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¿Qué pasaría…?

Reflexionábamos los dos sobre el amor y sus consecuencias, sobre los recuerdos que nos marcan, sobre lo inesperado y sobre el dolor que nos reportan las rupturas y entonces, encontré esto…

“Hace tiempo que prometí escribirte algo sobre lo que sentía en los momentos en los que la angustia me parecía la única salida a todos estos sentimientos que se han presentado en mi vida, sin quererlos, sin buscarlos y en definitiva, sin necesitarlos. Encontrar a la persona que ha sido creada para nosotros y tener que asumir que por lo menos, aquí y ahora, no la podemos tener y desear ubicarla en algún lugar y pensar…”te quiero y eso es suficiente”.

Pero… ¿dónde instalar ese amor, en la mente o en el corazón?

En el corazón no podemos mandar, en la mente sí. Y esa mente es lo que me lleva a… desayunar contigo cada mañana, a recordar tu risa, nuestras conversaciones, nuestra música, nuestra complicidad, las noches de luna y las mañanas de sol. A borrar números, a guardar libros, a no escuchar canciones, a llorar ceniza.

A buscar sentido a una vida que siento que se me escapa, pensando que te necesito para vivir y sabiendo que estoy equivocada.  Porque…

Ya no sé si te necesito a ti o a todo lo que eras tú y algunas veces hasta me pregunto si te amaba a ti o a lo que yo deseaba… Qué pasaría si la situación se repitiera? Si apareciera alguien que fuera como tu, sintiera como tú, amara como tú?… Qué pasaría?

escalera...

Pero… hay un pequeño espacio en mi mente que grita su derecho a la tristeza, a la melancolía a lamerse las heridas, a instalar allí a un  amor imposible.

Desde la mente puedo seguir contemplando la luna y creer que nos pertenece a nosotros, puedo transformar los recuerdos y librarles del dolor, puedo seguir mirando el mar y sentir en mi espalda el roce de tus manos, puedo perderme entre la gente y buscar una mirada que me recuerde a la tuya, puedo perdonarme toda mi posible traición.

Sí, creo que allí te guardaré en este lugar de mi mente, porque igual en ese lugar es donde reside realmente el corazón, ese lugar que yo desconocía y que he descubierto con el tiempo y el dolor.

Amar sin necesidad, sin que la añoranza te suponga angustia, sin que el deseo incumplido te suponga tristeza.

Y aunque amamos lo que deseamos, el amor objeto de nuestro deseo en la persona que se refleja el amor. Sé que llegará el día en que no me levantaré contigo y al fin desde ese lugar me llegará una voz suave, apenas un susurro que me dirá; ”Le quiero, pero ya no le necesito” y entonces estoy segura de que encontraré la paz.

Hoy ha sido…

… un día muy especial.

Que mis amigos de León estuvieran, ya  ha sido un regalo, pero luego me he encontrado con los amigos de aquí, la chica rubia y su pareja el francés.

Quizá los mejores amigos que tengo. No porque sean los que vienen más de lejos, sino porque son los que más cerca están de mi corazón…

Hoy ha sido...

        Claro que si hablamos del corazón, también están muy cerca la chica morena de ojos oscuros y labios rojos, la que es    frágil  pero llena de vitalidad, la que lee libros y aprende un idioma, la que siempre está cuando la necesitas, el que me escribe desde más allá del mar, el que me critica desde su cariño, la que viene de mi juventud, los que acaban de llegar entre libros y de ojos azules, la que juguetea con el zodiaco, la que me añora desde otro país…

        Sí, hoy ha sido un día muy especial… porque alguien, algún día… inventó los amigos…