Mea culpa…

… vivir y escribir, dejándome llevar por los impulsos que se generan desde mi interior.

Es la idea que va revoloteando por mi cabeza desde hace varios días.

Vivir, escribir, sin pensar si lo que decimos va a molestar a alguien, si le va a gustar o no, si lo encontrará bueno, culto, interesante.

Desde siempre me ha gustado que las personas se sintieran a gusto conmigo, pero a lo largo de mi vida me ha podido dar cuenta que muchas veces buscando esa aceptación, he dejado de expresar sentimientos, opiniones, gustos que van  tan unidos a mí como el color de mis ojos.

Todo se ha quedado ahí, agazapado, esperando que un día  tomara la decisión de dejar de contentar a todos, para empezar a vivir, a escribir,  como si nadie me juzgara, como si nadie me leyera.

Entendiendo, que las miradas que llegan hasta lo que vivo, hasta lo que escribo, son reflejos de mi propia mirada. Con sus opiniones, sus gustos, su rechazo en algunos casos, su crítica “feroce”, pero siempre enriquecedora.

rostro de mujer

He llegado a esa conclusión que, por mi edad, ya debería haber llegado a ella hace tiempo, pero más vale tarde.

Nunca puedes contentar a todos. Ni cuando escribes, ni en la vida.

Lo realmente importante es desnudarte de todo lo que no seas tú, porque es la única manera de saber que, quien llega hasta ti, lo hace desde el conocimiento de lo que piensas, de lo que quieres, de lo que sientes y de lo que escribes.

Por eso vaya hoy ese “Mea Culpa” que espero seguir entonando para que nunca se me olvide que…

… me gusta ser yo y que me conozcan tal como soy…

… porque sólo de esa manera vives, escribes, tu vida y no lo que desean los otros que sea…

Y entonces ella descansó, porque el esfuerzo había valido la pena.

Me has dicho…

… eres un cielo…

Yo he levantado la cabeza y me he tropezado con tu sonrisa.

Te he preguntado, por qué?

Y me has respondido… Porque estás aquí, porque eres tú, porque si no existieras, te inventaría, porque nadie me ha mirado como tú, porque cuando cuando te conocí desee que se pararan las agujas del reloj, porque me has hecho entender que puedo vivir sin ti, pero que…

… vivir contigo es mejor.

hielo

La voz se te ha quebrado igual que cuando golpea el hielo contra el cristal.

Me he levantado, me he acercado hacia ti y el café, que aún humeaba sobre la mesa, se ha quedado frío.

 

Será porque es viernes…?

O será porque todo esto no es un sueño?

Algunas veces…

… quisiera…

Sentarme a ver pasar la vida.

Ya sé hay que vivirla y no pasar simplemente por ella, pero hay momentos en los que mirarla tranquilamente y desde fuera debe ser como una especie de catarsis que nos ayuda a saber lo que queremos y deseamos.

Y no es que yo no lo sepa, que lo sé.

Es sólo la necesidad de detenerte un instante, como cuando el tren para en una estación y podemos mirar a nuestro alrededor y captar los matices de los escenarios que nos rodean. Contemplar los rostros de las personas que cruzan por delante de nuestra ventanilla y comprobar los distintos sentimientos que se mueven en todas direcciones.

2013-07-22 17.30.32Sería cerrar los ojos y envolverte en una burbuja donde no existe nada más que tú y la necesidad que tienes del silencio absoluto.

Cómo si nada existiera, ni el pasado ni el futuro, tan solo un presente detenido en un stand by que te ayuda a cargar las pilas.

Porque eso es lo que necesitas para vivir con la intensidad que tú crees que hay que vivir la vida…