas la ternura y cariño que provocas en todos nosotros cada vez que te leemos, y te sea devuelta multiplicada por mil. Mil besos.

    • Los recuerdos llegan, te sobrepasan y escribes para que no te hagan tanto daño. Si, querida Cris, noto todo vuestro cariño y eso, ayuda y mucho.
      Muchos besos y muy, muy, cariñosos.

  8. Ay, carajo… qué fuerte, querida… Yo que los tengo lejos, aunque sé que andan por allí, siento esa ausencia como un puñal, no puedo imaginarme lo que sientes tú.
    Te abrazo con el alma, María.

    • Ya sabes, querido Roberto, hay recuerdos que crees dormidos, pero que llega una situación, un instante y vuelven con una intensidad que te dejan casi sin palabras. Entonces, escribir te sirve, ya no de consuelo porque no lo hay, pero, por lo menos como una válvula de escape para la tristeza.
      Tus abrazos siempre son cariñosos, pero este lo siento como especial. Te dejo otro para ti desde muy cerca.

      • Gracias, María; el tuyo llega también en el momento adecuado. Presa de cierto nerviosismo provocado por un imbécil, no me siento en mi mejor momento. Agradezco tu sensibilidad y me apego a ella.

        Un fuerte abrazo.

      • Querido, a los imbéciles mejor ni oírlos. Hacen demasiado ruido, pero tu estas por encima de ellos.
        Otro abrazo bien estrecho, amigo mio.

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