Yo creo…

Creo que hay personas que llenan tu vida y hay otras que incluso la llenan cuando no están.

Sentada en una cafetería me he entretenido viendo como el sol pálido de esta primavera tardía, desaparecía perseguido por las nubes negras de tormenta. La oscuridad también ha empañado mis pensamientos y he regresado a tu memoria como tantas veces lo he hecho desde que te fuiste, con esa despedida tan terrible, como definitiva.

La lluvia, sigue dibujando los recuerdos de aquellas tardes de primavera madrileña cuando el agua dibujaba senderos sobre los cristales y la vida parecía eterna o quizá pensábamos que lo éramos nosotros. No queríamos creer que nada era eterno y si, en algún momento, pensamos que sí,  nos reímos porque nuestra amistad se vestía con los mismos hilos con los que se tejen los sueños cumplidos.

Llenaste mi vida de amistad, de risas, de discusiones, de sueños, de lluvia brillando  en el asfalto mientras recorríamos las calles sin ningún destino. Le echamos un pulso al destino y perdimos. Me dejaste, mientras caminabas hacia ese lugar del cual dicen que no se vuelve nunca, pero cuando la lluvia cae con la misma intensidad que se dibujaba en tu mirada, vuelves para soplarme al oído lo que intento no olvidar.

Que sigues viviendo en mi vida igual hoy que entonces, amigo mío.

 

No hay tristeza, sólo algo de nostalgia,  sensación física de lo efímero, doblar esquinas envuelta en recuerdos que se diluyen como la niebla de esta primavera tardía.

 

 

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Ha llegado…

La lluvia con suavidad golpea el cristal lanzando al aire sonidos de arpegio. Su sonido se mezcla con las olas del mar cercano,  moldeando una sinfonía con toques de sal y espuma.

La brisa balancea los brotes nuevos que bailan al son de la estación que promete.

Ha llegado, dicen las flores que trepan desde la glicinia que abraza la terraza, mientras la linea del horizonte se viste de azul y plata dibujando una grieta dorada por la que el sol apenas se adivina.

La estación de los colores olvidados. Del agua que los ríos arrastran en su alegría. Del renacer de los campos y de la vida que encierra.

Del equinocio, que nos regala los días y las noches tibias.

La estación de la fragilidad, de la luz, de la calidez. De los almendros en flor, de los jazmines y de las rosas.

“Llega con el viento

y abraza tu sonrisa

que se convierte en eco por el campo.

El mundo se despierta

con cantos de aves viajeras

que rasgan el cielo plateado.

El día ha descubierto

que hoy es primavera.

Sólo hay dulzura en mis manos”

Os deseo una feliz, feliz primavera, porque pese a todo, la vida es digna de ser vivida!!!!

 

 

Podía…

… haber sido un día como otro, pero… viniste.

Y recorrimos el camino que bordeaba el acantilado, yo con la mirada puesta en ti y tú con la mano en mi rodilla.

Al fondo las islas parecían fantasmas que envueltos en la neblina, jugaban con las gaviotas.

La cacofonía de los grillos corría entre las rendijas de las piedras mientras el viento ejecutaba un pizzicato rozando las hojas de los pinos.

Llovía con un repiqueteo constante y el agua se colaba entre las costuras de las palabras que tejíamos con el movimiento de las manos sedientas.

Hoy ya no estás, pero queda la huella en la piel que sedienta bebió de ti.

Y así entendí que con la lluvia de la mañana… llegó la inspiración…

Y que la inspiración… eras tú…

Te oigo…

… respirar a mi lado…

Te miro mientras tus párpados aletean agitados por el sueño…

hojas con lluvia

Donde estarás ahora…?  No lo sé,  tampoco me importa… tú siempre cumples tu promesas…

     …hoy es viernes y llueve, pero sé que estarás conmigo…?

 

 

 

 

 

 

 

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