Sentires..

Me desperté en la mañana con la mejilla pegada a tu espalda y pensé;

Si esto es la felicidad… aquí construiré mi casa.

 

 

El viernes se estira y se despereza, atrapa la luz y la derrama en forma de promesas.

Sábado, domingo… estarás?

Te espero…

 

 

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Bésame mucho…

que tengo miedo a quererte y perderte después

Cogió la taza de café entre sus manos y fue hacia la ventana.

El día despertaba en tonos lilas mientras una luna tardía colgaba del cielo.

Cerró los ojos buscando entre sus recuerdos el de aquel día,

el de aquella canción…

Buen día de viernes y… dejaros besar mucho… es bueno para la salud.

Desde aquí…

… te miro…

Las notas de la improvisación rebotan en el aire y sobre ellas, me dejo llevar hacia ti.

Suspendida del último acorde tu mirada se ha enredado con la mía.

A tu alrededor,

La luz, compañera de la tarde, agoniza y se evapora en amarillos y dorados.

Mientras los ojos claros dibujan una nueva sonrisa.

Te acompañaría a doblar todas las esquinas de tu vida… me has dicho.

Y la música ha dejado de sonar…

Feliz viernes, queridos todos…

Me has dicho…

… eres un cielo…

Yo he levantado la cabeza y me he tropezado con tu sonrisa.

Te he preguntado, por qué?

Y me has respondido… Porque estás aquí, porque eres tú, porque si no existieras, te inventaría, porque nadie me ha mirado como tú, porque cuando cuando te conocí desee que se pararan las agujas del reloj, porque me has hecho entender que puedo vivir sin ti, pero que…

… vivir contigo es mejor.

hielo

La voz se te ha quebrado igual que cuando golpea el hielo contra el cristal.

Me he levantado, me he acercado hacia ti y el café, que aún humeaba sobre la mesa, se ha quedado frío.

 

Será porque es viernes…?

O será porque todo esto no es un sueño?

En la terraza…

… con el cielo como techo…

Levanto la mirada y contemplo una estrella que cruza fugaz el firmamento oscuro y limpio.

La cacofonía de ruidos se ha silenciado y el sueño se pasea  colándose por las rendijas de las ventanas.

La soledad es, en esta noche estrellada, un vestido que me envuelve con la suavidad de un tiempo de otoño.

cielo estrellado1

Cierro los ojos para perderme en un sueño que me mece como las olas del mar.

Atrás quedaron las prisas, las tensiones, esa parte de mi vida que, en algunos momentos, hace bailar mi cabeza, mi equillibrio y mi paz.

Ahora bañada por el silencio de una ciudad que duerme vuelvo a la tranquilidad que necesito.

Los ladridos de un perro que canta a la luna me hacen descender de nuevo a la tierra…

un ruido tras de mí se convierte en…

… unos brazos que rodean mi espalda y una voz cálida que me susurra al oído…

… ¿vienes?…

… voy, le responde mi gesto…

… ¿recuerdas? mañana es viernes, me responde su sonrisa…

Medio llena…

… sí, mujer, la botella…

— ¡Ah! Esa famosa frase a la que nunca le he encontrado mucho sentido.

¿Cómo que no…?

— La botella está medio llena o medio vacía y ya está. Vaya ganas de marear la perdiz…

Y si yo te dijera qué…

— Y si tú me dijeras… qué?

botella

¿Recuerdas qué día es hoy?

— Hoy es viernes.

Y un día especial, por eso tengo una botella para ti…

— ¡Qué sorpresa! ¿Y  de qué es…?

Es de cristal, pero no sé si estará medio llena o medio vacía…

— Eres imposible, pero, para mí imprescindible.

… lo sé pero…

preferiría ser inolvidable…

Bailas…?

… me has preguntado mientras te deslizabas sobre las puntas de los pies.

Es a mí?  te he contestado intentando zafarme de tus brazos.

Claro! eres la única persona que está en esta habitación.

Pero tú sabes que yo no sé bailar.

Sí que sabes, me contestó.

Foto de Toni Catany

… su mirada y sus brazos me retaban a volver a decir que no.

… ya no recuerdo qué pasó.

Lo que sí recuerdo es…

… que la mañana del viernes… me sorprendió bailando…

 Foto de Toni Catany

Te oigo…

… respirar a mi lado…

Te miro mientras tus párpados aletean agitados por el sueño…

hojas con lluvia

Donde estarás ahora…?  No lo sé,  tampoco me importa… tú siempre cumples tu promesas…

     …hoy es viernes y llueve, pero sé que estarás conmigo…?

 

 

 

 

 

 

 

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Despacito…

… así, suave, muy suave…

… como la luz que se obstina en arrancarnos del sueño, mientras el miau, miau, busca la calidez de las sábanas y se acuna entre los recuerdos de la noche pasada…

… como la caricotoño1ia que se ha parado justo en la mitad de tu boca…

… como el marrón del fondo de tus ojos que me deja sabor a manzanas y a tomillo a aromas de final de  verano  envuelto en dorados, ocres y amarillos, a promesas de cosecha…

… así, suave, muy suave… mi mano abre el nuevo día…

Será hoy viernes…?

Te dejo…

… un beso de mañana…
 
… que despierte las brumas de tu sueño como una pluma que acaricia la frente mientras la luz de la mañana revuelve las sábanas.
 
Te dejo un abrazo de tarde…
 
… que te envuelva cuando, con las rodillas encogidas sobre tu cuerpo, dejas resbalar la manta olvidada, y juegas con las hebras de tu pelo.

 
Te dejo una caricia de noche…
 
… que avive tu piel adormecida, cuando mis dedos, con un baile imaginado se pierdan por paisajes que nunca exploré.
 
 
Te dejo…
 
… una sonrisa que habita más allá del día y del sueño… una sonrisa de viernes.