Que no existe…

Hay mañanas que merecen ser recordadas, algunas veces no sabes porqué pero hay otras veces que ese recuerdo resulta tan evidente que, sin que te lo propongas vuelve a tu mente a lo largo del día.

Hoy, es una de esas mañanas.

He abierto la puerta de la terraza al mar, al sol, al día y lo que he contemplado tenía una belleza tan serena que la sensación física de placer me ha empezado en las uñas de los pies y ha llegado en oleadas hasta la nuca.

Y es ahí cuando casi deseo morir por no poder trasladar al  papel todo lo que siento, veo, disfruto. No soy capaz de atrapar tanta belleza y la comunión perfecta que experimento ante los tonos maravillosos del azul, del aire limpio que transparenta las hojas de las palmeras, del trino que, como una canción, se desliza por mis oídos.

Y entonces, llega ese instante mágico por lo imprevisto, en el que haría un pacto con el diablo por encontrar ese vocabulario perfecto, ese instante inexistente en el que todo está permitido. Quizá descubrir el acorde desconocido, practicar sexo con quien no está permitido, viajar a la luna en un rayo de sol mientras suena la música de Norah Jones, invocar a las musas para que me confiesen su secreto.

Luz de sol que me acaricia, aroma de café, voces que me llaman. Se ha roto la magia… volverá otro día.

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45 comentarios el “Que no existe…

  1. Yo he abierto mi ventana y he visto la fachada que tengo a escasos 30 metros… ha sido emocionante, no sé si tanto como tener el mar frente a ti, pero te aseguro que te hubiera gustado estar aquí . 😂😂❤️❤️❤️😍😍

    • Pues oye, mi Lan, todo tiene su encanto😜😜😜y estoy segura que ver esa fachada contigo, puede ser muy divertido, estimulante y hasta gratificante. He dicho… Besetes, amore.💋💋💋

  2. Pues a juzgar por la apasionada y lírica descripcion de esa mañana yo diría que finalmente sí que hiciste el pacto con el diablo… Espero que haya valido la pena 😀 😀 😀

    Besazos preciosa María.

    • Eso, eso, querida Julie, nos aceptamos, nos queremos y si llegamos a esa conclusión mientras el mar nos regala su azul, entonces, pocas cosas más se le puede pedir a la vida.
      Besazo inmenso.

    • Nuestro mar, querida Isabel! El mar que ambas contemplamos y que a las dos nos despierta las mismas sensaciones.
      Mis mejores deseos para ti, amiga. Un abrazo cercano.

  3. A mí me ocurre algo semejante, paisana. No tanto con los espacios, puesto que las vistas de mi casan llegan únicamente hasta el edificio de enfrente, pero sí con la lectura de otras obras. Leo descripciones y reflexiones que, por más que parecen evidentes, sé que no sería capaz de escribir. Entonces pienso que todavía soy joven y me queda mucho por vivir en comparación con los autores de esas palabras que tanto me fascinan. Pero la duda siempre está ahí.
    Un abrazo.

    • Nooo, Pablo. No digas que no serás capaz de escribir. Lo harás con tus palabras, con tu propia mirada, pero con el tiempo, seguro que lo conseguirás porque, como dices, eres muy joven. Todo lleva su tiempo y la vida y la experiencia te dan la ocasión de afinar la percepción de las cosas para que las puedas llevar más fácilmente al papel.Tú, ya escribes bien, ¿qué no harás cuando pase algo de tiempo? Harás lo que quieras.
      Muchos abrazos, paisano.

    • ¿Tú crees, Alfonso? Aunque si tú has percibido ese roce, quiere decir que ya voy aprendiendo. Casi, que no venderé mi alma al diablo.
      Besos de mañana primaveral, luminosa y bella, amigo mío.

    • Ya sabes, mi querida. Esos instantes de comunión perfecta lo que somos y sentimos. Tú los conoces bien porque hemos compartido muchos juntas.
      Muchísimos besetes.

  4. La estirga burlona me ha traído hasta aquí y le agradezco que me haya descubierto tu blog.
    Me ha gustado lo que he encontrado.
    Es un placer invitarte a que visites El zoco del escriba y nos relajemos tomando un té con hierbabuena y hablando de lo que tú prefieras.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    • Entonces le agradezco a Bárbara que te haya traído hasta mí, y espero que sigas visitándome durante mucho tiempo. Yo voy hacia tu zoco para darme un paseo por tu casa.
      Muchos besetes, Alberto.

    • Me acabo de pasar por tu blog, pero…ay! el comentario que te he dejado, ha desaparecido. Olvidé decirte que WP me está haciendo alguna jugarreta y hay comentarios que los hace desaparecer en el éter. Búscame en spam e igual con un poco de suerte… estaré por allí.
      Besetes, de nuevo.

      • Hola María,
        no te preocupes. Lo tengo configurado de forma que el primer mensaje lo tengo que aprobar, como así he hecho.
        ya formas parte del zoco.
        Bienvenida. Ponte cómoda.

  5. Lo has transmitido muy bien, lo que ocurre es que las palabras siempre se quedan cortas, son limitadas. Podemos rozar la belleza pero nunca presentarla igual que es. Eso me parece.
    Aún así me ha gustado tu escrito y he ” visto” tu terraza.

  6. Comparto tus sensaciones. No me gusta madrugar pero a veces el sueño es limitado y entonces decido compartir conmigo mismo ese momento tan difícil de plasmar por escrito. Y no siempre comprendo que tiene de especial ese día, pero me propongo vivirlo al máximo. Un abrazo.

    • Hola, Carlos! Es atrapar los instantes. Algunas veces como refugio y otras para contemplar la belleza y sentir que las palabras no le hacen justicia. Lo intento, pero no lo consigo, aunque lejos de sentirme mal, ya ves que hasta intento hacer tratos con el demonio, je.
      Muchísimos abrazos.

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