Y aquí está el Solsticio de Verano…

Venid, acercaros, porque está a punto de abrirse Las Puertas de los Hombres y la magia y la fantasía empezarán a despertar para mostrarnos que los deseos se pueden realizar en esta noche mágica.

La luna desde lo alto alumbrará a los espíritus puros que iluminaran nuestro camino y nos transmitirán su luz.

Se encenderán las hogueras y mientras arden, el fuego consumirá todo lo antiguo y desaparecerá purificado por él.

La tierra se verá bendecida y las puertas de la tierra nos mostrarán algunos de sus secretos mientras que las muchachas enamoradas se bañarán en el rocío.

Saltaremos la hoguera por tres veces y el fuego no nos alcanzará porque la leyenda nos protege.

Feliz verano a todos y dejaros llevar por la magia!!!

Con el alba…

Abrió la puerta de la calle como quien abre la puerta de su vida. La luz blanca de la mañana le acarició la piel. Sintió la energía directamente en sus venas. El camino se dibujaba frente a él claro, nítido. Las luces de las farolas se apagaban mientras las hojas de las jacarandás empezaban a brillar con la luz del amanecer. Se sintió maravillosamente ligero y libre. Qué sorpresa aquella sensación¡

Y de pronto, como un trueno que rompe el aire, recordó…

Para ella, había dejado sobre la mesa, su corazón.

Feliz semana casi, casi de verano!!!

Recuerdos…

Busco en el tiempo tus ojos verdes y allí me asomo. Veo tu fortaleza, tu seguridad. Todas las barreras que derrumbaste y que yo hice mías. Nunca quise parecerme a ti. Yo tenía que volar sola. Y ahora, pasado el tiempo, madre, quisiera dejar de ser en algunos momentos yo, por parecerme a ti.

Feliz día Madres!!!

La tarde…

La luz desciende como oro líquido y arranca un susurro de las hojas que duermen. Oigo el sonido de la tarde que despide el día suavemente, como un cuchillo caliente penetrando en la mantequilla.

La vida que, hasta ese momento, bullía a mi alrededor, se ha recogido en si misma y el sueño con pasos lentos ha llegado hasta mi cama.

Me pregunto si tu llegarás con el sueño o quizá, solo formas parte de él. No sé si fue la distancia o las letras lo que me acercó a ti, pero la realidad de tu existencia es tan avasalladora, que la siento como una huella indeleble en mi piel.

Cuantos fueron los caminos que recorrí para encontrarte, las heridas que tuve que cerrar para llegar a conocerte, a que oscuro rincón de mi mente me alejé intentando olvidarte.

Todo se recoge en esta tarde incendiada, que me habla de ti y me recuerda que no es suficiente con amarte para que te conviertas en realidad.

“Y allí, detrás de la sombra de la luna,

Nos encontraremos.

Te regalaré los caminos que construimos,

Los hilos invisibles que nos unieron,

La certeza de que te amo,

Y la locura de saberlo”

María G. Vicent ©

 

(Imagen de Pixabay)

Lo que impacta y Todorov…

Buscar las noticias que más impactan, vomitarlas con sensacionalismo barato para reflexión de quien lee y escucha, pero… y después, ¿qué pasa después cuando la noticia que levantaba ampolla y sigue levantándola, se olvida y se busca otra porque la anterior ya no es de actualidad?

Pues ocurre que la tragedia, el dolor, el sufrimiento siguen vivos mientras la vida continúa.

Y os preguntaréis a qué viene esta reflexión mía.

Veo esos campamentos llenos de refugiados que se han jugado la vida cruzando el mar  y buscando nuestra solidaridad. Que han dejado su país, su familia en muchos casos, sus bienes, su vida entera y me invade una sensación de rabia que no puedo controlar al comprobar que les hemos dado con la puerta en la nariz. ¡Qué pena! Y nos llamamos humanos.

Pero siempre aparece un salvavidas para esa sensación de rabia e impotencia.

Oigo, a través del blog de Cristina, el discurso de agradecimiento por el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el 2008, que recibió Tzvetan Todorov y, de alguna manera, me reconcilio con nuestro género porque veo que aún hay personas públicas que pueden mover conciencias y que lo hacen.

Leo frases como estas:

 “El extranjero no solo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia”,

“Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización”

“Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera”

La tristeza es la misma, pero cuando sientes como piensa Todorov, sabes que pasará el tiempo y seremos capaces de entender que la persona diferente no es nuestra enemiga, sino que nuestra enemiga es la incomprensión, la cerrazón mental y la intolerancia.

Yo, por lo menos, necesito tener fe en que eso ocurrirá.

Por si os interesa, aquí os dejo el enlace:

http://verne.elpais.com/verne/2017/02/08/articulo/1486561307_927301.html?id_externo_rsoc=FB_CM

 

Libre, libre..

Sé que suena melodramático, pero así es como me siento después de tantos días de inmovilidad forzada. La escayola desapareció y yo me siento así… libre y feliz porque he notado el cariño de las personas que me rodean (y las que no) de una forma muy patente.

Gracias a todos por eso y en especial a mi “especial tentación”…

Tus ojos…
… reflejan la luz de la luna.
Me he acercado con una copa en la mano.
Me has mirado…
Y como un náufrago me he agarrado a ese azul de tus ojos que sólo encierran tentación.
La copa ha temblado y tu risa atravesando la noche me ha recordado que mañana lunes, aún estarás aquí.

Apuro la copa y… sólo queda la tentación.

Que tengáis una semana estupenda y para ayudar aquí os dejo con Diana Krall.

Travesuras de WordPress…

Parece que WordPress anda un poco despistado y, según me habéis dicho varios amigos, está enviando mis comentarios a Spam.

Os lo comento por si alguien los echa de menos… que me busque por allí.

Hoy os quiero dejar algo, que no sabría cómo definir, pero que me inspiró una conversación que tuve con una amiga a la que quiero y mucho.

Sí, es para ti y aunque mis letras no son suficientes, lo intento…

“Cae la cortina de la tarde,
y en el escenario de la vida,
un niño llora.

¿Quien inventó el miedo?, me pregunta,
Los hombres lo hicimos.

Sembramos extraños amaneceres
de aristas afiladas,
y le pusimos nombre al odio y al rencor.

Dibujamos en tonos oscuros,
lágrimas en los ojos de un niño, de un anciano,
y le llamamos pena y soledad.

Convertimos los atardeceres en fuego,
en aras de un dios desconocido,
y le nombramos dolor y tristeza.

¿Desaparecerá el miedo?, me preguntas.

Desaparecerá en tu mirada, le contesto,
cuando en ella
sólo brille la esperanza y la libertad”

Que sea una estupenda semana para todos, porque a pesar de todo, la esperanza está ahí, cerca, en el aire, esperando ser atrapada.

(Imagen de Pixabay)

Dicen que…

… si no te paras, algo o alguien te parará.

Y la verdad de ello me la recuerda mi pierna enyesada que se ríe frente a mí mientras descansa sobre una almohada.

Correr, volar, cumplir deseos, llegar a todos los sitios, alargar minutos, acortar el sueño y dejar pasar la vida sin saborear esos segundos que es la única realidad que me pertenece.

Y esas son las dos partes de mi. Una que corre y vuela y otra que pretende disfrutar de ese segundo tan claro y evidente que no necesita de la imaginación para montarse un futuro.

Un tiempo precioso que se concentra en contemplar ese pajarillo que se ha posado en la celosía y que parece contemplarme riéndose de mi inmovilidad obligada. Pincelada entre negro y marrón que se recorta sobre el azul del cielo.

No son dos personas dentro de mí. Tan sólo sería una imagen reflejada en el espejo y que me recuerda que no hay que pasar por la vida a la carrera, sino que hay que saborearla con toda la intensidad y pasión que merece.

“Tiempo, ¿qué importa el tiempo?
Si la sonrisa crece en tu mirada
Y la realidad mágica
Nos pertenece a golpe de segundo.”

María G. Vicent

(Imagen de Pixabay)

Por el tiempo que viene…

Los pinos, pintados en un paisaje crepuscular, desfilan ante mis ojos. El traqueteo del tren me adormece.

De nuevo viajo hacia otro año que empieza.

Habéis sido mis compañeros de viaje, amables cariñosos, comprensivos y muy, muy tiernos.

El próximo año, también os llevaré en mi mochila. No os podré ofrecer grandes cosas. Quizá sólo mi mirada a “vuestras cosas” que siempre estará llena de cariño.

Y no sólo para el próximo año, sino para todos los que estén por venir, os deseo que la felicidad que busquéis, esté ahí al alcance de vuestra mano y de vuestro corazón.

Sin duda, con alegría y más que siempre, hago mías estas palabras…

“Tantos sitios, tantos mundos, tanto espacio y… coincidir” con todos vosotros y vuestras miradas.

 

Y un día escribí…

Algo que hoy recuerdo…

No juzgues.. y no serás juzgado… dice ese libro que todos conocemos.

Es difícil dejar de hacerlo, lo sé, pero no entiendo como hay personas que tienen la arrogancia suficiente como para decidir lo que es bueno, malo y regular, de una forma tan absoluta, que no dejan ni un resquicio a la equivocación o a la duda.

¿Quien se puede creer con la autoridad moral para decidir sobre tus actos o tu forma de vivir?

No soy una santa, nadie es un santo. Porque… ¿qué es la santidad?

Acaso ceñirte a un patrón diseñado por personas que sirven a una causa, a un dios? Someterte a una moral dictada por unas normas hipócritas, mientras en la intimidad de las habitaciones, se van saltando todas esas normas sin ningún pudor?

¡Qué fácil es decidir sobre la conducta de los demás! Utilizamos la misma vara de medir para nosotros mismos? O esa vara es más corta, más ligera y más permisiva? No será que lo que ven en los demás, es lo que observan dentro de sí mismas?

No quiero cerca de mí a esas personas que se definen limpias, sinceras, correctas, buenas, honradas… mientras menosprecian, juzgan, y deciden sobre la moralidad de los demás, sin mirarte a los ojos. No me fío de esas personas que hablan del estado de pureza de su corazón mientras se congratulan de ese lado oscuro de los demás y, en el que todos hemos vivido, aunque haya sido por unos instantes.

Prefiero a las que tropiezan y se equivocan, a las que buscan la luz conscientes de ese lado oscuro que forma parte de nosotros, a las que viven la vida sabiendo que no son perfectas, pero que precisamente por ello, son más humanas. A las que saben que el camino de cada uno es diferente y por eso no único.

Prefiero a las personas que, sabiéndose siempre entre los dos lados, buscan siempre el más luminoso y por eso, nunca juzgarán.

“Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento” Félecité de Lamennais