Llegó el lunes… y la poesía.

Hundió los pies en la arena

mientras el agua tocaba una canción.

Sus huellas dibujaron la esperanza

y no sintió remordimientos

por haberle robado un suspiro al tiempo.

Tan sólo abrazó la soledad que la rodeaba

con la suavidad de los recuerdos

y siguió su camino.

La luna,

dejó una lágrima tras ella.

!!!Feliz lunes de primavera, amigos!!!

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Palabras disidentes.

Israel (eldestrio.wordpress.com) me hace un regalo. Sólo fue un, como dice él, comentario escueto, pero ha captado todo el sentido de lo que yo le proponía. Pasión, sensibilidad, disidencia… Gracias, Isra!

Historias a Medida

La llamada le sobrevino mientras arrastraba su vieja pluma Parker por otro erial nevado al que sabía que nunca le llegaría la primavera del éxito. Palabras sembradas en otro folio más predestinado a terminar de ocupa en una papelera, ya fuera arrugado en la que había bajo la mesa, o puede que encuadernado para abultar con clase en alguno de esos vertederos de ilusiones que vacían cada noche las limpiadoras de las editoriales.

Ni siquiera recordaba haberse presentado a ese concurso, tan solo uno entre docenas. O cientos tal vez, boletos de una lotería inútil de la que los continuos fracasos no lograban rehabilitarla. Ni desde luego esperaba el imposible que ahora le estaban contando. Colgó. Tardó unos cuantos minutos en poder cambiar la Parker por un teclado.

Los pasajes llegaron por mensajero antes de que bajara de la nube, quizás para impedir que los pies hollaran de nuevo el…

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Tú que escribes…

Esa es la frase con la que empiezan. Sí, tú que escribes podrías expresar esto o aquello con más facilidad…

Y esta vez, me pidieron que escribiera sobre la amistad.

Me quedé pensando y me pregunté… ¿como decirles que…?

La amistad es tiempo, dedicación, cariño. Que igual que le abres la puerta para que entre, tienes que volverla a abrir cuando quiere salir por ella. Y que duele y te resistes, pero que no deja de ser importante el tiempo que le has dedicado porque esos instantes siguen siendo bellos. Que hay amistades que se desatan en un segundo, con una mirada, el contacto de una mano, una frase y que hay otras que se labran después de mucho tiempo. Que las hay que duran  muy poco pero contienen mucha intensidad y las hay que duran toda una vida. Las que se van y regresan. Las que se van y no lo hacen. Las que no has mirado nunca a los ojos, pero sabes como son. Las que te buscan y te encuentran siempre. Las que buscas y encuentras, también. Las que volverás a encontrar en otra vida que pudiera existir…

¿Cómo decirles que…?

Es difícil escribir sobre la amistad, porque la amistad se siente, se experimenta, se vive!!!

 

Acepta…

Acepta solo…

Acepta que, algunas veces las cosas se acaban, porque realmente no tienen futuro o no son lo suficientemente auténticas para sobrevivir.

Sabia recomendación para empezar la semana con optimismo!!!

 

De lunes…

La oigo y un escalofrío me recorre.

Su música, su voz te acompaña como una caricia que empieza en los pies y continúa a lo largo de la espalda.

Igual que unas manos cariñosas y ardientes exploran caminos que nadie ha recorrido y que, para ti, son desconocidos, las notas suben, bajan, juegan, se alejan y tú sientes que te conviertes en parte de ellas.

Y todo lo que te rodea desaparece porque es algo tan intenso lo que sientes, que sólo deseas ser… música.

Su música.

Feliz semana que empieza con ella, con Nina.

 

 

FELICITAS REBAQUE o la belleza de la profundidad en… “Adopta una Autora”

El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de escritoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más”

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Este es el objetivo de Adopta una Autora (https://adoptaunaautorablog.wordpress.com)

Y yo no dudé ni un instante en sumarme a este proyecto que es una bonita iniciativa de un grupo de mujeres, ni tampoco dudé en adoptar a Felicitas. No solamente por el hecho de que es una buena amiga, sino porque  su trayectoria como escritora es intensa, dedicada y de una profundidad que conmueve y provoca la reflexión.

Foto Feli

Felicitas Rebaque nace un día de febrero en Tudela de Duero, Valladolid y allí permanece,  hasta que las circunstancias de la vida y el amor, la hacen trasladarse a León, donde vive en la actualidad.

Diplomada en Magisterio y en Enfermería  su vida profesional está alejada de la escritura, pero es para ella una fuente inagotable de historias que lleva al papel mostrándonos personajes interesantes y llenos de vida.

Quizá por su origen castellano, su forma de escribir es directa, libre de disfraces y con una profundidad que cala hondo en nuestras emociones.

Sus personajes fuertes, pero dotados de humanidad y ternura, podríamos encontrarlos en cualquier momento de  nuestra vida, pero Felicitas además, nos sumerge también en otro tipo de historias, las que indagan en la fantasía y la magia.

Como ella ya os ha contado, nos conocimos haciendo, por Internet, un curso en la Escuela de Escritores de Madrid  donde  colaboró en tres libros junto a otros alumnos de la Escuela. Y desde el primer momento en que leí sus relatos capté la imaginación, profundidad, facilidad para escribir, ternura y belleza que contienen sus letras. Se diría que plasma sobre el papel todo aquello que como gran persona y observadora de la vida, siente en su interior.

Felicitas Rebaque, es lo que escribe, sin duda.

Su trayectoria como escritora es larga y rica y la comenzó en el año 2003 colaborando con el periódico “El Mundo De Valladolid”

Vicesecretaria de la Asociación de Escritores Noveles (AEN) y Delegada en Valladolid, durante varios años en los que promovió Certámenes  como “Cuentos de Hospital” y “Certámenes de Narrativa”.

Posteriormente publicó su primer libro de relatos “La Libélula”, con la Editorial Letra Clara.

En colaboración con otros autores participó en  “Así os ponemos los cuernos las mujeres”,  “En Babia y en Luna” y en “La Navidad cuenta”.

Y volvió de nuevo en solitario con “El Latido del Agua” de Editorial Everest, “Espantapajarón” de Editorial Leer-e, “Nuevos cuentos castellanos viejos” y “Nuevos cuentos castellanos viejos II” con la Editorial Lobo Sapiens.

En la actualidad, compagina la literatura infantil y juvenil con la narrativa para adultos.

Con esta entrada he querido dar a conocer una pequeña parte de Felicitas Rebaque, una escritora que dice de ella misma “Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería un reflejo de mí misma”. 

Por eso a través de sus relatos, de sus novelas, percibimos a la mujer abierta, sensible, imaginativa, luchadora y tierna que no puede dejar de ser fiel a lo que quiere y siente.

Felicitas Rebaque es una escritora en estado puro a la que tengo la alegría de conocer y querer.

En sucesivas entradas os iré contando, poco a poco, lo que encierran sus obras, pero si la queréis conocer un poco más, de momento podéis echar una mirada a su blog Entre la soledad y el aplauso (https://felicitasrebaqueblog.wordpress.com).

 

Pues sí…

Ayer, de madrugada, terminé el libro que estaba leyendo (La función perdida de María García-Lliverós) y no sé si por el contenido del libro o simplemente porque sí, me vino a la cabeza una frase que me parece recordar que es de Keynes.

“Sólo se puede vivir la vida de dos formas distintas; no creyendo en los milagros o pensando que… toda la vida es un milagro”

Y ahora imagino que pensaréis que eso de los milagros es una tontería. Pues sí, creo que los milagros tal y como los entendemos, pueden ser vestigios de una educación que nos ha hecho creer en demasiados dioses y cielos.

Pero… ¿y esos otros milagros?

Esos que se producen cada mañana cuando el sol nace y pinta el cielo de rojo o cuando la lluvia dibuja senderos en los cristales y hace brillar las farolas.

Esos que nos hacen volar cuando bailamos apretaditos con la persona que amamos o cuando nos despertamos a su lado y envueltos por sus brazos cada mañana.

Los que se reflejan en los ojos de un niño cuando le llevamos al país de las hadas y los dragones o le hacemos sonreír.

La calidez del  mar  en un día de verano, el reflejo de la luna sobre sus aguas, la fuerza de la tempestad.

El cielo desde lo alto de la montaña, la serenidad y el silencio, los árboles, las flores.

La compasión, la dulzura, la fortaleza, la sinceridad, el valor, la amistad, el deseo.

¿No son pequeños milagros que nos acompañan cada día? Pues esos son los milagros en los que creo.

Feliz comienzo de fin de semana a toditos, todos.

MARÍA G. VICENT…la sensibilidad hecha palabra en “Adopta una autora”

Como comprobareis, una gran amiga…

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

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Esta entrada está dedicada a María G. Vicent. Muchos ya la conocéis, pero para los que no, en esta y en publicaciones sucesivas, iré dando a conocer reseñas de su vida y de sus obras. Para mí, es muy fácil porque compartimos amistad y vivencias desde hace muchos años, y la conozco muy a fondo. Estas reseñas se publicaran así mismo en la página web de “Adopta una autora”. Una iniciativa estupenda de un grupo de mujeres que crearon este proyecto para dar a conocer vida y obra de escritoras

https://adoptaunaautorablog.wordoress.com.

Pero comencemos con MARIA G. VICENT.

Maria G.

“Buscadora de letras, de sueños… amante de la vida y exiliada de la tristeza” Así se define María G. Vicent, una valenciana afincada en Barcelona desde hace… desde que encontró reflejado en el azul de sus ojos al hombre de su vida.

Su trayectoria profesional transcurrió por otros derroteros muy alejados de la literatura…

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Y así me lo contó…

En una de las primeras tardes del verano. Cuando bajo las ramas de un sauce centenario nos protegíamos del sol que caía como una lluvia de oro sobre sus hojas. Apoyaba su cabeza, ya cubierta de cabellos blancos, sobre la lona de la hamaca, mientras con los ojos cerrados me contaba aquella historia de amor que yo pensaba que no podía existir.

¿Sabes, mi niña?, me dijo, yo nunca fui creyente. Vi, sufrí, oí, tantas cosas mientras las manos se juntaban en una plegaria y las cabezas se cubrían con velos que sólo ocultaban la hipocresía, que llegué a la conclusión de que aquel Dios, no era mi Dios, ni era para mí aquella vida en un cielo que duraría toda una eternidad.

Pero pasó el tiempo y él llegó a mi vida, y la vida pasó mientras envejecíamos. Ahora él se ha ido y yo vuelvo a pensar en esa eternidad que nos prometieron y…

¿Sabes, mi niña? Mi único temor es llegar al lugar que sea, un cielo u otra vida y que no pueda compartirlo con él. Sería como vagar sin corazón por toda la eternidad.

Sus manos descansaban sobre la falda y el pecho subía y bajaba como si en cada respiración cupiera toda su larga vida.

Las hojas se balanceaban con la brisa suave, el sol se escapaba pintado de rojo y el silencio se extendía en el aire como una sábana recién lavada.

En mi cabeza una pregunta… ¿podría un amor existir toda la eternidad?

Feliz miércoles, amigos!!!