De nuevo que suenen las campanas…

Y de nuevo que suenen, que suenen por todos nosotros…

Pero sobre todo por los que no podrán o no les dejarán celebrar estas fiestas, por los que no tienen un techo,  por los que han perdido sus hogares y vagan por los campos de refugiados, por los que han dejado atrás a sus seres queridos.

Por los que creyeron  en la paz y les ha estallado en plena cara la certeza de que no es fácil encontrarla pese a doblar muchas esquinas.

Por los que luchan por un mundo justo y aunque chocan contra la injusticia, la incomprensión, la prepotencia, la violencia y la insensatez, siguen en su lucha.

A todos y cada uno, os deseo toda la felicidad no sólo hoy, sino en cada minuto, segundo, días, de vuestra vida.

Que disfrutéis al lado de las personas que habéis elegido y que no os olvidéis de quererlas como si fuese siempre el primero y último día.

Y os dejo mil sonrisas para que suenen al tiempo que esas campanas. Porque sí, porque os las merecéis… y porque todos nos merecemos que suenen por nosotros.

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