El solsticio de verano y la magia…

Venid, acercaros, las llamas inundan el aire y ya se anuncian Las Puertas de los Hombres que se abrirán para descubrirnos la magia y la fantasía que despertaran para mostrarnos que los deseos se pueden realizar en esta noche mágica.

Se encenderán las hogueras y mientras arden, el fuego consumirá todo lo antiguo y desaparecerá purificado por él.

La luna desde lo alto alumbrará a los espíritus puros que iluminaran nuestro camino y nos transmitirán su luz.

La tierra se verá bendecida y las puertas de la tierra nos mostrarán algunos de sus secretos mientras que las muchachas enamoradas se bañarán en el rocío.

Saltaremos la hoguera por tres veces y el fuego no nos alcanzará porque la leyenda nos protege.

Feliz verano a todos y dejaros llevar por la magia!!!

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Cierro la puerta y… Regreso

Ha llegado el amanecer. Desde la terraza veo el mar que refleja la luz cálida y dorada de la mañana. Siento el aleteo de la nostalgia pero sonrío cuando el mirlo de pico amarillo me mira desde la palmera y parece con su trino, dedicarme su despedida. ¿Volverá el año que viene? ¿Volveré yo?

Aquí se quedan los días cortos y las noches largas, mis amigos del verano, los anocheceres dorados, el aroma a madreselva, el sonido del mar tejido entre nuestras conversaciones, el libro que terminé, la hamaca que mece mi sombrero y la terraza como testigo de un verano insólito.

Intento grabar en mi retina todos los azules del mar para que me acompañen en mi regreso y me recuerden en los largos días de invierno el tiempo de verano que he vivido.

Cierro la puerta y no vuelvo la vista atrás.

Me espera otra estación, otro lugar, otras conversaciones y otros momentos felices.

Me esperáis vosotros y regreso con las esperanza de que no me hayáis olvidado.

Regreso feliz…

Solo quiero…

Un hombro donde apoyarme
Un beso
Un corazón ardiente
Un deseo
Unos ojos bondadosos
Un te quiero
Un minuto de silencio
Yo, te dejo
Un amigo, sólo amigo.
Yo, lo quiero
Un mar tranquilo y azul
Es el verso
Un abrazo
En su momento
Una eternidad contigo
Lo presiento

Y así pasan los días de este verano tranquilo. Entre las hojas de las palmeras se filtra el viento que silba con notas de pizzicato y la luz salta sujeta entre las alas del mirlo de pico amarillo que, como todos los veranos, viene a visitarme.

La alegría y la vida, se acurrucan conmigo en la hamaca y yo, vuelvo a sonreír con la misma sonrisa, que cada verano dedico al mar y al cielo que me rodean.

Felices días de verano!!!

 

En el calor de la tarde…

La tarde se diluía en el bochorno veraniego, el libro descansaba sobre el sillón. Cerré los ojos con una sensación parecida a la melancolía.

Se me había terminado la novela y me costaba separarme de los personajes que durante unos días habían formado parte de mi vida cotidiana.

Todos los sentimientos encerrados en sus páginas y que me habían proporcionado momentos gloriosos de dudas, alegrías, penas y traiciones.

Saboree la sensación de pérdida como su fuera un pastel y cuando ya empezaba a dejarles marchar…

Las notas del piano, se dejaron oír con timidez. Rebotaron en el aire dándole una consistencia casi mágica y se elevaron alegres, mecidas en una melodía entre dulce y nostálgica.

Se atropellaron sobre mis ojos, que se resistían a abrirse, igual que nos cuesta abandonar la manta confortable en una tarde de invierno.

Se enredaron en mis manos y mi pelo, para alejarse después, arrastrando el último rastro de melancolía.

La noche se había bebido la tarde, y el piano dejó de sonar.

Vendrían más historias…

De verano…

Me gusta estar aquí, en la terraza. Presintiendo el mar.

Observando la luz que poco a poco pierde intensidad.

Sintiendo que la vida son estos instantes. De calma, de tranquilidad.

Con la persona que has elegido.

En compañía de recuerdos que han marcado tu vida.

Perdiéndote en la sensación que todo está bien y que no debes pedir mucho más de lo que has encontrado.

El cielo, sobre mí, una extensión azul, inmutable, con un resplandor que sólo es interrumpido por el vuelo de las aves.

Los días de verano se esfuman mientras la mirada se enreda entre las letras de los libros.

La burbuja creada en estos momentos de calor, pugna por mantenerse, aún sabiendo de su fragilidad.

Todo espera pero no es el tiempo de regresar…