Nunca fui…

Nunca fui ni de patrias ni de banderas, pero en estos momentos, me reafirmo más en mi forma de pensar.

Mi patria está donde guardo los libros que me encanta leer, al lado del mar, de cualquier mar que me deslumbre con su azul y me arrulle con su sonido.

Está con mis amigos, con mis amores, con los que se fueron, pero siguen viviendo en mi. En mis dudas y en mis certezas, en mis fracasos y en mis triunfos. Está en la vida, en mi pasado, en mi presente y en mi posible futuro.

Mi patria está en mis sueños, en los que tuve, en los que tengo y en los que tendré. En los que se cumplieron y en los que fracasaron.

Está con los que huyen de guerras sin sentido, con los que aún tienen fuerzas para cambiar el mundo, con los que murieron sin saber porqué.

Mi patria no tiene fronteras, ni nada que la limite, ni bandera, ni credo. Respira, vuela, sueña, ríe, llora y vive.

Mi patria está donde está mi corazón.

Paseando entre lavanda…

El cielo se cubre de rojo mientras la luz se refleja en los campos. Las abejas liban entre las plantas y los reflejos reverberan en sus alas. El verano nos deja el blanco entre las flores y el aire trae aroma de lavanda.

Todo es suavidad en este tiempo de verano. El silbido del mirlo nos recuerda la calma bajo las higueras y mientras cierras los ojos, el sonido de la fuente tiene cadencia de mar.

Estoy tierra adentro, y mi corazón es de agua, pero mi espíritu se relaja con el olor de la tierra mojada, el murmullo de los árboles, el canto de los pájaros y la dulzura de los atardeceres.

Es verano y la calidez que me envuelve me hace feliz…

 

Como aquel día…

Hay días que se levantan nublados…

Aunque hayas salido a la terraza y una luz deslumbrante de primavera te reciba casi a golpes de tambor.

Pero tú te has despertado intuyendo que no iba a pasar nada bueno.

Suena el teléfono y se confirman tus peores temores. Te has vuelto a equivocar, has fallado en lo que te habías propuesto, pese a intentar hacer las cosas bien no lo has conseguido. Tus ideas no pueden competir con las de los demás porque son demasiado diferentes.

No es la mejor noticia del mundo, pero ¿por qué te extrañas? Lo sabías mucho antes de que el sonidito agudo del móvil, se colara entre la maraña de ideas grises que te acompañan.

Decides que casi sería mejor volverte a la cama y esconder la cabeza bajo las sábanas y desde allí regodearte en ese estado de ánimo agorero, sin que nadie perturbe tu desazón.

Pero no, camino de tu deseado agujero de fácil acomodo, ves un libro olvidado encima de la mesa.

¿Quien lo olvidaría aquí? Te preguntas… Y así, casi sin darte cuenta, lees el título “Las diosas de cada mujer” (Jean Shinoda Bolen).

Piensas que es una broma.

¡Bonito título, justo con el día que tengo! Pero la curiosidad, puede más que los nubarrones que te envuelven y lo abres por una página al azar.

Y lees, justo por la página 62:

“Si una mujer es completa en sí misma, estará motivada por la necesidad de seguir sus propios valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella o le llena, con independencia de lo que piensen los demás”

¡Vaya! No sé si soy Artemisa, Afrodita, Atenea o Hestia, pero lo que sí sé es que, como otras veces, dos líneas de cualquier libro, me han reconducido al camino en el que la búsqueda de la seguridad en mi misma, es la única meta.

Vuelvo a la terraza, brilla el sol y esta vez, le saludo.

No sé en qué se transformará mi día pero, en este momento, me siento como una diosa.

Quizá no tan bella como Afrodita, ni tan combativa como  Atenea, ni tan maternal y vulnerable como Hera, ni tan enérgica como Artemisa, pero …

… me pintaré las uñas de rojo pasión… por algo hay que empezar!

Como ayer…

… también el Día de la Mujer…

Porque para mí, todos los días son de la mujer y del hombre. De todo ser humano que se comporte como tal y como tal respete a todas las personas que rocen su vida, sean del género que sea.

Leí a Eduardo Galeano (magnífico) y no pude evitar dejarlo por aquí…

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿como sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, no ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y que tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó  a la prensa” 

A alguien había que echarle la culpa, no? Pero yo no creo que fuera toda de Adán o de la prensa. Parte de ella si, pero… no toda.

Quizá existen “otros” que deberían sentirse culpables.

Otros que durante muchos siglos han contado un cuento con la idea de hacernos creer que era una verdad absoluta. Que nos han colocado en un pedestal para que, lejos de la realidad, alguien pensara por nosotras. Que sólo nos han pensado como madres y esposas.

¿Donde está esa otra parte de nosotras? Esa parte que grita que queremos ser libres para pensar, para querer, para decidir, para equivocarnos, para disfrutar de nuestro cuerpo.

Me cansa ese pensamiento trasnochado, obtuso y con aroma a incienso.

Yo soy mujer y nunca he querido ser un hombre, porque siempre he pensado que soy capaz de caminar a su lado. Ni delante, ni atrás.

 Y si alguien no está de acuerdo con ello, lo siento, jamás me disculparé por pensar así.

Feliz viernes… con un olor a  primavera que se cuela entre nuestro estado de ánimo con aires de conspirador.

(Imagen de Pixabay)

Dejarse llevar…

Ya casi hace un mes que empezó el nuevo año y con él se han puesto en marcha los proyectos, los planes, las nuevas ideas que se escribieron en una lista cuando los últimos días del año saltaban del calendario.

Este año va a ser diferente. Hablo de mí ¡Claro! Porque este año me voy a dejar llevar. Nada de esperar grandes cosas, ni hacer muchos planes.

Que fluya la vida sin poner ninguna traba en su camino.

Dejaré que los amigos que quieran quedarse conmigo, se queden y los seguiré queriendo como lo he hecho hasta ahora. O quizá más, si es posible. Me resignaré a la pérdida de aquellos que decidan marcharse después de haberse dado un paseo por mi vida y  los seguiré queriendo, sino como un presente, como un bonito recuerdo.

Escribiré con la misma pasión y entusiasmo, pero no me pondré plazos, ni entregas, ni obligaciones. Disfrutaré con la creación, con el personaje, con la página en blanco y con la inspiración y sin ella. Escribiré porque es parte de mi.

Voy  a disfrutar de cada día, con la sensación de que estreno sus horas y que ellas están llenas de momentos para vivir sin que yo tenga que buscarlos.

Me dejaré llevar por el río de la vida disfrutando de la suavidad de la corriente y sin oponerme a ella.

Sí, sin planes, sin proyectos, sólo disfrutando del viaje.

Este año…

Este año, recordando al poeta, quiero despedir el año con vosotros y sólo un poema.

PORQUE YA ES TIEMPO

De olvidar la tristeza,
De fundir tus miedos,
De elevar el rostro,
Y mirar al cielo.
De saltar barreras,
De reír por dentro,
De hilvanar palabras,
Y morder el viento.
De morir luchando,
Por lo que creemos,
De inventar mil mundos,
Y agotar el tiempo.
De buscar caminos,
De expresar deseos,
De amar sin medida,
Y querer queriendo.

Brindemos por el año que empieza y, mientras las burbujas asciendan por mi copa, os dedicaré el mejor de mis recuerdos.

¡¡¡Un gran abrazo lleno de cariño y toda la felicidad que podáis desear!!!

De nuevo que suenen las campanas…

Y de nuevo que suenen, que suenen por todos nosotros…

Pero sobre todo por los que no podrán o no les dejarán celebrar estas fiestas, por los que no tienen un techo,  por los que han perdido sus hogares y vagan por los campos de refugiados, por los que han dejado atrás a sus seres queridos.

Por los que creyeron  en la paz y les ha estallado en plena cara la certeza de que no es fácil encontrarla pese a doblar muchas esquinas.

Por los que luchan por un mundo justo y aunque chocan contra la injusticia, la incomprensión, la prepotencia, la violencia y la insensatez, siguen en su lucha.

A todos y cada uno, os deseo toda la felicidad no sólo hoy, sino en cada minuto, segundo, días, de vuestra vida.

Que disfrutéis al lado de las personas que habéis elegido y que no os olvidéis de quererlas como si fuese siempre el primero y último día.

Y os dejo mil sonrisas para que suenen al tiempo que esas campanas. Porque sí, porque os las merecéis… y porque todos nos merecemos que suenen por nosotros.

Certezas…

Estoy sentada en la terraza pero no veo el mar, el paisaje verde de árboles ocupa mi horizonte. Oigo el rumor del tráfico mientras tomo un café, de esos tan amargos, que casi hacen acudir las lágrimas a los ojos. Respiro su aroma y dejo que el líquido oscuro baje por mi garganta mientras me obligo a reconocer que hay situaciones que han cambiado tanto que no se pueden negar.

Personas a las que te has sentido unidas en tantos momentos de tu vida y que ahora pese a que sigues compartiendo instantes, te das cuenta que no tienen ninguna relación contigo. Sus intereses vitales, sus ideas políticas, religiosas, su vida, está tan alejada de la tuya que te preguntas… ¿Qué ha pasado? ¿Porqué el tiempo y sus encrucijadas nos enviaron por caminos distintos y tan separados? ¿Porqué en este momento y no en otro te has dado cuenta de ello?

Y no sabes, no puedes o en el fondo no te interesa ya encontrar respuestas. Lo único que deseas es pasar página sin melancolía, sin tristeza y aceptar que la vida fluye para todos y que “nadie se baña dos veces en el mismo río” como dijo Heráclito.

Son certezas que en esta mañana disfrutando del verano todavía caluroso, me obligo a reconocer mientras sigo tomando mi café.

Regreso y ella… se queda.

Si, ella, la veleta, la que te abandona en el momento más inesperado. La inspiración, a la que crees haber convencido para que camine a tu lado. ¡Pues no! Ella se ha quedado por ahí tonteando mientras tú preparabas el equipaje.

Aunque no le reprocho que se quedara, porque en ese otro tiempo el cielo tenía unos tintes de azul que atrapaban tu mirada, el mar rizado de espuma seguía contando historias de barcos y de piratas y la sal, sobre la piel, creaba caminos imposibles mientras el mirlo de pico amarillo, fiel a su cita de cada año, te provocaba con su trino desde la palmera que es su hogar.

Pero por su culpa, yo le había prometido a Paloma (https://palomamzs.wordpress.com) dejarle por aquí un poema de agosto y, ya veis, se lo dejo en septiembre y además, tamaño “mini”.

En la mañana la mar duerme
Sinfonía de suspiros al sol
En la quietud de la tarde
El aire huele a mariposas
La noche respira
Bajo un manto de estrellas
Todo es calma
En los días de agosto.

Sé que volverá en cualquier momento, igual que he regresado yo, pero de momento la página frente a mi, luce un blanco que me deslumbra.

Regresé contenta de encontraros por aquí.

El solsticio de verano y la magia…

Venid, acercaros, las llamas inundan el aire y ya se anuncian Las Puertas de los Hombres que se abrirán para descubrirnos la magia y la fantasía que despertaran para mostrarnos que los deseos se pueden realizar en esta noche mágica.

Se encenderán las hogueras y mientras arden, el fuego consumirá todo lo antiguo y desaparecerá purificado por él.

La luna desde lo alto alumbrará a los espíritus puros que iluminaran nuestro camino y nos transmitirán su luz.

La tierra se verá bendecida y las puertas de la tierra nos mostrarán algunos de sus secretos mientras que las muchachas enamoradas se bañarán en el rocío.

Saltaremos la hoguera por tres veces y el fuego no nos alcanzará porque la leyenda nos protege.

Feliz verano a todos y dejaros llevar por la magia!!!