De lunes…

La oigo y un escalofrío me recorre.

Su música, su voz te acompaña como una caricia que empieza en los pies y continúa a lo largo de la espalda.

Igual que unas manos cariñosas y ardientes exploran caminos que nadie ha recorrido y que, para ti, son desconocidos, las notas suben, bajan, juegan, se alejan y tú sientes que te conviertes en parte de ellas.

Y todo lo que te rodea desaparece porque es algo tan intenso lo que sientes, que sólo deseas ser… música.

Su música.

Feliz semana que empieza con ella, con Nina.

 

 

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