Tiempo de Furia…

Voy a escribir y las palabras se quedan contenidas entre mis dedos. Explicar de una forma  clara y comprensible lo que siento, pero… todo lo que acude a mi mente ya se ha dicho. Entonces… ¿qué podría añadir más?

Cuando era joven pensaba que sólo sentiría dolor por mi misma o por las personas que amara, pero ahora, aunque tarde, me doy cuenta de que estaba muy equivocada.

¿Y sabéis porqué? Porque hoy me duele todo.

Me duelen las personas que me rodean, me duelen las palabras rotas por los golpes, me duele la sinrazón, el interés, la hipocresía, el salvajismo y la violencia, me duelen las tergiversaciones, me duelen las banderas y quien las agita contra las diferentes opiniones, me duele el mal ejercicio del poder medido y controlado, me duele la falta de objetividad…

Me duele, me duele todo, en este tiempo de furia.

“No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo”
(Mario Benedetti)

 

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47 comentarios el “Tiempo de Furia…

  1. María, comparto tu sentimiento. Y las palabras de Benedetti me llegan como un toque de mano en el hombro que me dicen, sigue… la vida es eso. Gracias por la sinceridad de estos momentos.

  2. Com sempre Maria les teves paraules inspiran confiança. Confiança, d’acord a lo que expresa la Carme, en que el seny acabi per imposar-se. Una abraçada!!

    • Hola, Paloma. tienes razón! Es todo tan feo que como no se unan las voluntades de las personas de las que depende que se acabe este caos. lo vamos a tener muy complicado. Yo confío en que se resuelva de forma civilizada.
      Muchos besos y abrazos.

  3. Nos duele. En el corazón, en la mente. Nos duele, María. Nos duele. Nos duele por encima de banderas e ideologías a todos aquellos que seguimos tendiendo un cerebro que piensa y un corazón que siente. Petons, amiga!

  4. María, a todos nos duelo todo y por eso te entendemos. No hay forma de desterrar el dolor ni a quienes lo causan. Ya ves, un inconveniente de ser racional. Besos sin fronteras (parece una ONG)

    • Pues mira, Tucho y aunque suene fuerte… hay momentos en los que ser irracional, hasta me parecería estupendo. Sólo espero que las “mentes pensantes” piensen de una vez como solucionar los problemas.
      Más besos para ti, de esos de ONG.

  5. En efecto amiga, la vida puede pasar por delante de nuestros ojos mientras estamos lamentándonos por el pasado. Tanto si vivimos atados al pasado como si vivimos cegados por el futuro, estamos perdiendo la oportunidad de vivir de forma plena el momento presente.

    Abrazos.

    • Sí, Andrés, mirar hacia adelante pensando que el futuro se fabrica a través del presente. Y este presente necesita de muchos “arreglos”.
      Besazos, amigo.

  6. Iba a escribir el lunes un post expresando mi opinión, que la tengo muy clara, pero ignora la procedencia de algunos de mis seguidores y no quería herir sensibilidades. En cualquier caso, diré que las cosas no se han hecho bien por ninguna de las dos partes. Por un lado, la ley está para algo; sin eso, no somos más que animales. Y por otro, los problemas se afrontan de cara, no metiendo la cabeza bajo tierra y esperando a que la pelota se haga más grande. Y dicho esto, soy valenciano por nacimiento, pero ante todo soy español.
    Un abrazo.

    • Hola, Pablo!
      Creo que ya sabes que nací en Valencia pero podría haber nacido en Burgos, Austria o Australia, porque yo me siento de aquel lugar en el que están mis amigos, mi familia y mi corazón. Quizá es que he vivido tiempo en otros países, que he conocido gente de muchos lugares o quizá simplemente es que he cumplido años, pero me siento parte y en todos ellos, lo único que me ha parecido importante es el cariño que me una a ellos. Respeto las opiniones de todo el mundo, pero la mía, es esa.
      Un abrazo valenciano, como tú.

  7. Y que hoy, soy yo, quien no puede más que seguir mirándote, mi percebe querida, porque no me salen las palabras. A rios estoy, como un oceano, siendo tierra lo que nos separa. Ya verás como alguna mariscada tomamos juntas por Cataluña.
    Te quiero mi percebe

    • No, mi Lan, ni siquiera la tierra nos separa. Ese “te quiero” tuyo nos acerca más que cualquier palabra, cualquier pensamiento, cualquier opinión.
      Gracias por tu mirada y por dejarme ese regalo.
      Nos tomaremos esa mariscada ¡Seguro!
      Mi abrazo infinito.

    • Sí, Enrique, tiempos difíciles que, por lo menos a mí, me dejan sin energía y bastante pena. Me cogeré a la esperanza y a las palabras de MB y, como tú, las haré mi bandera.
      Mil besos, amigo querido.

  8. Benedetti y tus palabras… Y así me siento, y así siento a todos los que te responden, porque creo que andamos perdidos ya de tanta violencia, en todos los rincones del mundo. Es una furia que agita la tierra, que estremece, y la natura devuelve. Es aquí, es allí, es un poco más cerca, más lejos. Por donde miremos hay furia. ¿Pero sabes qué me consuela a mí, en lo personal? Haber encontrado en este mundo de escritores y gente de letras una empatía que no hay afuera, en donde todos estamos levantando la voz (con letras) y en donde podemos mirar un poco más allá de las banderas, ideologías, límites, fronteras, ideas. Cada vez que los leo (a todos) me siento más acompañada en mi propio dolor y furia interna. Creo que pasará… tengo la esperanza siempre de que TIENE que pasar. Todo.
    Y por supuesto, Benedetti. Siempre Benedetti.
    Abrazo de oso.

    • Me ocurre como a ti, Poli. Cuando me refugio en este lugar siempre tengo la sensación de que encontraré un eco cordial. Que más allá de los pensamientos personales y las ideas, hay un afán de entendernos y si protestamos, siempre será desde la empatía y el respeto. Esa sensación, calma muchas veces el dolor por la vida y como transcurre.
      Sé que pasará, lo espero y lo deseo por todo, por todos.
      Ese abrazo de oso, me envuelve. Te dejo el mio enorme, enorme para ti.

    • Y que las nubes se disipen para todos, querida Cristina, Todos nos merecemos vivir en paz y si es posible consiguiendo lo que cada uno deseamos.
      Un abrazo muy fuerte.

  9. Buenos días, querida María. El tiempo de furia es devastador, pero no se origina por movimientos azarosos de la naturaleza, como una ciclogénesis; el huevo de la serpiente se incuba con minuciosa lentitud, y tiene sus cuidadores. Lo que sí parece un capricho de la historia es el de haber juntado en un mismo periodo a los políticos más venales que jamás hubiéramos imaginado, cada uno cultivando los odios más convenientes para sus miserias y carencias, y lo peor es que no se atisba en el horizonte alguien capaz de apagar el incendio. Yo, por definirme de alguna manera, me apunto a las banderas blancas de Isabel Coixet, a la armonización tranquila y pacífica de las diversidades (las identidades me dan repelús, por no decir miedo), y hago mías las palabras de Hannah Arendt: “En toda mi vida nunca he amado a ningún pueblo ni a ninguna colectividad: ni al pueblo alemán, ni al francés, ni al americano, ni a la clase obrera ni a nada semejante. Yo solo amo a mis amigos y la única clase de amor que conozco y en la que creo es en el amor a las personas…”. Por eso pido que nos aparten el cáliz de los oficiantes del odio: de los puigdemones, rajois, junqueras, santamarías, iglesias, zoidos, gabrieles…; y de los muchos taimados que especulan con este despropósito.

    Un beso fuerte, amiga.

    • Tus banderas, Alfonso, mis banderas, las banderas blancas que deberían ser las de todos. Me uno a ti en la idea de Arendt. Mi patria está al lado de las personas que están cerca de mi corazón. Más allá de donde vengan, de sus ideas, de sus opiniones. Porque el amor a las personas es lo que nos define y otorga la nacionalidad de humanos.
      Intuía que coincidíamos, pero ahora sé, que puedo hacer mías tus palabras.
      Un abrazo inmenso y cercano, amigo mío.

  10. Comparto lo que dices, a mí me duele como hay mucha injusticia, la falta de humanidad, como vamos tan mal que con muy poquitas palabras pueden arruinar una vida, la avaricia, la envidia, las críticas, todo destruido por tanta maldad!

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