Regreso y ella… se queda.

Si, ella, la veleta, la que te abandona en el momento más inesperado. La inspiración, a la que crees haber convencido para que camine a tu lado. ¡Pues no! Ella se ha quedado por ahí tonteando mientras tú preparabas el equipaje.

Aunque no le reprocho que se quedara, porque en ese otro tiempo el cielo tenía unos tintes de azul que atrapaban tu mirada, el mar rizado de espuma seguía contando historias de barcos y de piratas y la sal, sobre la piel, creaba caminos imposibles mientras el mirlo de pico amarillo, fiel a su cita de cada año, te provocaba con su trino desde la palmera que es su hogar.

Pero por su culpa, yo le había prometido a Paloma (https://palomamzs.wordpress.com) dejarle por aquí un poema de agosto y, ya veis, se lo dejo en septiembre y además, tamaño “mini”.

En la mañana la mar duerme
Sinfonía de suspiros al sol
En la quietud de la tarde
El aire huele a mariposas
La noche respira
Bajo un manto de estrellas
Todo es calma
En los días de agosto.

Sé que volverá en cualquier momento, igual que he regresado yo, pero de momento la página frente a mi, luce un blanco que me deslumbra.

Regresé contenta de encontraros por aquí.

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Volví con el tiempo de otoño…

Cerré puertas y ventanas y con el aroma de la sal pegado a mi piel emprendí el regreso. Dejé atrás el tiempo de los días largos y las noches cortas, al mirlo de pico amarillo que, como todos los años, volvió a visitarme, el chiringuito al lado del mar, a la luna que planeaba en plata sobre el agua, el mar, mi querido mar con sus azules mágicos y…

Regresé con el tiempo de otoño.

Me encontré con los ocres, dorados y amarillos que ya apuntan en el nuevo paisaje, las uvas, las granadas y las avellanas que anuncian su llegada, las hortensias que nos prometen su azul, la suavidad del atardecer, el canto del zorzal, el aire aún cálido nostálgico del verano y…

Me encontré con la sonrisa de los amigos, los nuevos proyectos, la calidez de lo cotidiano y el sol pálido que iluminará cada nuevo día cuando amanece.

Feliz de encontraros a todos!!!

 

Cierro la puerta y… Regreso

Ha llegado el amanecer. Desde la terraza veo el mar que refleja la luz cálida y dorada de la mañana. Siento el aleteo de la nostalgia pero sonrío cuando el mirlo de pico amarillo me mira desde la palmera y parece con su trino, dedicarme su despedida. ¿Volverá el año que viene? ¿Volveré yo?

Aquí se quedan los días cortos y las noches largas, mis amigos del verano, los anocheceres dorados, el aroma a madreselva, el sonido del mar tejido entre nuestras conversaciones, el libro que terminé, la hamaca que mece mi sombrero y la terraza como testigo de un verano insólito.

Intento grabar en mi retina todos los azules del mar para que me acompañen en mi regreso y me recuerden en los largos días de invierno el tiempo de verano que he vivido.

Cierro la puerta y no vuelvo la vista atrás.

Me espera otra estación, otro lugar, otras conversaciones y otros momentos felices.

Me esperáis vosotros y regreso con las esperanza de que no me hayáis olvidado.

Regreso feliz…

September…

Recuerdas…?

El sol hizo escapar las nubes

y el amor nos contó

que había venido para quedarse,

más allá de este largo verano…

 

 

 

luego, te dije, que mi corazón,

que reunía todas las estaciones,

iba a estar siempre contigo…

Llegó el tiempo del regreso…

 

Acabo de leer…

a Kerouack

… dicen que siempre estaba persiguiendo algo que nunca encontró…

“…los únicos que me interesan son los locos, los locos por vivir, locos por hablar, locos por salvarse, deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan ni hablan de lugares comunes…

… sino que arden, arden, arden cual fabulosos cohetes pirotécnicos que estallan en el firmamento como arañas cruzando las estrellas…”

(Jack Kerouac)

adios1

… que buscó la vida a través del camino que desembocó en la Ruta 66…

Y así regresamos de nuevo a Ítaca…

… donde el fin está en el camino y no en el destino.