El solsticio de verano y la magia…

Venid, acercaros, las llamas inundan el aire y ya se anuncian Las Puertas de los Hombres que se abrirán para descubrirnos la magia y la fantasía que despertaran para mostrarnos que los deseos se pueden realizar en esta noche mágica.

Se encenderán las hogueras y mientras arden, el fuego consumirá todo lo antiguo y desaparecerá purificado por él.

La luna desde lo alto alumbrará a los espíritus puros que iluminaran nuestro camino y nos transmitirán su luz.

La tierra se verá bendecida y las puertas de la tierra nos mostrarán algunos de sus secretos mientras que las muchachas enamoradas se bañarán en el rocío.

Saltaremos la hoguera por tres veces y el fuego no nos alcanzará porque la leyenda nos protege.

Feliz verano a todos y dejaros llevar por la magia!!!

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Yo creo…

Creo que hay personas que llenan tu vida y hay otras que incluso la llenan cuando no están.

Sentada en una cafetería me he entretenido viendo como el sol pálido de esta primavera tardía, desaparecía perseguido por las nubes negras de tormenta. La oscuridad también ha empañado mis pensamientos y he regresado a tu memoria como tantas veces lo he hecho desde que te fuiste, con esa despedida tan terrible, como definitiva.

La lluvia, sigue dibujando los recuerdos de aquellas tardes de primavera madrileña cuando el agua dibujaba senderos sobre los cristales y la vida parecía eterna o quizá pensábamos que lo éramos nosotros. No queríamos creer que nada era eterno y si, en algún momento, pensamos que sí,  nos reímos porque nuestra amistad se vestía con los mismos hilos con los que se tejen los sueños cumplidos.

Llenaste mi vida de amistad, de risas, de discusiones, de sueños, de lluvia brillando  en el asfalto mientras recorríamos las calles sin ningún destino. Le echamos un pulso al destino y perdimos. Me dejaste, mientras caminabas hacia ese lugar del cual dicen que no se vuelve nunca, pero cuando la lluvia cae con la misma intensidad que se dibujaba en tu mirada, vuelves para soplarme al oído lo que intento no olvidar.

Que sigues viviendo en mi vida igual hoy que entonces, amigo mío.

 

No hay tristeza, sólo algo de nostalgia,  sensación física de lo efímero, doblar esquinas envuelta en recuerdos que se diluyen como la niebla de esta primavera tardía.

 

 

Que no existe…

Hay mañanas que merecen ser recordadas, algunas veces no sabes porqué pero hay otras veces que ese recuerdo resulta tan evidente que, sin que te lo propongas vuelve a tu mente a lo largo del día.

Hoy, es una de esas mañanas.

He abierto la puerta de la terraza al mar, al sol, al día y lo que he contemplado tenía una belleza tan serena que la sensación física de placer me ha empezado en las uñas de los pies y ha llegado en oleadas hasta la nuca.

Y es ahí cuando casi deseo morir por no poder trasladar al  papel todo lo que siento, veo, disfruto. No soy capaz de atrapar tanta belleza y la comunión perfecta que experimento ante los tonos maravillosos del azul, del aire limpio que transparenta las hojas de las palmeras, del trino que, como una canción, se desliza por mis oídos.

Y entonces, llega ese instante mágico por lo imprevisto, en el que haría un pacto con el diablo por encontrar ese vocabulario perfecto, ese instante inexistente en el que todo está permitido. Quizá descubrir el acorde desconocido, practicar sexo con quien no está permitido, viajar a la luna en un rayo de sol mientras suena la música de Norah Jones, invocar a las musas para que me confiesen su secreto.

Luz de sol que me acaricia, aroma de café, voces que me llaman. Se ha roto la magia… volverá otro día.

Una semana negra…

Si pudiera escoger un color para pintar la semana pasada,  sin duda sería el negro. Igual de negro que veo el horizonte sin no cambian las cosas y pronto. Porque si no es así, las mujeres empezaremos a saber lo que significa la palabra miedo. Miedo de vestir de una determinada manera, de sonreír a un extraño, de decidir con quien estamos o no, porque sino sentimos ese miedo, podemos acabar en una tumba.

Alguna vez desconecto e intento pensar en todo aquello que es bello y me serena, pero la realidad se obstina en interferir cuando leo un periódico, veo la televisión u oigo una conversación de sobremesa.

No deseo alejarme de lo que me rodea, pero en algunos momentos lo que ocurre es tan sórdido y deprimente que necesito un esfuerzo añadido para aferrarme a la esperanza que sé que existe. Quizá la próxima vez que vea el vuelo de una mariposa…

El miedo, 

despertó en la mañana

y buscando su sentido,

las palabras viajaron

por oscuras oquedades.

La furia,

intento encontrar a la razón,

en vano,

y el corazón extendió sus manos

para encontrar la nada”

Espero, confío y deseo que la semana que empieza tenga otros tintes.

WordPress… y yo.

Esto parece la historia interminable. Sigo pidiendo una solución a WP y no me hacen ni caso. Primero en castellano y luego en ingles. Me siento como una amante abandonada e ignorada (bueno, quizá no tanto, pero si muy fastidiada).

Los comentarios que hago en algunos blogs, ni aparecen y aunque pueda ser una tontería, eso me molesta. Poner un “me gusta” (eso si me lo permite) está bien, pero yo prefiero algunas veces ese comentario que va más allá y que hace sentir a la persona a la que va dirigido que te ha provocado una reacción.

De esta forma no le puedo decir a Julie Sopetran que su poesía me conmueve profundamente, a Johan Cladheart que me resultan muy interesantes sus entradas, a María Bilbao que sus fotos y como describe lo que ven sus ojos, me fascina, a Laacantha que sonrío cuando le leo, a el corazón del mar que me conmueve, a María Miguez que la sigo con entusiasmo, a Icástico que me enganchan sus escritos, a Carlos Montalleri y sus historias de caballeros y damas…

Y así una lista importante de blogueros a los que sigo. Por eso y aunque sé que en algunos casos, no sirve de nada, buscarme en spam hasta que WP decida honrarme con su atención.

Ahora, queridos, os dejo con Bowie y Wild is the Wind, una canción maravillosa.

Tú que escribes…

Esa es la frase con la que empiezan. Sí, tú que escribes podrías expresar esto o aquello con más facilidad…

Y esta vez, me pidieron que escribiera sobre la amistad.

Me quedé pensando y me pregunté… ¿como decirles que…?

La amistad es tiempo, dedicación, cariño. Que igual que le abres la puerta para que entre, tienes que volverla a abrir cuando quiere salir por ella. Y que duele y te resistes, pero que no deja de ser importante el tiempo que le has dedicado porque esos instantes siguen siendo bellos. Que hay amistades que se desatan en un segundo, con una mirada, el contacto de una mano, una frase y que hay otras que se labran después de mucho tiempo. Que las hay que duran  muy poco pero contienen mucha intensidad y las hay que duran toda una vida. Las que se van y regresan. Las que se van y no lo hacen. Las que no has mirado nunca a los ojos, pero sabes como son. Las que te buscan y te encuentran siempre. Las que buscas y encuentras, también. Las que volverás a encontrar en otra vida que pudiera existir…

¿Cómo decirles que…?

Es difícil escribir sobre la amistad, porque la amistad se siente, se experimenta, se vive!!!

 

Y así me lo contó…

En una de las primeras tardes del verano. Cuando bajo las ramas de un sauce centenario nos protegíamos del sol que caía como una lluvia de oro sobre sus hojas. Apoyaba su cabeza, ya cubierta de cabellos blancos, sobre la lona de la hamaca, mientras con los ojos cerrados me contaba aquella historia de amor que yo pensaba que no podía existir.

¿Sabes, mi niña?, me dijo, yo nunca fui creyente. Vi, sufrí, oí, tantas cosas mientras las manos se juntaban en una plegaria y las cabezas se cubrían con velos que sólo ocultaban la hipocresía, que llegué a la conclusión de que aquel Dios, no era mi Dios, ni era para mí aquella vida en un cielo que duraría toda una eternidad.

Pero pasó el tiempo y él llegó a mi vida, y la vida pasó mientras envejecíamos. Ahora él se ha ido y yo vuelvo a pensar en esa eternidad que nos prometieron y…

¿Sabes, mi niña? Mi único temor es llegar al lugar que sea, un cielo u otra vida y que no pueda compartirlo con él. Sería como vagar sin corazón por toda la eternidad.

Sus manos descansaban sobre la falda y el pecho subía y bajaba como si en cada respiración cupiera toda su larga vida.

Las hojas se balanceaban con la brisa suave, el sol se escapaba pintado de rojo y el silencio se extendía en el aire como una sábana recién lavada.

En mi cabeza una pregunta… ¿podría un amor existir toda la eternidad?

Feliz miércoles, amigos!!!

 

Pasa el tiempo…

Y aquí estamos de nuevo. Nos encontramos en el mismo momento en el que estábamos hace un año y de la misma forma nos deseamos felicidad.

Vuelvo la vista atrás y no niego que me roza la nostalgia. La nostalgia de las personas que se han ido, de las que se han alejado más allá de mi cariño, de los instantes que hubiera querido hacer eternos y que al fin han resultado más efímeros que el vuelo de una mariposa, del tiempo que ha pasado tan rápido que sólo ha sido como un trazo en el aire, de las palabras que busqué y que nunca pude llegar a encontrar a lo largo de este año que se aleja.

Pero también la añoranza es fugaz y no puedo dejar de sonreír cuando pienso en los nuevos amigos, en las conversaciones, en lo que he aprendido, en lo escrito, en lo que aun queda por escribir, en el cariño recibido, en la mano que ha estrechado la mía, en la mirada amorosa, en las palabras comprensivas, en los paisajes descubiertos, en las copas en torno al fuego de la chimenea, en la poesía, en las lágrimas derramadas por un dolor que no es tuyo pero es como si lo fuera, en la vida que ha sido más que generosa.

Más allá de la ventana hay demasiadas personas sin hogar, sin afecto, sin futuro y sin esperanza. Personas para las que no existe el brillo de las luces.

Por eso y desde mi cariño, sólo os puedo desear que para el tiempo que llega, viváis la vida con toda la intensidad posible porque tenemos la suerte de los privilegiados.

Sed felices, intentad serlo y si esa felicidad sólo dura un segundo… ya es suficiente.

A por otro año, queridos, aquí os dedico mi sonrisa que es lo mejor que creo tener.

Y por supuesto, os dejo con la música… había pensado en un tango, pero es mejor la compañía dulce de Astrud mientras voláis hasta la luna.

Volví con el tiempo de otoño…

Cerré puertas y ventanas y con el aroma de la sal pegado a mi piel emprendí el regreso. Dejé atrás el tiempo de los días largos y las noches cortas, al mirlo de pico amarillo que, como todos los años, volvió a visitarme, el chiringuito al lado del mar, a la luna que planeaba en plata sobre el agua, el mar, mi querido mar con sus azules mágicos y…

Regresé con el tiempo de otoño.

Me encontré con los ocres, dorados y amarillos que ya apuntan en el nuevo paisaje, las uvas, las granadas y las avellanas que anuncian su llegada, las hortensias que nos prometen su azul, la suavidad del atardecer, el canto del zorzal, el aire aún cálido nostálgico del verano y…

Me encontré con la sonrisa de los amigos, los nuevos proyectos, la calidez de lo cotidiano y el sol pálido que iluminará cada nuevo día cuando amanece.

Feliz de encontraros a todos!!!

 

Tiempo de verano…

Tumbada veo como se desliza la luz de la tarde. Desde el pie del árbol me observan las cañas indias sintiéndose extrañas y en la encina próxima dos tordos susurran acunados por el murmullo de las hojas. Pongo las manos bajo mi nuca y me dejo acariciar por la calidez de la tarde de verano.

El viento empuja con suavidad la hamaca y yo dejo mi mente casi en blanco. Sólo existimos este tiempo cálido y yo. Quisiera que estos instantes no se acabaran, que la suavidad que flota a mi alrededor fuera eterna.

Oigo el chirrido de la puerta al abrirse. Una voz alegre, viva, dulce y soñada, me llama.

Ella forma parte de mi largo y cálido verano.

Feliz, feliz verano, queridos…