Un poema… pequeñito.

Se alejó sin volver la vista atrás,

mientras él la contemplaba

entre la cortina de agua

que surgía de sus ojos.

No le preguntó por su pasado,

ni le  propuso un futuro,

solo le pidió,

que le quisiera.

 

Felices días!!!

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Me prometí…

… no hablar aquí de nada que roce el tema de la política ni de la situación social…. y no es porque no me interese lo que está pasando, no, porque me interesa.

Tengo otros motivos…

Hablar de ello, me produce tal indignación, que mi natural más bien, conciliador, se transforma cual Jekyll y Hyde en un tumulto de improperios e insultos hacia esa clase política y económica que nos dirige. Bien desde un primer plano que no les favorece precisamente, bien desde ese segundo plano, que a mi parecer, es mucho más peligroso todavía.

Y a mí transformarme en lo que no soy me produce mucha inquietud. Tanto como la que experimento cuando veo o leo las noticias. Aunque tengo que decir que en los últimos tiempos me produce tal malestar lo que leo y lo que oigo, que cada vez lo hago menos.

Pero encontré esta conversación entre Colbert (Ministro de Finanzas) y Mazarino (Primer Ministro), durante el reinado en Francia del Rey Sol, Luis XIV:

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Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión.  ¡Pero el Estado…! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!  No se puede mandar el Estado a prisión.  Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose.
¡Todos los Estados lo hacen!

Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso?   Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert:  Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, ¡siempre más!
A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!
¡Son una reserva inagotable! 

Y este es el motivo por el cual no he podido evitar el dejarla por aquí.

¿No parece una conversación actual? Entonces… ¿qué está pasando?…

Quizá estemos condenados a servir de eterno sparring  a mentes perversas que solo se realizan teniendo el control y sin saber utilizarlo, como no sea para su beneficio.

Y en este momento… empieza la transformación… os lo avisé…

Veo…

… la montaña a través de los cristales…

No conozco demasiado esta parte de la ciudad, pero me gustan sus casas antiguas un poco abandonadas pero con una belleza intemporal.

El verde de las enredaderas cubre sus muros repletos de historias mientras desde las chimeneas, que anuncian el frío, hilos de humo suben hacia el cielo y dibujan en su azul figuras imposibles.

 

Cierro los ojos y vuelvo al pasado…

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… me gustaría abandonarme a la sensación de recuperar un sentimiento que se perdió en algún recodo del camino, pero..

 

… él me espera y no deseo otro presente…