Como ayer…

… también el Día de la Mujer…

Porque para mí, todos los días son de la mujer y del hombre. De todo ser humano que se comporte como tal y como tal respete a todas las personas que rocen su vida, sean del género que sea.

Leí a Eduardo Galeano (magnífico) y no pude evitar dejarlo por aquí…

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿como sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, no ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y que tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó  a la prensa” 

A alguien había que echarle la culpa, no? Pero yo no creo que fuera toda de Adán o de la prensa. Parte de ella si, pero… no toda.

Quizá existen “otros” que deberían sentirse culpables.

Otros que durante muchos siglos han contado un cuento con la idea de hacernos creer que era una verdad absoluta. Que nos han colocado en un pedestal para que, lejos de la realidad, alguien pensara por nosotras. Que sólo nos han pensado como madres y esposas.

¿Donde está esa otra parte de nosotras? Esa parte que grita que queremos ser libres para pensar, para querer, para decidir, para equivocarnos, para disfrutar de nuestro cuerpo.

Me cansa ese pensamiento trasnochado, obtuso y con aroma a incienso.

Yo soy mujer y nunca he querido ser un hombre, porque siempre he pensado que soy capaz de caminar a su lado. Ni delante, ni atrás.

 Y si alguien no está de acuerdo con ello, lo siento, jamás me disculparé por pensar así.

Feliz viernes… con un olor a  primavera que se cuela entre nuestro estado de ánimo con aires de conspirador.

(Imagen de Pixabay)

Dejarse llevar…

Ya casi hace un mes que empezó el nuevo año y con él se han puesto en marcha los proyectos, los planes, las nuevas ideas que se escribieron en una lista cuando los últimos días del año saltaban del calendario.

Este año va a ser diferente. Hablo de mí ¡Claro! Porque este año me voy a dejar llevar. Nada de esperar grandes cosas, ni hacer muchos planes.

Que fluya la vida sin poner ninguna traba en su camino.

Dejaré que los amigos que quieran quedarse conmigo, se queden y los seguiré queriendo como lo he hecho hasta ahora. O quizá más, si es posible. Me resignaré a la pérdida de aquellos que decidan marcharse después de haberse dado un paseo por mi vida y  los seguiré queriendo, sino como un presente, como un bonito recuerdo.

Escribiré con la misma pasión y entusiasmo, pero no me pondré plazos, ni entregas, ni obligaciones. Disfrutaré con la creación, con el personaje, con la página en blanco y con la inspiración y sin ella. Escribiré porque es parte de mi.

Voy  a disfrutar de cada día, con la sensación de que estreno sus horas y que ellas están llenas de momentos para vivir sin que yo tenga que buscarlos.

Me dejaré llevar por el río de la vida disfrutando de la suavidad de la corriente y sin oponerme a ella.

Sí, sin planes, sin proyectos, sólo disfrutando del viaje.

Este año…

Este año, recordando al poeta, quiero despedir el año con vosotros y sólo un poema.

PORQUE YA ES TIEMPO

De olvidar la tristeza,
De fundir tus miedos,
De elevar el rostro,
Y mirar al cielo.
De saltar barreras,
De reír por dentro,
De hilvanar palabras,
Y morder el viento.
De morir luchando,
Por lo que creemos,
De inventar mil mundos,
Y agotar el tiempo.
De buscar caminos,
De expresar deseos,
De amar sin medida,
Y querer queriendo.

Brindemos por el año que empieza y, mientras las burbujas asciendan por mi copa, os dedicaré el mejor de mis recuerdos.

¡¡¡Un gran abrazo lleno de cariño y toda la felicidad que podáis desear!!!

De nuevo que suenen las campanas…

Y de nuevo que suenen, que suenen por todos nosotros…

Pero sobre todo por los que no podrán o no les dejarán celebrar estas fiestas, por los que no tienen un techo,  por los que han perdido sus hogares y vagan por los campos de refugiados, por los que han dejado atrás a sus seres queridos.

Por los que creyeron  en la paz y les ha estallado en plena cara la certeza de que no es fácil encontrarla pese a doblar muchas esquinas.

Por los que luchan por un mundo justo y aunque chocan contra la injusticia, la incomprensión, la prepotencia, la violencia y la insensatez, siguen en su lucha.

A todos y cada uno, os deseo toda la felicidad no sólo hoy, sino en cada minuto, segundo, días, de vuestra vida.

Que disfrutéis al lado de las personas que habéis elegido y que no os olvidéis de quererlas como si fuese siempre el primero y último día.

Y os dejo mil sonrisas para que suenen al tiempo que esas campanas. Porque sí, porque os las merecéis… y porque todos nos merecemos que suenen por nosotros.

Certezas…

Estoy sentada en la terraza pero no veo el mar, el paisaje verde de árboles ocupa mi horizonte. Oigo el rumor del tráfico mientras tomo un café, de esos tan amargos, que casi hacen acudir las lágrimas a los ojos. Respiro su aroma y dejo que el líquido oscuro baje por mi garganta mientras me obligo a reconocer que hay situaciones que han cambiado tanto que no se pueden negar.

Personas a las que te has sentido unidas en tantos momentos de tu vida y que ahora pese a que sigues compartiendo instantes, te das cuenta que no tienen ninguna relación contigo. Sus intereses vitales, sus ideas políticas, religiosas, su vida, está tan alejada de la tuya que te preguntas… ¿Qué ha pasado? ¿Porqué el tiempo y sus encrucijadas nos enviaron por caminos distintos y tan separados? ¿Porqué en este momento y no en otro te has dado cuenta de ello?

Y no sabes, no puedes o en el fondo no te interesa ya encontrar respuestas. Lo único que deseas es pasar página sin melancolía, sin tristeza y aceptar que la vida fluye para todos y que “nadie se baña dos veces en el mismo río” como dijo Heráclito.

Son certezas que en esta mañana disfrutando del verano todavía caluroso, me obligo a reconocer mientras sigo tomando mi café.

Regreso y ella… se queda.

Si, ella, la veleta, la que te abandona en el momento más inesperado. La inspiración, a la que crees haber convencido para que camine a tu lado. ¡Pues no! Ella se ha quedado por ahí tonteando mientras tú preparabas el equipaje.

Aunque no le reprocho que se quedara, porque en ese otro tiempo el cielo tenía unos tintes de azul que atrapaban tu mirada, el mar rizado de espuma seguía contando historias de barcos y de piratas y la sal, sobre la piel, creaba caminos imposibles mientras el mirlo de pico amarillo, fiel a su cita de cada año, te provocaba con su trino desde la palmera que es su hogar.

Pero por su culpa, yo le había prometido a Paloma (https://palomamzs.wordpress.com) dejarle por aquí un poema de agosto y, ya veis, se lo dejo en septiembre y además, tamaño “mini”.

En la mañana la mar duerme
Sinfonía de suspiros al sol
En la quietud de la tarde
El aire huele a mariposas
La noche respira
Bajo un manto de estrellas
Todo es calma
En los días de agosto.

Sé que volverá en cualquier momento, igual que he regresado yo, pero de momento la página frente a mi, luce un blanco que me deslumbra.

Regresé contenta de encontraros por aquí.

El solsticio de verano y la magia…

Venid, acercaros, las llamas inundan el aire y ya se anuncian Las Puertas de los Hombres que se abrirán para descubrirnos la magia y la fantasía que despertaran para mostrarnos que los deseos se pueden realizar en esta noche mágica.

Se encenderán las hogueras y mientras arden, el fuego consumirá todo lo antiguo y desaparecerá purificado por él.

La luna desde lo alto alumbrará a los espíritus puros que iluminaran nuestro camino y nos transmitirán su luz.

La tierra se verá bendecida y las puertas de la tierra nos mostrarán algunos de sus secretos mientras que las muchachas enamoradas se bañarán en el rocío.

Saltaremos la hoguera por tres veces y el fuego no nos alcanzará porque la leyenda nos protege.

Feliz verano a todos y dejaros llevar por la magia!!!

Yo creo…

Creo que hay personas que llenan tu vida y hay otras que incluso la llenan cuando no están.

Sentada en una cafetería me he entretenido viendo como el sol pálido de esta primavera tardía, desaparecía perseguido por las nubes negras de tormenta. La oscuridad también ha empañado mis pensamientos y he regresado a tu memoria como tantas veces lo he hecho desde que te fuiste, con esa despedida tan terrible, como definitiva.

La lluvia, sigue dibujando los recuerdos de aquellas tardes de primavera madrileña cuando el agua dibujaba senderos sobre los cristales y la vida parecía eterna o quizá pensábamos que lo éramos nosotros. No queríamos creer que nada era eterno y si, en algún momento, pensamos que sí,  nos reímos porque nuestra amistad se vestía con los mismos hilos con los que se tejen los sueños cumplidos.

Llenaste mi vida de amistad, de risas, de discusiones, de sueños, de lluvia brillando  en el asfalto mientras recorríamos las calles sin ningún destino. Le echamos un pulso al destino y perdimos. Me dejaste, mientras caminabas hacia ese lugar del cual dicen que no se vuelve nunca, pero cuando la lluvia cae con la misma intensidad que se dibujaba en tu mirada, vuelves para soplarme al oído lo que intento no olvidar.

Que sigues viviendo en mi vida igual hoy que entonces, amigo mío.

 

No hay tristeza, sólo algo de nostalgia,  sensación física de lo efímero, doblar esquinas envuelta en recuerdos que se diluyen como la niebla de esta primavera tardía.

 

 

Que no existe…

Hay mañanas que merecen ser recordadas, algunas veces no sabes porqué pero hay otras veces que ese recuerdo resulta tan evidente que, sin que te lo propongas vuelve a tu mente a lo largo del día.

Hoy, es una de esas mañanas.

He abierto la puerta de la terraza al mar, al sol, al día y lo que he contemplado tenía una belleza tan serena que la sensación física de placer me ha empezado en las uñas de los pies y ha llegado en oleadas hasta la nuca.

Y es ahí cuando casi deseo morir por no poder trasladar al  papel todo lo que siento, veo, disfruto. No soy capaz de atrapar tanta belleza y la comunión perfecta que experimento ante los tonos maravillosos del azul, del aire limpio que transparenta las hojas de las palmeras, del trino que, como una canción, se desliza por mis oídos.

Y entonces, llega ese instante mágico por lo imprevisto, en el que haría un pacto con el diablo por encontrar ese vocabulario perfecto, ese instante inexistente en el que todo está permitido. Quizá descubrir el acorde desconocido, practicar sexo con quien no está permitido, viajar a la luna en un rayo de sol mientras suena la música de Norah Jones, invocar a las musas para que me confiesen su secreto.

Luz de sol que me acaricia, aroma de café, voces que me llaman. Se ha roto la magia… volverá otro día.

Una semana negra…

Si pudiera escoger un color para pintar la semana pasada,  sin duda sería el negro. Igual de negro que veo el horizonte sin no cambian las cosas y pronto. Porque si no es así, las mujeres empezaremos a saber lo que significa la palabra miedo. Miedo de vestir de una determinada manera, de sonreír a un extraño, de decidir con quien estamos o no, porque sino sentimos ese miedo, podemos acabar en una tumba.

Alguna vez desconecto e intento pensar en todo aquello que es bello y me serena, pero la realidad se obstina en interferir cuando leo un periódico, veo la televisión u oigo una conversación de sobremesa.

No deseo alejarme de lo que me rodea, pero en algunos momentos lo que ocurre es tan sórdido y deprimente que necesito un esfuerzo añadido para aferrarme a la esperanza que sé que existe. Quizá la próxima vez que vea el vuelo de una mariposa…

El miedo, 

despertó en la mañana

y buscando su sentido,

las palabras viajaron

por oscuras oquedades.

La furia,

intento encontrar a la razón,

en vano,

y el corazón extendió sus manos

para encontrar la nada”

Espero, confío y deseo que la semana que empieza tenga otros tintes.