Yo creo…

Creo que hay personas que llenan tu vida y hay otras que incluso la llenan cuando no están.

Sentada en una cafetería me he entretenido viendo como el sol pálido de esta primavera tardía, desaparecía perseguido por las nubes negras de tormenta. La oscuridad también ha empañado mis pensamientos y he regresado a tu memoria como tantas veces lo he hecho desde que te fuiste, con esa despedida tan terrible, como definitiva.

La lluvia, sigue dibujando los recuerdos de aquellas tardes de primavera madrileña cuando el agua dibujaba senderos sobre los cristales y la vida parecía eterna o quizá pensábamos que lo éramos nosotros. No queríamos creer que nada era eterno y si, en algún momento, pensamos que sí,  nos reímos porque nuestra amistad se vestía con los mismos hilos con los que se tejen los sueños cumplidos.

Llenaste mi vida de amistad, de risas, de discusiones, de sueños, de lluvia brillando  en el asfalto mientras recorríamos las calles sin ningún destino. Le echamos un pulso al destino y perdimos. Me dejaste, mientras caminabas hacia ese lugar del cual dicen que no se vuelve nunca, pero cuando la lluvia cae con la misma intensidad que se dibujaba en tu mirada, vuelves para soplarme al oído lo que intento no olvidar.

Que sigues viviendo en mi vida igual hoy que entonces, amigo mío.

 

No hay tristeza, sólo algo de nostalgia,  sensación física de lo efímero, doblar esquinas envuelta en recuerdos que se diluyen como la niebla de esta primavera tardía.

 

 

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34 comentarios el “Yo creo…

    • Casi prefiero el vacío total, Francisco porque cuando llegan las nubes negras como no te agarres a los recuerdos, puede ser difícil.
      Contenta de “verte” por aquí.
      Besetes.

  1. Decía el maestro Borges que nadie muere del todo mientras quede alguien que lo recuerde, que guarde su memoria o lo sueñe. En eso consiste la inmortalidad, en ser recordado por las generaciones futuras.

    Besazos María y un abrazo muy muy apretado.

    • Y ahí está el recuerdo que vuelve una y otra vez para decirnos que aún está en nosotros la presencia perdida.
      Me quedo con tus besazos, con el abrazo y por aquí te dejo un poco de todo, amigo mío.

  2. Cuando se llega al corazón es imposible olvidar totalmente. Incluso al intentarlo siempre queda un resquicio en forma de lugar, de canción, de ilusión. Puede doler pero con el tiempo se aprende a priorizar nuestros recuerdos. Un abrazo.

  3. Es una preciosa compañía para una canción. La lluvia es lo que tiene, que mientras caminas gotea tus recuerdos en el suelo. Dulce nostalgia vespertina, como el tiempo siga de esta guisa, acabaremos sintiendo en portugués. Un besazo.
    Me pones a Diana Krall y caigo en sus garras sin remedio.

  4. La nostalgia y el color de tus recuerdos no podrían haber encontrado una sintonía mejor que la canción de Diana Krall.
    Le decía yo a mi niña el octubre pasado, cuando me dejo el alma helada un maravilloso amigo mio que emprendió el mismo viaje que el tuyo, que mientras le recordáramos estaría en nuestras vidas…. y no hay día que un recuerdo suyo no se cuele en mi pensamiento.
    Un fuerte abrazo María!!

    • Y así será durante mucho tiempo, querida Cris. A mí me ocurrió ya hace años y te diría que no hay día en que no me venga a la cabeza. Cuando quieres a alguien y se te va, sólo el recuerdo de los buenos momentos vividos, puede consolarnos.
      Un abrazo inmenso.

  5. Lamento que tuvieras esa pérdida porque una buena amistad siempre deja huella en nuestras vidas. Se recuerdan momentos vividos, y todo lo que se ha compartido. Nos damos cuenta que no todo es para siempre, y que tiene un principio y un final. Aunque sea doloroso, tenemos que aprender que un día estamos aquí y otro día ya no estamos. Por eso, recomiendo que se vivan los momentos de nuestra vida de la manera más intensa posible, o al menos, que se aprovechen, se disfruten y se valoren porque nunca sabemos si se podrán repetir o no. Vivir el presente, dejar atrás el pasado, y no obsesionarnos por el futuro. Parece obvio, pero a veces nos desviamos algo de ello.
    Te mando todo mi apoyo, y también quiero que sepas que puedes contar conmigo. Hace tiempo que no escribía, pero no quería perder la ocasión de hacerlo ahora. Un fuerte abrazo.

  6. Gracias, Fran. Los recuerdos que atesoramos de nuestra relación con el amigo que se ha ido, ayudan a que la tristeza se convierta en nostalgia, ya que el olvido nunca llega. Estoy de acuerdo contigo, hay que vivir el presente, porque está claro que es lo único que tenemos seguro. Intentar no volver la vista atrás como no sea para acumular la experiencia de lo vivido y dejar que el futuro llegue sin que nos provoque inquietud.
    Me alegra que hayas regresado y que te hayas asomado a mi ventana.
    Un abrazo bien grande.

    • Hola, mi niña! Tú experimentas la tristeza que yo siento cuando me llega el recuerdo, por eso has captado lo que yo quería expresar. Ahora ha llegado la nostalgia y por eso cuando pienso en el tiempo disfrutado con esta persona, ya lo puedo hacer sin tristeza.
      Un abrazo y beso grande, grande.

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