Categoría: A los que admiro

ESPANTAPAJARÓN

De una persona a la que admiro y quiero… como persona y como escritora fantástica…

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Hola, soy Clementina

clementina

He venido a presentaros a mis amigos: Nuno y Pajarón. Y a contaros su historia. Me gustaría que todos la conocierais, pero como algunos estáis muy lejos y  por mucho que grite mi voz se perdería en la distancia, le pedí a Felicitas que la escribiera. No penséis que fue fácil. Al principio discutimos un poquito porque  yo quería que la contara, con mi  voz de niña, no con la suya de mayor. Y es que ella no había escrito nunca con voz de niña… Pero bueno, debió de acordarse de cuando era pequeña y llevaba coletas porque comenzó a escribir como yo quería. Al final nos hicimos buenas amigas.

Cuando Felicitas terminó de escribir mi historia,  se la mandó a un señor estupendo, Luís Arizaleta, coordinador de la colección infanto-juvenil AKobloom, de la Editorial Leer-e. A él  le gustó mucho  y nos propuso editarla…

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La abuela Margarita…

Una gran amiga y gran mujer, me regaló estas palabras y he pensado que era un buen momento para compartirlas.

Abuela

“Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la madre tierra y el padre sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.

-¿Dónde vamos tras esta vida? -¡Huy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crie con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. “Yo estoy en ti”, me dijo. “Ya lo sé”, respondí. “Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?”, dijo. “¿Cómo lo hago?”, pregunté.

-Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero.  De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?”.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola!

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses  antes de morir decidió el día. “Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan”. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: “Ahora me voy a descansar”.  Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: “Al anochecer vengan a por mi cuerpo”. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: “Habla de mí”, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse,  y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la tierra es nuestra madre y el sol nuestro padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la madre tierra?”, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo… -… -Que pueden usar el poder del gran espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona. Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede. Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros. Mientras no te empaches de ti mismo. Debemos sutilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: “Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré”. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: “Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos”.  Creo que ese tiempo ha llegado”

 

JUEGO DE NIÑOS

Un regalo bello, bello, que me hace Julie…

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Captura de pantalla 2010-07-05 a las 18.42.38 Dedicado a María, https://temiromemiras.wordpress.com/  Por su amabilidad al invitarme a escribir este cuento. Para ella, especialmente.

Era un lugar extraño. Allí nada existía sin un “doble”. Era un lugar muy primitivo. Dicen que este lugar se llamaba Tierra. Sus habitantes se alimentaban de sus propias sombras.  Como podéis imaginar en este lugar, siempre lucía el sol.  La sombra, además de alimento, era la casa y el vestido.  Sus habitantes vivían deambulando. El agua no era ni dulce ni salada y cada sombra tenía su propio lago y nadie dependía del otro.  Un día, un niño y una niña, salieron de su sombra a jugar con las luces extrañas. Y entre juego y juego, encontraron una cajita llena de granos dorados, se los repartieron y regresaron cada uno a su sombra.  Durante días, contemplaron su hallazgo, sus formas, su color, su tacto. El niño guardó los granos en su…

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