Como aquel día…

Hay días que se levantan nublados…

Aunque hayas salido a la terraza y una luz deslumbrante de primavera te reciba casi a golpes de tambor.

Pero tú te has despertado intuyendo que no iba a pasar nada bueno.

Suena el teléfono y se confirman tus peores temores. Te has vuelto a equivocar, has fallado en lo que te habías propuesto, pese a intentar hacer las cosas bien no lo has conseguido. Tus ideas no pueden competir con las de los demás porque son demasiado diferentes.

No es la mejor noticia del mundo, pero ¿por qué te extrañas? Lo sabías mucho antes de que el sonidito agudo del móvil, se colara entre la maraña de ideas grises que te acompañan.

Decides que casi sería mejor volverte a la cama y esconder la cabeza bajo las sábanas y desde allí regodearte en ese estado de ánimo agorero, sin que nadie perturbe tu desazón.

Pero no, camino de tu deseado agujero de fácil acomodo, ves un libro olvidado encima de la mesa.

¿Quien lo olvidaría aquí? Te preguntas… Y así, casi sin darte cuenta, lees el título “Las diosas de cada mujer” (Jean Shinoda Bolen).

Piensas que es una broma.

¡Bonito título, justo con el día que tengo! Pero la curiosidad, puede más que los nubarrones que te envuelven y lo abres por una página al azar.

Y lees, justo por la página 62:

“Si una mujer es completa en sí misma, estará motivada por la necesidad de seguir sus propios valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella o le llena, con independencia de lo que piensen los demás”

¡Vaya! No sé si soy Artemisa, Afrodita, Atenea o Hestia, pero lo que sí sé es que, como otras veces, dos líneas de cualquier libro, me han reconducido al camino en el que la búsqueda de la seguridad en mi misma, es la única meta.

Vuelvo a la terraza, brilla el sol y esta vez, le saludo.

No sé en qué se transformará mi día pero, en este momento, me siento como una diosa.

Quizá no tan bella como Afrodita, ni tan combativa como  Atenea, ni tan maternal y vulnerable como Hera, ni tan enérgica como Artemisa, pero …

… me pintaré las uñas de rojo pasión… por algo hay que empezar!

Como ayer…

… también el Día de la Mujer…

Porque para mí, todos los días son de la mujer y del hombre. De todo ser humano que se comporte como tal y como tal respete a todas las personas que rocen su vida, sean del género que sea.

Leí a Eduardo Galeano (magnífico) y no pude evitar dejarlo por aquí…

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿como sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, no ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y que tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó  a la prensa” 

A alguien había que echarle la culpa, no? Pero yo no creo que fuera toda de Adán o de la prensa. Parte de ella si, pero… no toda.

Quizá existen “otros” que deberían sentirse culpables.

Otros que durante muchos siglos han contado un cuento con la idea de hacernos creer que era una verdad absoluta. Que nos han colocado en un pedestal para que, lejos de la realidad, alguien pensara por nosotras. Que sólo nos han pensado como madres y esposas.

¿Donde está esa otra parte de nosotras? Esa parte que grita que queremos ser libres para pensar, para querer, para decidir, para equivocarnos, para disfrutar de nuestro cuerpo.

Me cansa ese pensamiento trasnochado, obtuso y con aroma a incienso.

Yo soy mujer y nunca he querido ser un hombre, porque siempre he pensado que soy capaz de caminar a su lado. Ni delante, ni atrás.

 Y si alguien no está de acuerdo con ello, lo siento, jamás me disculparé por pensar así.

Feliz viernes… con un olor a  primavera que se cuela entre nuestro estado de ánimo con aires de conspirador.

(Imagen de Pixabay)

Me pidió…

Me pidió Leha (https://lehahiah0909.wordpress.com/) que le escribiera un poema…

Deja que el mar te acaricie,
que el agua bese tu piel,
que la sal traiga suspiros,
y las olas tu placer.

Deja que el mar te acompañe,
que tus sueños viajen con él,
que la luna lo refleje
en tus alas de papel.

Deja que el mar te seduzca,
que sea tu amigo fiel,
y que las olas de marzo,
alejen tu padecer.

Deja que el mar y su calma,
en un nuevo atardecer,
paso a paso y susurrando
nos reúna junto a él.

Feliz lunes, Leha y para todos los que os asomáis a esta ventana. Os dejo con la voz única de Leonar Cohen… nadie como él.

 

 

Versos y Premios…

He navegado

en el mar de tu sonrisa

entre los pliegues

que limitan tu cintura.

He caminado

por la tierra de tu piel

entre el monte

que limita tu sexo.

He volado

en el aire que respiras

entre el deseo 

que inspira el surco de tu espalda.

Y he regresado,

sin haberte conocido…

M.G.V.

Y, esta sería mi manera de agradecer a los amigos blogueros que me han querido conceder más Premios.

Porque dos blogs también me han recordado con el Premio Wonderful Team Member Readeship Award. Y son:

Isabel (https://isabelgaviota.wordpress.com) que, desde un blog de pura espiritualidad, nos habla de la perfección y del camino para encontrarla.

Un oasis de tranquilidad que os encantará visitar.

Gracias por tu recuerdo, Isabel.

Gi (https://tagirrelatos.wordpress.com), vuelve a regalarme otro premio, con esa amabilidad tan suya. De ella, ya os he hablado en otras ocasiones porque pienso que suwonderful-readership-award blog es para perderse en esos relatos de extensión máxima o mínima.

No os lo perdáis porque es muy inspirador.

Gracias Gi,  sigue regalándonos tus letras 😉 😉

Y por último Albertitus (https://lasletrasinquietas.wordpress.com) me deja por aquí el Very Inspiring Blogger Award.

El con sus “letras inquietas” nos lleva de un lugar a otro entre información, pensamientos y opinión.

Asomaros a su ventana y sentiréis ganas de quedaros.

Un placer tu premio, Albertitus, muchísimas gracias.very_inspiring_blogger1

Y como esto ya se hace muy largo, sólo me queda deciros, que aquí os los dejo para todos y a disfrutarlos!!!

Comienza la semana con un lunes, lunero, que promete…

Poetizando el tiempo…

UN SEGUNDO

Solamente hay un segundo
entre tu cuerpo y el mío
y no bastan las palabras
han perdido su sentido.

Las manos cortan el aire
dibujando un recorrido
desde mi pecho a tu pecho
enredándose en suspiros.

Tu boca busca mi cara
y de nuevo la dibuja
labios rojos, piel morena,
ojos color aceituna.

Mi cuerpo te reconoce
atravesando el segundo
y ya no existe distancia,
quisiera parar el mundo.

Que la vida nos arrastra
Y el tiempo nos pertenece
Es demasiada la lucha
si entre dos amores mueres

 

 

 

Los instantes…

Brilla la luz ambarina al anochecer.  Los abetos buscan un cielo despejado mientras se sacuden el sopor de la tarde y el césped sueña con la llegada del rocío

Los faroles iluminan un pórtico enmarcado en madera. Cuatro figuras a su sombra se sientan delante de una mesilla baja. Conversan.

La mujer es atractiva y tiene una voz dulce y sosegada. Habla del motivo que la inspiró para escribir su último cuento y ellos la miran con interés. Un interés genuino que se refleja en la expresión de sus ojos, inteligentes, vivos, cargados de matices. Dos hombres, dos vidas que tienen una cosa en común. Los dos aman. Los dos han recorrido muchos desiertos hasta encontrar lo que les exigía su corazón. Los dos, ya se han retirado a sus cuarteles de invierno a disfrutar de lo conseguido.

La cuarta figura, en una extraña dicotomía, los contempla desde lejos, aunque sabe que es una parte de esa imagen congelada en la belleza de un segundo.

Escribe, al igual que la mujer atractiva de voz dulce y sosegada, pero no encuentra, en aquel momento, las palabras que puedan definir la sensación de felicidad que eriza su piel.

Desearía poder guardar los instantes en un frasco de cristal y abrirlos cuando la nostalgia se cuele en los días que están por llegar. Quisiera rebuscar en las palabras que otros dijeron o en sus poemas, una definición a su sentimiento.

Pero pronto se da por derrotada, nadie puede expresar lo que siente, porque a lo que siente, sólo ella puede ponerle palabras.

Y, aún no ha aprendido lo suficiente para transmitir la intensidad de sus sentimientos a los demás.

Tendrá que aprender…

 

Lunes para reflexionar…

… también el Día de la Mujer…

Porque para mí, todos los días son de la mujer y del hombre. De todo ser humano que se comporte como tal y como tal respete a todas las personas que rocen su vida, sean del género que sea.

Y hoy también leí a Eduardo Galeano (magnífico) y no pude evitar dejarlo por aquí…

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿como sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, no ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y que tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó  a la prensa” 

mujeres

A alguien había que echarle la culpa, no? Pero yo no creo que fuera toda de Adán o de la prensa. Parte de ella si, pero… no toda.

Quizá existen “otros” que deberían sentirse culpables.

Otros que durante muchos siglos han contado un cuento con la idea de hacernos creer que era una verdad absoluta. Que nos han colocado en un pedestal para que, lejos de la realidad, alguien pensara por nosotras. Que sólo nos han pensado como madres y esposas.

¿Donde está esa otra parte de nosotras? Esa parte que grita que queremos ser libres para pensar, para querer, para decidir, para equivocarnos, para disfrutar de nuestro cuerpo.

Me cansa ese pensamiento trasnochado, obtuso y con aroma a incienso.

Yo soy mujer y nunca he querido ser un hombre, porque siempre he pensado que soy capaz de caminar a su lado. Ni delante, ni atrás.

 Y si alguien no está de acuerdo con ello, lo siento, jamás me disculparé por pensar así.

Feliz lunes… con un olor a  primavera que se cuela entre nuestro estado de ánimo con aires de conspirador.

Hoy me siento…

… como aquel día en que decidí que ser mujer era fantástico y por eso escribí sobre…

Echar de menos... (recordando a Gala)Las Mujeres de mi Vida…

Brillan, brillan las mujeres a las que quiero. Y no es por su belleza, aunque bellas lo son, sino porque brilla su mirada, sus palabras, su alma.

Siguen brillando pese a sus muchas travesías por el desierto donde las trampas de la vida podría haberles restado ilusión.

Han llorado, gritado, se han roto por dentro mientras nos regalaban una sonrisa.

Y mientras se recomponían, me han ayudado en algunos momentos, a reconstruir el puzzle de mi corazón.

Esas son las mujeres de mi vida…

… fuertes, guapas, leales, sinceras, tiernas y brillantes.

Y es en ese brillo donde yo intento reflejarme.

Para vosotras… y también para vosotros que nos acompañáis en el largo camino que intentamos crear cada día…

Feliz Viernes y Feliz Camino…

¡Morir…, dormir!…

¡Dormir!…¡Tal vez soñar!

Eso es lo que me dijiste, aquel día. Pero tú no tenías las dudas de Hamlet.

Tú, te habías despedido con un “adiós, amor imposible” y yo, me quedé con la angustia de pensar que te amaba, pero no lo suficiente como para que la palabra amor me hiciera tomar decisiones definitivas.

Lo tenías todo tan claro que pensé que te había hecho un desgraciado y que nunca podrías volver a querer a ninguna mujer como decías que me querías a mí. Desapareciste para volver a aparecer y entonces me di cuenta de mi error. Tú estabas enamorado del amor.

mujer

No de la mujer real, con sus carencias y defectos, con su inseguridad, con esa necesidad clara de beberse la vida, igual los tragos amargos que los dulces. No de esa mujer que buscaba encontrarse a sí misma y que lo intentaba, equivocada, a través de los demás. No de esa mujer de apariencia tranquila y convencional, pero con una rebeldía interiorizada, desde hace tantos años, que sólo se mostraba en la intimidad de sí misma. No de la mujer que cayó mil veces para volverse a levantar con una sonrisa en los labios. No de la mujer que perdió parte de su inocencia en muchas travesías por el desierto, pero que lucho hasta el fin para no perderla por completo. No de la mujer que un día se cansó de cerrar la boca ante las injusticias y se puso el mundo por montera al gritar a los cuatro vientos su disconformidad con lo que veía y vivía…

No, tú te enamoraste de la mujer bien vestida, socialmente aceptada, medianamente bella y mortalmente sosa… Tú me dotaste con todos los atributos del amor romántico, artificialmente bello.

Hoy ya no tienes que morir de amor, quizá tan solo dormir y tal vez soñar… con aquella mujer que amaste, pero… que nunca existió…