Dicen que…

… si no te paras, algo o alguien te parará.

Y la verdad de ello me la recuerda mi pierna enyesada que se ríe frente a mí mientras descansa sobre una almohada.

Correr, volar, cumplir deseos, llegar a todos los sitios, alargar minutos, acortar el sueño y dejar pasar la vida sin saborear esos segundos que es la única realidad que me pertenece.

Y esas son las dos partes de mi. Una que corre y vuela y otra que pretende disfrutar de ese segundo tan claro y evidente que no necesita de la imaginación para montarse un futuro.

Un tiempo precioso que se concentra en contemplar ese pajarillo que se ha posado en la celosía y que parece contemplarme riéndose de mi inmovilidad obligada. Pincelada entre negro y marrón que se recorta sobre el azul del cielo.

No son dos personas dentro de mí. Tan sólo sería una imagen reflejada en el espejo y que me recuerda que no hay que pasar por la vida a la carrera, sino que hay que saborearla con toda la intensidad y pasión que merece.

“Tiempo, ¿qué importa el tiempo?
Si la sonrisa crece en tu mirada
Y la realidad mágica
Nos pertenece a golpe de segundo.”

María G. Vicent

(Imagen de Pixabay)

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Atraemos…

… aquello que deseamos…

Y aunque también atraemos lo que no deseamos, somos capaces de reconvertirlo o desecharlo.

Por eso somos luchadores.

La vida se compone de pequeños momentos, de situaciones desesperadas, de instantes únicos e irrepetibles, de despedidas físicas y emocionales.

Atrapados en un torbellino de sentimientos que igual nos llevan de la alegría  al llanto, del odio al amor, del egoísmo a la generosidad.

Todas esas sensaciones nos agitan, nos conmueven, nos enternecen, nos atrapan, para finalmente comprobar que no sirve de nada rebelarnos  contra la vida que nos ha tocado vivir.

A veces se nos hace difícil combatir contra las mareas que mueven un destino que, en algunos momentos, podemos cambiar y en otros se nos presenta como algo ineludible.

Como si todo estuviera escrito en un libro al que sólo tenemos acceso cuando los hados lo permiten y no cuando nosotros lo deseamos.

Pero somos luchadores, únicos e irrepetibles…

… y por eso intentamos dirigir nuestra vida, una vida que al fin…

… es sólo nuestra.

Era feliz…

Intento dormir, pero no puedo. Hoy ha sido un día difícil.

Luis era una persona feliz.

Su mujer, su hija, sus amigos, su trabajo.

La vida simple y sin complicaciones de un espíritu bueno que necesita, tan solo, lo que puede ver y tocar.

Hoy le he visto en el hospital deshecho en llanto. No puedo quitármelo de la cabeza.

cansancio

Hoy ha nacido su hijo. Le veo delante de aquel cristal que protege las cunitas de los recién nacidos. Hay un niño diminuto. Me lo enseña.

Parece como los otros bebés, pero ¡no! no es igual. Este es un niño diferente, por eso será especialmente querido.

El padre va al otro lado del cristal. Es grande y fuerte y ahora acuna a su hijo con una delicadez infinita, como si fuera un tesoro. Como si quisiera transmitirle su calor y decirle, sin palabras, que su amor le salvará.

El me ha mirado y he visto las lágrimas que brillaban en su cara. Una de ellas ha caído sobre la carita del bebé. El pequeño ha abierto los ojos. El padre ha sonreído.

Y yo me he alejado de allí con el alma hecha añicos.

Al llegar al coche era yo la que lloraba.

¡Cómo te puede cambiar la vida en un minuto¡ No lo entiendo.

Me pregunto si podemos dirigir nuestro destino o somos meros espectadores de un futuro ya establecido.

Quiero pensar que decidiré los caminos por los que quiero transitar, pero algunas veces dudo de que yo pueda decidir algo.

Luis era una persona feliz.

Intentando…

… los haikus…

Las manos

se mueven al hablar;

abanicos blancos.

Viniste a buscarme

y yo no estaba;

noche de agosto.

mar

 Acaricia tu piel

y suave lame tus dedos;

la arena dorada.

Los ojos claros

Iluminan tu cara

ventanas del corazón.

En mi mano

El sueño se ha posado;

un sueño roto.

La luna blanca

hace guiños a la noche;

mientras tú sueñas.

El piano negro

Suave y lento se despereza;

la niña toca.

Acabo de leer…

a Kerouack

… dicen que siempre estaba persiguiendo algo que nunca encontró…

“…los únicos que me interesan son los locos, los locos por vivir, locos por hablar, locos por salvarse, deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan ni hablan de lugares comunes…

… sino que arden, arden, arden cual fabulosos cohetes pirotécnicos que estallan en el firmamento como arañas cruzando las estrellas…”

(Jack Kerouac)

adios1

… que buscó la vida a través del camino que desembocó en la Ruta 66…

Y así regresamos de nuevo a Ítaca…

… donde el fin está en el camino y no en el destino.

Paseaba por…

… un mercadillo árabe…

Podría empezar así, pero la realidad fue otra.

Más corriente, menos exótica?, pues ¡no lo sé!…

yo por Josep

Recuerdo que yo llevaba una copa en la mano y había presentado momentos antes, con más voluntad que soltura, el libro de una buena amiga mía. Ella venía hacia mí acompañada de dos personas.

María, me dijo, son……..

Ya sé quien eres, dijo él dirigiéndose a mi, te he conocido por tus ojos.

Y en aquel momento… empezó a dibujarse la ilusión mientras esa araña caprichosa que teje los destinos, tricotaba una amistad a medida.