Mini ejercicio…

Podría haber sido como otro día cualquiera. Te levantas el sol brilla y habían anunciado que llovería, una razón más para ser feliz. Salgo a la calle y el mundo sigue viviendo aunque yo sienta que no están las cosas como para que se disparen fuegos artificiales. ¿He dicho, disparen? Malo, tal y como anda todo, mejor “no mentar la bicha”. La vida es así, aunque sepas que nada es seguro, siempre te sorprende con sorpresas que en cualquier caso, casi nunca son agradables. Pero bueno, sigo obstinada en que hoy mi vida va ser diferente de cualquier otro día. ¿Qué estoy algo zumbada? Pues sí, probablemente, pero ¿hago daño a alguien con mi optimismo impenitente? Pues creo que no, y si alguien se siente ofendido por eso, es su problema. Yo decido si tengo un buen día o no. Llueva, truene o haya cualquier otro accidente atmosférico. ¡Faltaría más! Pero bueno a lo que vamos… Han dicho que hoy iba a llover y ya ves, luce un sol de esos de país caribeño. Me acabo de cruzar con mi vecina y ¡vaya! hoy me ha sonreído ¿será porque también ella quiere que sea un día especial? Lo dudo, porque siempre parece que está enfadada con el mundo.

He madrugado buscando algo de inspiración. Me he sentado delante de la pantalla y haciendo caso de mis profesores que decían, escribe, escribe, aunque no sepas muy bien lo que vas a escribir, y me ha salido “eso” que veis ahí arriba.

Mi no inspiración se interrumpe cuando llega hasta aquí un aroma a café y un abrazo, de esos que despiertan tus sentidos.

Corto y cierro. Os dejo con Leonard y su voz rota!!!

(Imagen de Pixabay)

 

Vienes…?

Voy a apagar la semana, a dejar las preocupaciones suspendidas en el aire,  a desterrar el horario, a guardar los zapatos de tacón…

Y… ¿sabes?

Encargaré un sol tibio que nos caliente la espalda, recogeré fresas mientras tú me lees tu último cuento, y alborotaré las mantas en el sofá.

Y al anochecer… cenaremos con amigos queridos y después…

Llenaré una taza de besos y los llevaré despacito, despacito, para que no se pierda ninguno por el pasillo, porque los besos que se pierden ya no sé, no sé adonde van…

Dejaré una luz tenue, encenderé velas con olor a lavanda, abriré la ventana para que entre el duende de la noche y… te esperaré.

Vienes…?

Viernes, intentad ser felices, mientras os dejáis acariciar por la voz de Aute.