En noviembre…


DOLOR

A veces, cuando rompe la noche,

el brillo enciende tus ojos,

el regalo de un dios desconocido.

A veces, cuando rompe la noche,

me inunda un mar turbulento

que me obliga a vagar por el olvido.

A veces, cuando rompe la noche,

se quiebra la lágrima,

en el cristal de mi impotencia.

A veces, y sólo a veces,

cuando rompe la noche,

se apaga la llama del dolor.

Y resucito en tu cuerpo.

(Imagen de Pixabay)

 

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