Certezas…

Estoy sentada en la terraza pero no veo el mar, el paisaje verde de árboles ocupa mi horizonte. Oigo el rumor del tráfico mientras tomo un café, de esos tan amargos, que casi hacen acudir las lágrimas a los ojos. Respiro su aroma y dejo que el líquido oscuro baje por mi garganta mientras me obligo a reconocer que hay situaciones que han cambiado tanto que no se pueden negar.

Personas a las que te has sentido unidas en tantos momentos de tu vida y que ahora pese a que sigues compartiendo instantes, te das cuenta que no tienen ninguna relación contigo. Sus intereses vitales, sus ideas políticas, religiosas, su vida, está tan alejada de la tuya que te preguntas… ¿Qué ha pasado? ¿Porqué el tiempo y sus encrucijadas nos enviaron por caminos distintos y tan separados? ¿Porqué en este momento y no en otro te has dado cuenta de ello?

Y no sabes, no puedes o en el fondo no te interesa ya encontrar respuestas. Lo único que deseas es pasar página sin melancolía, sin tristeza y aceptar que la vida fluye para todos y que “nadie se baña dos veces en el mismo río” como dijo Heráclito.

Son certezas que en esta mañana disfrutando del verano todavía caluroso, me obligo a reconocer mientras sigo tomando mi café.

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Palabras disidentes.

Israel (eldestrio.wordpress.com) me hace un regalo. Sólo fue un, como dice él, comentario escueto, pero ha captado todo el sentido de lo que yo le proponía. Pasión, sensibilidad, disidencia… Gracias, Isra!

Historias a Medida

La llamada le sobrevino mientras arrastraba su vieja pluma Parker por otro erial nevado al que sabía que nunca le llegaría la primavera del éxito. Palabras sembradas en otro folio más predestinado a terminar de ocupa en una papelera, ya fuera arrugado en la que había bajo la mesa, o puede que encuadernado para abultar con clase en alguno de esos vertederos de ilusiones que vacían cada noche las limpiadoras de las editoriales.

Ni siquiera recordaba haberse presentado a ese concurso, tan solo uno entre docenas. O cientos tal vez, boletos de una lotería inútil de la que los continuos fracasos no lograban rehabilitarla. Ni desde luego esperaba el imposible que ahora le estaban contando. Colgó. Tardó unos cuantos minutos en poder cambiar la Parker por un teclado.

Los pasajes llegaron por mensajero antes de que bajara de la nube, quizás para impedir que los pies hollaran de nuevo el…

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Tú que escribes…

Esa es la frase con la que empiezan. Sí, tú que escribes podrías expresar esto o aquello con más facilidad…

Y esta vez, me pidieron que escribiera sobre la amistad.

Me quedé pensando y me pregunté… ¿como decirles que…?

La amistad es tiempo, dedicación, cariño. Que igual que le abres la puerta para que entre, tienes que volverla a abrir cuando quiere salir por ella. Y que duele y te resistes, pero que no deja de ser importante el tiempo que le has dedicado porque esos instantes siguen siendo bellos. Que hay amistades que se desatan en un segundo, con una mirada, el contacto de una mano, una frase y que hay otras que se labran después de mucho tiempo. Que las hay que duran  muy poco pero contienen mucha intensidad y las hay que duran toda una vida. Las que se van y regresan. Las que se van y no lo hacen. Las que no has mirado nunca a los ojos, pero sabes como son. Las que te buscan y te encuentran siempre. Las que buscas y encuentras, también. Las que volverás a encontrar en otra vida que pudiera existir…

¿Cómo decirles que…?

Es difícil escribir sobre la amistad, porque la amistad se siente, se experimenta, se vive!!!

 

Divagando…

Leo lo que escribo y así mis palabras pasan a formar parte de la eternidad. De la tuya de la mía, de la nuestra.

Porque las palabras se las lleva el viento, pero cuando las escribo abro una puerta, dejo que lleguen a tus ojos y eso, las convierte en reales.

Hoy, con la luz de la tarde lamiendo las paredes de la terraza y tu mirada tranquila deslizándose por las páginas de ese libro que tus manos acarician, tomando el sol, paseando a tu perro o contándole un cuento a tu hijo, encuentro un motivo para escribir, para dejarme llevar por los sentimientos que me impulsan a llenar una página en blanco.

Quizá escribo… para que tú me leas.

Sí, tú, que me lees, porque en este momento he conseguido atrapar tu mirada… y eso, eso, es todo lo que necesito para seguir escribiendo.

¿Me equivoco?

Feliz fin de semana para todos!!!

 

Ocurrió…

… en aquellas temporadas largas que pasaba en Londres acompañando al chico de mi vida.

La ciudad nos regalaba una de esas tardes londinenses en las que el cielo se confunde con el gris del atardecer.

Estaba frente al ordenador navegando de un lado para otro sin un objetivo claro y lo vi. Unos cursos de Escritura Creativa por Internet desde la Escuela de Escritores de Madrid. Una idea estupenda para llenar las tardes grises y las esperas. Me matriculé.

Las conocí. Sonia, Ara, Reyes, Eli y Felicitas. Todas escribían, todas estaban repartidas por la geografía de España. Al final de curso nos encontramos físicamente con motivo de la presentación del libro conjunto de la Escuela, y empezó nuestra amistad.

Una amistad que se ha ido consolidando desde la distancia.

Y siempre, siempre reaparecen en los momentos difíciles.

Hemos compartido nacimientos, pérdidas, risas, llantos, presentaciones de libros, correcciones de manuscritos, blog,  accidentes, frustraciones y vida, mucha vida.

Unas seguimos ahí, escribiendo para quien nos quiera leer y otras han dejado la pluma sólo para su intimidad, pero todas sabemos que fueron las letras las que nos unieron.

Siempre pensé que las amistades se fraguan en las distancias cortas, pero desde que las conocí, me he dado cuenta de que los kilómetros no impiden que el cariño, el afecto  y la amistad, no solo sigan ahí, sino que además hace que crezca y crezca.

Somos las Plumas que el azar, el destino o como quiera que se llame, decidió juntar y yo me siento feliz por eso.

 

 

Os quiero cada día, Plumas, pero hoy necesitaba decíroslo desde la intimidad de mi blog, cuando vuelvo a descubrir que desde aquí he encontrado buenos amigos.

Me siento engañada…

Tengo una novela acabada, dos empezadas y un montón de proyectos en la cabeza, pero… envías tu novela aquí y allá y, en unos casos, te la devuelven casi a vuelta de correo (me pregunto si habrán tenido tiempo de leerla) y en otros ni siquiera te contestan. Por no mencionar a los que te dicen que puede ser interesante y luego piden que vendas 100 ejemplares y, si acaso, pues que ya hablaremos.

Lo sé, hay que ser realista. Hay que leer la opinión de los autores que se están auto publicando precisamente por esos motivos, pero tengo un punto de rebeldía.

La última editorial a la que la he enviado, me dijo que podía ser interesante, pero que tenía que pasar por “un lector profesional” (previo pago, por supuesto). El lector la valoró de una forma bastante positiva.

Yo, feliz y contenta.

Pero cual es mi sorpresa cuando veo que de la  editorial no me dicen ni una palabra sobre su representación o publicación. Me pongo en contacto con ellos y me dicen que esa novela, que en un momento les pareció interesante, ahora la tienen que volver a valorar.

¿Y qué voy a pensar? Pues que me siento engañada.

Quizá deba guardar la novela en un cajón y dejar que duerma allí el sueño de los justos, pero pienso (igual es puro egocentrismo) que escribirla me ha costado tiempo y esfuerzo y me gustaría que  pudiera llegar a alguien más.

El airecillo de la tarde mueve las cortinas y el sol alegra el salón.

Quizá, después de todo, no sea tan importante llegar a publicar…

…hay cosas que son bastante más importantes.

Tinta azul…

… azul, como el mediterráneo…

Has dejado deslizar tu pluma, atravesando tu imaginación, mientras las palabras danzan ante tus ojos.

No me preguntes el por qué de mi debilidad, por el sonido suave que rasga el papel con ritmo y cadencia de  sueños, de expectativas, de descubrimientos.
 
Tampoco, el motivo por el que quisiera perderme en ese azul denso y aromático que se mimetiza con el color de tus ojos.
 
Ni siquiera me preguntes, si se ha enredado mi mirada en cada uno de los sonidos que se componían al ritmo de tu pluma.
 

No quiero mentirte, sólo quiero perderme en la musicalidad de la composición que creas sobre el papel.

Hoy hablamos de escribir, por eso, no puedo por menos que dar las gracias a Josep porque me ha concedido una denominación al Premio Dardos.

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Y cuando hablo de escribir os tengo que decir que el blog de Salvela, (http://salvela.wordpress.com/) es un claro ejemplo de una pluma ocurrente, incisiva, con humor y al mismo tiempo cercana porque nos deja algunas perlas de lo que piensa y siente.

Una ventana estupenda a la que asomarse y que os recomiendo, porque os quedaréis allí.

Y ya sabéis, aquí tenemos un nuevo premio para compartir entre todos. Los que están y los que en sus paseos puedan llegar después.

Gracias, Josep, por tu amabilidad y por tu presencia siempre fiel y constante.

Los instantes…

Brilla la luz ambarina al anochecer.  Los abetos buscan un cielo despejado mientras se sacuden el sopor de la tarde y el césped sueña con la llegada del rocío

Los faroles iluminan un pórtico enmarcado en madera. Cuatro figuras a su sombra se sientan delante de una mesilla baja. Conversan.

La mujer es atractiva y tiene una voz dulce y sosegada. Habla del motivo que la inspiró para escribir su último cuento y ellos la miran con interés. Un interés genuino que se refleja en la expresión de sus ojos, inteligentes, vivos, cargados de matices. Dos hombres, dos vidas que tienen una cosa en común. Los dos aman. Los dos han recorrido muchos desiertos hasta encontrar lo que les exigía su corazón. Los dos, ya se han retirado a sus cuarteles de invierno a disfrutar de lo conseguido.

La cuarta figura, en una extraña dicotomía, los contempla desde lejos, aunque sabe que es una parte de esa imagen congelada en la belleza de un segundo.

Escribe, al igual que la mujer atractiva de voz dulce y sosegada, pero no encuentra, en aquel momento, las palabras que puedan definir la sensación de felicidad que eriza su piel.

Desearía poder guardar los instantes en un frasco de cristal y abrirlos cuando la nostalgia se cuele en los días que están por llegar. Quisiera rebuscar en las palabras que otros dijeron o en sus poemas, una definición a su sentimiento.

Pero pronto se da por derrotada, nadie puede expresar lo que siente, porque a lo que siente, sólo ella puede ponerle palabras.

Y, aún no ha aprendido lo suficiente para transmitir la intensidad de sus sentimientos a los demás.

Tendrá que aprender…

 

Escribo…

Escribo, escribo y escribo…

Desde la alegría, desde la serenidad, desde el calor.

Amaneció triste y nublado, pero después de la lluvia el sol inundó mi habitación y todo volvió a ser como antes.

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Sentí la ilusión de estar viva, de ser capaz de divertirme y disfrutar con las pequeñas cosas que me rodean.

De agradecer a todos aquellos que me aman, incluso en los momentos en los que no merezco ser amada. De amar yo a mi vez, sin freno, sin tasa, sin medida. Sin pedir cuentas a nadie. Amar, por amar y amando.

En las noches, en las que luna, compañera de mis sueños, me habla con su luz y trae para mí los que se habían perdido en el tiempo y en la distancia.

En el día, cuando construyo esos sueños, algunos veces inalcanzables por ser sueños y a los que me niego a renunciar, aunque no olvido que… los sueños, sueños son.

En la vida, que dibujo cada día, con los colores que deseo.

Sin volver la vista atrás.

Sin excusa, sin pretexto para vivir… para soñar con los ojos abiertos… para olvidar.