Regreso… con el Solsticio de verano

Regreso…

Cuando se abren Las Puertas de los Hombres para mostrarnos el conocimiento de la magia y la fantasía, en la noche en que las hogueras iluminaran un cielo que cobijará la promesa del próximo verano.

La luna llena iluminará a los espíritus puros que se acercarán a nosotros para transmitirnos su luz.

Se encenderán las hogueras para que bendigan las tierra y sus frutos y “en el otro lado del espejo” las muchachas enamoradas se bañaran en en el rocío y las puertas de la tierra nos mostrarán por las rendijas sus secretos.

Mientras arde el fuego, todo lo antiguo desaparecerá purificado por él.

Y al amanecer, con el nuevo sol, los duendes, las hadas y los caballeros, bailarán en homenaje al tiempo que empieza.

A bailar, cantar y saltar por tres veces las hogueras, y no tengáis miedo porque la magia os envolverá.

FELIZ VERANO, QUERIDOS!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hoy escribo…

Hoy escribo, así, por escribir.

Se me ocurrió que quería daros las gracias por todos vuestros “me gusta”. “comentarios” “visitas”

Y por encima de todo, por el cariño y los premios que me regaláis.

Cuando empecé en el mundo de la blogosfera, nunca pensé que encontraría personas tan majas. Y no porque creyera que no existen, sino porque me resultaba todo tan desconocido y frágil que ni me imaginé que un día mis palabras pudieran hasta cruzar un océano y encontrar allí tantos ecos cordiales. Tampoco que pudiera poner rostro a quien se escondía detrás de unas palabras.

Ya mis letras han viajado más allá del mar, se han paseado por lugares cercanos y han nombrado infinidad de nombres.

Hoy ya he comprobado que todo es posible y por eso me siento tan contenta, que escribo para que lo sepáis.

Y para una de esas personas a las que he dado nombre va dedicada la dulzura de Norah Jones con su Sunrise…

Johan Cladheart (https://johancladheart.com), lo prometido es deuda (y para que guardes mis secretos 😉 😉  )

“Amanece, hay luz en tus ojos,
en tus labios una sonrisa.
Amanece, hay un sol en tu mirada,
en tus manos esperanza”

 

 

Para todos… luminoso y relajado fin de semana!!!

 

Mirando hacia atrás…

… a este año pasado y puedo sentir sorpresa, algo de decepción y mucho agradecimiento, porque aunque ha sido un año complicado y difícil en algunos momentos, me siento una persona profundamente afortunada.

Pero se acercan estos días en los que todo el mundo dice quererte, recordarte, desearte lo mejor, y yo pienso lo mismo que todos los años por estas fechas.

Que no siento todos esos deseos de una forma puntual. Yo los siento cada día del año, cada vez que doy un abrazo, cada vez que expreso mis buenos deseos, cuando pienso en las personas que quiero, a las que quiero menos,  e incluso diría que a las que no quiero nada.

Me gustaría que cuando caiga el último minuto de este año nos hiciéramos la promesa de no olvidar que los buenos deseos de paz, amor y felicidad tienen que ser los mismo, sea la época del año que sea.

Brindaré con cava…

Por todos los que han rozado mi vida, por el nuevo año, por los propósitos que cumpliremos y por los que abandonaremos en el camino, por todas las personas que en estos días están solos, por los que no tendrán techo ni nada que llevarse a la boca, por los amigos que se quedaron atrás, por los que nos acompañan desde siempre y por los nuevos que han llegado, por las sonrisas, por nuestros hijos, por los abrazos, por seguir escribiendo y dejando en nuestros escritos una parte de nosotros, por formar parte de la humanidad.

Por vosotros que me habéis dejado, por unos instantes, entrar en vuestras vidas, en vuestras historias, en vuestros sentimientos y que habéis compartido conmigo momentos que serán irrepetibles.

Y luego miraré hacia adelante, pensando que no soy una ingenua al creer que podemos conseguir, en el año que empieza un mundo algo mejor que el que dejamos atrás.

navidad2

“La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos”

Lo dijo Neruda y yo, lo dejo aquí para vosotros.

Sed Felices, queridos todos!!!

¡¡¡Vivid sin cerrar los ojos, pero dejando un resquicio por donde pueda entrar la esperanza!!!

Era feliz…

Intento dormir, pero no puedo. Hoy ha sido un día difícil.

Luis era una persona feliz.

Su mujer, su hija, sus amigos, su trabajo.

La vida simple y sin complicaciones de un espíritu bueno que necesita, tan solo, lo que puede ver y tocar.

Hoy le he visto en el hospital deshecho en llanto. No puedo quitármelo de la cabeza.

cansancio

Hoy ha nacido su hijo. Le veo delante de aquel cristal que protege las cunitas de los recién nacidos. Hay un niño diminuto. Me lo enseña.

Parece como los otros bebés, pero ¡no! no es igual. Este es un niño diferente, por eso será especialmente querido.

El padre va al otro lado del cristal. Es grande y fuerte y ahora acuna a su hijo con una delicadez infinita, como si fuera un tesoro. Como si quisiera transmitirle su calor y decirle, sin palabras, que su amor le salvará.

El me ha mirado y he visto las lágrimas que brillaban en su cara. Una de ellas ha caído sobre la carita del bebé. El pequeño ha abierto los ojos. El padre ha sonreído.

Y yo me he alejado de allí con el alma hecha añicos.

Al llegar al coche era yo la que lloraba.

¡Cómo te puede cambiar la vida en un minuto¡ No lo entiendo.

Me pregunto si podemos dirigir nuestro destino o somos meros espectadores de un futuro ya establecido.

Quiero pensar que decidiré los caminos por los que quiero transitar, pero algunas veces dudo de que yo pueda decidir algo.

Luis era una persona feliz.

En tiempo…

… de adagio, lento, muy lento…

Aquellos encuentros rápidos al cruzarse en la escalera de su casa. Unas pocas palabras de conversación sobre el tiempo y poco más.

Hasta aquel día en que él le dijo que era músico. Que la música siempre había sido su pasión.

Mirando sus ojos y viendo el movimientos de sus manos, ella adivinó que todos los momentos de aquel hombre estaban teñidos de melodía.

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Comprendió entonces, aquella mirada dulce y suave, agradable (piacevole) con un toque apasionado (passionato).

Intuyó que su vida estaba marcada por un tempo que no era el suyo y por eso transcurría con variaciones (variazioni) mientras su espíritu se escondía disfrazado de sordina (sordine).

Supo qué le llevaba a oír ese tono a través de las ventanas y por qué empezaba con un pianissimo para terminar en un crescendo nervioso.

Desde el dolor (duolo) a la alegría, desde la risa al llanto, desde el entusiasmo (slancio) a la serenidad y  desde la profundidad a la ligereza (scherzo) todo se plasmaba en una partitura a la que él llamaba vida. Y el papel se iba llenando de allegros, arpegios, cadenzas, fortissimos…

Pero hoy, la melodía ha cesado. La partitura no ha podido concluirse y la música se tiñe con tonos de tristeza.

Ya no verá su sonrisa dulce y suave, ni tampoco oirá a través de la ventana como él escribe a golpes de melodía la historia  de su vida.

Ella tiene la mirada empañada por las lágrimas… no le conocía demasiado… pero sí a su música…

La vida…

… no es el camino más fácil de transitar…

Pero tienes  tu cuerpo, tu mente, tu libertad, tus manos y tus pies, tus sonrisas y tus lágrimas, tu sangre y tu dolor…

Y eso…

… nadie te lo puede quitar…

Leer…

He entrado en la biblioteca de nuevo, y al pasear la mirada por la multitud de libros que la llenan, no he podido evitar que llegaran los recuerdos de aquellos años en los que sentada en el sillón de orejas y con las piernas que no me llegaban al suelo, devoraba todo lo que caía en mis manos.

Cuantas horas he pasado aquí. No sé cuando empezó a picarme el gusanillo de la lectura porque tengo la sensación de que nací con un libro en las manos.  Y algunos de los mejores momentos han sido precisamente en este lugar. Luego han llegado otros lugares donde leer que han sido menos confortables, aunque no menos disfrutados, pero este… ha sido especial.

Quizá por el olor que desprendían el papel y  las cubiertas junto con el de la cera que se utilizaba para abrillantar toda la madera, no sé! Pero ahora esos aromas tan de moda que llenan nuestras habitaciones, nunca han sido para mí tan sugestivos como aquella combinación.

mas libros

Aquí fue donde descubrí que leer era la fascinación de vivir otras vidas muy diferentes a la mía, de conocer a personajes que sólo se cruzarían en mi camino a través de aquellas líneas.

Ahora miro los lomos de los libros y me viene a la mente los ratos que he pasado simplemente, observando cómo cambiaba el color de sus tapas a medida que avanzaba la tarde. Luminosos por las mañanas, severos de noche. Ordenados por tamaños, en un orden perfecto, como nunca he vuelto a verlos. Cómo los cogía con un temor, casi reverencial, por miedo a estropearlos y ganarme una riña.

Añoro aquellas tardes en las que, libre de preocupaciones, con un libro en las rodillas me olvidaba de todo lo que ocurría a mi alrededor. De aquellas tardes en las que comprendí que nunca podría dejar de leer, porque leer era vivir muchas vidas teniendo sólo una.

Ahora los libros se amontonan en las estanterías de mi casa y aunque intento que todo tenga su orden y su concierto, nunca lo consigo. Parece que tengan vida propia.

Hoy cojo uno de Alice Munro, mañana quiero volver a leer aquella frase que encontré en un libro de Auster, pasado los poemas de Valente y al otro Nemirovsky despierta mi interés y así van saliendo de las estanterías para regresar sin un lugar definido. Esperando que, otra vez, mi curiosidad me lleve hasta ellos y los demás que ocupan a su lado todo el espacio que tengo libre.

Atrás quedó la biblioteca y su silencio, pero ahora aunque sin orden ni concierto, en la mañana o en la tarde, incluso sin silencio… sigo necesitando leer como lo necesitaba entonces.

Me reprocho a mí misma por pensar (cada persona debe hacer lo que le satisface) que las personas que no les gusta leer se pierden momentos únicos, pero es que… yo no sé caminar si no es con un libro en la mano… aunque sea digital!

Algunas veces…

… quisiera…

Sentarme a ver pasar la vida.

Ya sé hay que vivirla y no pasar simplemente por ella, pero hay momentos en los que mirarla tranquilamente y desde fuera debe ser como una especie de catarsis que nos ayuda a saber lo que queremos y deseamos.

Y no es que yo no lo sepa, que lo sé.

Es sólo la necesidad de detenerte un instante, como cuando el tren para en una estación y podemos mirar a nuestro alrededor y captar los matices de los escenarios que nos rodean. Contemplar los rostros de las personas que cruzan por delante de nuestra ventanilla y comprobar los distintos sentimientos que se mueven en todas direcciones.

2013-07-22 17.30.32Sería cerrar los ojos y envolverte en una burbuja donde no existe nada más que tú y la necesidad que tienes del silencio absoluto.

Cómo si nada existiera, ni el pasado ni el futuro, tan solo un presente detenido en un stand by que te ayuda a cargar las pilas.

Porque eso es lo que necesitas para vivir con la intensidad que tú crees que hay que vivir la vida…

Hoy me permitiré…

… un punto de tristeza.

Me miras intrigado, sé que piensas que permitirse algo de tristeza no es placentero, pero… ¿me entiendes tú acaso?

Alguien me dijo un día,… tú debes ser siempre feliz.

Le pregunté: ¿por qué piensas eso…?

Y me contestó: Porque siempre sonríes.

Le contesté con la misma arma que él utilizó, le sonreí.

sonirsa

¿Sabe el que te mira lo que, algunas veces, tienes que pagar por una sonrisa?

No, no lo sabe. Pero tú si que sabes el dolor que te cuesta sonreír. Cuando has perdido a una de las personas a la que más querías y te fuerzas para regalar una sonrisa porque piensas que los demás ya tienen sus propias penas.

Por eso hoy quiero darme ese minuto en el que dejaré mi eterna sonrisa.

Pero no temáis porque lo haré en el silencio de mi habitación, cuando ya la luz le haya dejado sitio a la oscuridad, cuando los sueños de los otros no se contaminen con mi tristeza, cuando solo yo sienta ese minuto que me inunda con una sensación de pérdida, cuando el tiempo barra mis recuerdos y todo lo que fue se convierta en pasado.

Después de la catarsis, recuperaré la sonrisa que quedó colgada del perchero, me la pondré,  saldré de nuevo y la repartiré como la botella de leche, el periódico o el correo y volveré a oír:

Tú debes ser siempre feliz…

Quizá no sepan que tengo la habilidad de sonreír pese a todo…