Algo que aprender…

Cada día me gusta menos leer el periódico, no sé si porque me cansa lo que nos cuenta o simplemente porque lo que nos cuentan es un montón de noticias manipuladas que  ya no me creo.

Pero no hay que abandonar porque alguna vez, sólo alguna vez, aprendes algo. Aunque en esta vez, no es, precisamente, nada que nos favorezca al ser humano.

Y es la palabra “Aporofobia” que significa fobia o rechazo al pobre.

Ya ves, dice la doctora en Filosofía Adela Cortina, que es el rechazo hacia quien creemos que nada nos puede ofrecer y que las raíces de ese rechazo existe en nuestro cerebro y en las condiciones sociales.

He sentido pena al leer este artículo del cual os dejo la dirección (http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170614/423381971627/todos-los-seres-humanos-somos-aporofobos.html) por si tenéis algo de curiosidad.

¿En qué nos hemos convertido si rechazamos a las personas que por no tener nada, no tienen ni siquiera derecho a vivir?

No puedo dejar de sentir esa pena.

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Contra los bárbaros…

Lo leí hace tiempo, pero en mis muchos traslados, perdí “Epistolario”, un libro que refleja la correspondencia entre Unamuno y Maragall. Dos hombres de la misma época, pero que compartieron amistad, ideas y anhelos, desde sus diferencias.

En estos días lo he recuperado gracias a mi librera Chelo Puente (http://lalibreriadechelo.wordpress.com y http://lalibreriadechelo.wix.com/libros)

Al abrirlo por una página cualquiera leo:

“Y vine a concluir, para consolarme que el espíritu no está muerto, sino dormido. De cuando en cuando se queja en sueños”

Epistolario

Y así es como termina la carta que titula “Contra los bárbaros”…

Su correspondencia, en este libro, comenzó en 1900 y finalizó en 1911.

Hoy, cuando leo los periódicos, oigo las noticias y veo lo que está ocurriendo a mi alrededor, llego a la conclusión que siguen perdurando en nosotros aquellos rasgos esenciales del pasado.

Vuelven los bárbaros que, con su falta de empatía y decencia y su mucha ambición, nos hacen perdernos en una bruma triste, que yo llamaría, desengaño.

¿Cuando aprenderemos a respetar, a escuchar, a intentar entender al que no piensa como nosotros…?

 

Lo dijo…

Alice Munro



Foto de Internet
“Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”
 
  ¿Qué opinas?
   Que siempre volvemos a lo mismo.
   A lo mismo? No te entiendo.
   Pues sí, a esa necesidad que tenemos de marcar las diferencias entre un sexo y otro.
Pero… eso es obvio, no lo puedes negar ó es que vas a hacer como siempre…
¿Qué hago siempre?
Pues discutir obviedades.
¡Ah, no! Yo lo único que hago es matizar. ¿O me vas a decir que no existen muchos tópicos con respecto al tema?
Vale, quizá, es posible…
Ahí te quería yo ver! Mira, conozco hombres que con solo una mirada te transmiten tanta sensibilidad, fortaleza, confianza, generosidad, compromiso…
Sí, sí, pero no me vas a negar que somos algo diferentes, no?
No, claro que no te lo negaré, pero… por cierto, veo por aquí a un hombre de esos que te digo… Sí, mujer, de esos que también… “se lleva todo lo ocurrido cuando sale de una habitación”
Y eso… es bueno o malo?
Ni bueno, ni malo, tan solo…es.
 
 
 
 
 

 
 

Es posible…

… que te ponga muy nervioso…

con sus prisas…
con sus vestidos demasiado cortos,
con su risa fuerte, alegre y contagiosa, que hace volver la cabeza,
con su obsesión por dar una moneda a cada necesitado que encuentra por la calle,
con su orden perfecto,
con sus inseparables amigos,



Foto de Internet

  con su lucidez disfrazada de locura,
  con su inacabable caudal de paciencia,
  con su intensa pasión por vivir, pero…

  Tú y yo sabemos que…

  Cuando nos reunimos los viernes es la que mejor prepara los martinis   y  sobre todo que…

… mientras te enseñaba a prepararlos, aprendiste a vivir…

Crac…

… me suena agradable a los oídos el “crac” de la tostada cubierta de mantequilla y mermelada de grosella que me llevo a la boca en esta mañana soleada. Esa sensual  sensación que deja el saborcito bajando por mi garganta.
Pero ¡ay! He cometido un error, no he podido sustraerme a la llamada del periódico. Lo abro y empiezo a leer…
Foto de Internet
 
“Las editoriales quieren ir a lo seguro y cada vez son menos las que quieren apuntarse el mérito de haber creído en un autor desde el principio. Prefieren que otros hagan esa misión, aunque cuando ya este autor tiene un nombre lo fichan para poder vender más libros. “El tejido editorial español no es muy favorable a este tipo de libros”, aclara Constantino Bértolo, editor de Caballo de Troya, especializado en otear el panorama literario en español y descubrir escritores. En general, explica, es complicado publicar a los debutantes porque no tienen nombre conocido y sus expectativas de venta son bajas”  Fragmento de los Papeles Perdidos (El País)
El sabor en un rápido mimetismo se convierte en decepción.
No me llaméis ingenua, sólo es que me he sentido agredida en mis expectativas.
Aunque… seguiré comiendo mi tostada “crac”, “crac” compruebo que sigue siendo tan dulce como antes.
Me quedo con esa sensación…

La rebelión de Atlas…

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Cayó en mis manos por casualidad y en este lunes cálido aunque intenté sustraerme por comodidad o por algo de egoísmo a lo que me susurraba al oído… me hizo pensar en su actualidad.

“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes, sino con favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias y no por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare en que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”  (Ayn Rand)

Caminar…

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“Por si quedaba alguna excusa para calzarse las zapatillas y salir a la calle… cuando uno pasea sale al encuentro de las musas.
O al menos eso aseguraban el escritor Thomas Mann, el estadista Thomas Jefferson, o los filósofos Kierkegaard o Nietzsche (a este último se le atribuye la frase “no confíes en una idea que no haya aparecido mientras caminabas”). Todos ellos insistían en que las mejores ideas surgen cuando se está en marcha.
En su libro Historia de caminar, la periodista Rebecca Solnit escribe largamente sobre cómo, entre otras cosas, en el acto de caminar la dimensión física se solapa con la metafísica: “La ciudad está hecha para caminar por ella. Una ciudad es un lenguaje, un repositorio de posibilidades, y caminar es el acto de hablar ese lenguaje, de seleccionar de entre esas posibilidades” (El País)

Caminemos pues.
Ya no sólo en esta mañana soleada de domingo.
Caminemos para sonreír, para sentirnos bien y para encontrar las musas de las que depende esa inspiración que algunas veces es algo esquiva…




 

Mujer…

Se acaba el día y soy mujer.

Sé que mañana cuando me mire en el espejo descubriré que soy la misma mujer que ayer.

Más mayor, quizá más sabia, o no, pero no desearé ser una persona distinta a la que soy.

Seguiré cruzando el desierto en mi travesia personal, intentando ser fiel a mí misma y a lo que pienso.

Quizá por eso creo que todos los días son “mis días”

Soy mujer.

O quizá no…

“¿Cuáles son sus preferencias?”, le preguntaron los periodistas al arzobispo, que contestó: “Para mí, un negro”. Ante la respuesta, le volvieron a cuestionar: “¿Un papa negro?”. Y fue entonces cuando el arzobispo replicó: “Sí, ¿no se vería bonito así, una mosca en leche?”
Tras la polémica frase, el obispo resaltó que lo más importante es que el nuevo papa conozca “varios idiomas” para que se relacione con todas las culturas”
Respecto a la primera frase, yo le diría a monseñor que precisamente a mí la imagen de una mosca en la leche más me repugna, que me parece bonita, pero ¡claro! todo es cuestión de gustos. A mí me gustaría un papa negro, blanco o de cualquier color, que hablara idiomas o no, porque, digo yo…
Nunca he pensado que tuviera que tener un color u otro para acercarme a las personas, ni se me ha pasado por la cabeza que sólo hablando urdu podría comunicarme con un pakistaní, ni se ha tambaleado mi fé, con la que tengo una batalla contínua, porque haya “dimitido”un papa.
Pues no.
Pienso que los políticos sí que deberían aprender idiomas (y de paso respeto, consideración, honestidad, sinceridad…) pero el Papa se supone que no lo es.
Creo que es el padre que se puede acercar a nosotros desde el cariño y la bondad, desde la conciliación y el amor.
No necesita saber idiomas, no significa nada su color, tan solo necesita ser humano y tendernos su mano.
 

Creo que sería suficiente con pisar el suelo que nosotros pisamos, que tuviera conocimiento real de los problemas que tenemos, que viviera la realidad que vivimos.
Pero, por desgracia esa realidad no es capaz de saltar los altos muros del Vaticano.

Por supuesto puedo estar equivocada, o quizá… no.