Pues sí…

Ayer, de madrugada, terminé el libro que estaba leyendo (La función perdida de María García-Lliverós) y no sé si por el contenido del libro o simplemente porque sí, me vino a la cabeza una frase que me parece recordar que es de Keynes.

“Sólo se puede vivir la vida de dos formas distintas; no creyendo en los milagros o pensando que… toda la vida es un milagro”

Y ahora imagino que pensaréis que eso de los milagros es una tontería. Pues sí, creo que los milagros tal y como los entendemos, pueden ser vestigios de una educación que nos ha hecho creer en demasiados dioses y cielos.

Pero… ¿y esos otros milagros?

Esos que se producen cada mañana cuando el sol nace y pinta el cielo de rojo o cuando la lluvia dibuja senderos en los cristales y hace brillar las farolas.

Esos que nos hacen volar cuando bailamos apretaditos con la persona que amamos o cuando nos despertamos a su lado y envueltos por sus brazos cada mañana.

Los que se reflejan en los ojos de un niño cuando le llevamos al país de las hadas y los dragones o le hacemos sonreír.

La calidez del  mar  en un día de verano, el reflejo de la luna sobre sus aguas, la fuerza de la tempestad.

El cielo desde lo alto de la montaña, la serenidad y el silencio, los árboles, las flores.

La compasión, la dulzura, la fortaleza, la sinceridad, el valor, la amistad, el deseo.

¿No son pequeños milagros que nos acompañan cada día? Pues esos son los milagros en los que creo.

Feliz comienzo de fin de semana a toditos, todos.

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De la misma materia de los sueños…

Y dice Shakespeare en La Tempestad,  una obra llena de magia:

Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como les dije, eran sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y, al igual que la ilusoria visión que representaban, las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios, los solemnes templos, el gran globo mismo, sí, con todo lo que contiene, se disolverán y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro.

Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño.

¿Estamos hechos de esa misma materia?, me pregunto. Quizá lo que pensamos que es la realidad, tan solo es un sueño en el que sufrimos, amamos, respiramos y reímos y su fragilidad es tal, que al desaparecer el sueño desaparecemos con él.

Los sueños son demasiados etéreos, frágiles, leves. Nubes pasajeras, inquietas, que se desvanecen como los suspiros.

Prefiero hacer de mi vida un sueño y no vivir soñando.

 

 

 

 

Regreso hilvanando recuerdos…

Sí, poco a poco, igual que cuando reúnes esos trocitos de colores en un patchwork. Recuerdos que sabías no olvidados, pero que se habían relegado a lo más profundo de la mente. ¿Para no sufrir? Quizá!!!

Porque así llegaron aquella tarde, en que bajo las columnas del pórtico acudieron como conjurados por no sé qué espíritu.

Volvía el atardecer. Yo, con mi  libro entre las manos y tú con tu eterno sombrero sobre los ojos, haciendo la siesta sobre la hamaca  El aire era leve, tan leve, que todo podía parecer un sueño en blanco y negro. Las moscas revoloteando y las rosas lanzando su imposible olor a primavera.

Hubiera querido alargar mi mano y guardar la esencia de aquel instante en mi puño. Pero, en ese momento no lo hice, y ahora pasado el tiempo, regreso a ese lugar y compruebo que tu hamaca se balancea impulsada por la brisa, que mi libro está cerrado,  que las rosas siguen frescas pero ya no me emociona su olor.

Cierro los ojos y en mi recuerdo la hamaca se hunde por tu peso, mi libro se abre de nuevo y el sombrero se impulsa al ritmo de tu respiración.

Y entonces, entonces, el dolor me recuerda que tu ausencia es tan definitiva como lo son todas las muertes.

Y me cubro con esa manta hecha de recuerdos y sonrío de nuevo, porque sé lo que a ti te gustaba mi sonrisa.

Y así os la regalo… a mi regreso.

La tarde…

La luz desciende como oro líquido y arranca un susurro de las hojas que duermen. Oigo el sonido de la tarde que despide el día suavemente, como un cuchillo caliente penetrando en la mantequilla.

La vida que, hasta ese momento, bullía a mi alrededor, se ha recogido en si misma y el sueño con pasos lentos ha llegado hasta mi cama.

Me pregunto si tu llegarás con el sueño o quizá, solo formas parte de él. No sé si fue la distancia o las letras lo que me acercó a ti, pero la realidad de tu existencia es tan avasalladora, que la siento como una huella indeleble en mi piel.

Cuantos fueron los caminos que recorrí para encontrarte, las heridas que tuve que cerrar para llegar a conocerte, a que oscuro rincón de mi mente me alejé intentando olvidarte.

Todo se recoge en esta tarde incendiada, que me habla de ti y me recuerda que no es suficiente con amarte para que te conviertas en realidad.

“Y allí, detrás de la sombra de la luna,

Nos encontraremos.

Te regalaré los caminos que construimos,

Los hilos invisibles que nos unieron,

La certeza de que te amo,

Y la locura de saberlo”

María G. Vicent ©

 

(Imagen de Pixabay)

Más y más y muchos más… Premios…

Definitivamente me voy a tener que  comprar alguna vitrina más porque los premios siguen llegando sin parar.

Así que, como podéis imaginar, estoy pero que muy  contenta!!!

Tengo que dar las gracias a tres blogueros que, estoy segura que conocéis porque todos son muy especiales.

Gracias Irlanda (https://irlandairlanda.wordpress.com), por el Infinity Dreams Award. Deciros depremio-infinity-dream-awards-marcial-candioti-25-04-16 ella que es un hada y que se mueve por un país encantado de luz y de duendes, creo que sería poco, así que pasaros por su blog y además de conocerla, allí os sentiréis como en casa.

 

 

También a tí Antonio (https://antoncaes.wordpress.com) y de nuevo, te doy las gracias por el Blogger Recognitión Award . Su blog Velehay tiene todblogger-recognition-award-12o aquello que podáis desear. Fotos, poemas, prosa que os harán pasar muy buenos ratos. No tardéis en ir porque os enganchará como lo hizo conmigo.

 

 

Y por fin agradecer a Marcial (https://marcialcandioti.wordpress.com) este premio InfinityInfinity Dreams Award Dreams Award que nos habla de sueños infinitos. Os diré que su blog está repleto de espiritualidad, humanidad y mucho, mucho cariño. Sólo visitándolo lo comprobaréis. No tardéis en hacerlo. Os encantará.

 

Como sabéis yo, nunca cumplo las reglas. Nominar me resulta muy difícil, como siempre digo, porque todos os merecéis ser nominados. Dejaré estos Premios para que sean de todos, en la vitrina común que ya va estando, como dice Enrique, más llena que la del Real Madrid.

Irlanda, Antonio, Marcial… otra vez muchas gracias por acordaros de este blog y dedicarle vuestras miradas.

Sed felices porque eso, también nos lo merecemos todos!!!

Escribo…

Escribo, escribo y escribo…

Desde la alegría, desde la serenidad, desde el calor.

Amaneció triste y nublado, pero después de la lluvia el sol inundó mi habitación y todo volvió a ser como antes.

colores2

Sentí la ilusión de estar viva, de ser capaz de divertirme y disfrutar con las pequeñas cosas que me rodean.

De agradecer a todos aquellos que me aman, incluso en los momentos en los que no merezco ser amada. De amar yo a mi vez, sin freno, sin tasa, sin medida. Sin pedir cuentas a nadie. Amar, por amar y amando.

En las noches, en las que luna, compañera de mis sueños, me habla con su luz y trae para mí los que se habían perdido en el tiempo y en la distancia.

En el día, cuando construyo esos sueños, algunos veces inalcanzables por ser sueños y a los que me niego a renunciar, aunque no olvido que… los sueños, sueños son.

En la vida, que dibujo cada día, con los colores que deseo.

Sin volver la vista atrás.

Sin excusa, sin pretexto para vivir… para soñar con los ojos abiertos… para olvidar.

“La realidad de tu sueño”

El sueño de Isabel que se ha hecho realidad…

Apalabrando los días

Los sueños imaginados se han ido cumpliendo con la misma cadencia que “El son de las mareas”.
El pasado jueves 22 tuve la ocasión -tal y como estaba previsto- de experimentar la gran satisfacción de dar a conocer, oficialmente, el nacimiento de mi poemario; de presentarlo “en sociedad”.
Arropada por un público amigo y amante de la poesía, y como no, por quienes fueron mis valedores en esa tarea, el editor Pablo Méndez y el poeta Daniel Benito, hicieron que me sintiera, por encima de todo, feliz.

A todos ellos mi enorme agradecimiento.
Pero también a cuantos deseaban compartir con todos nosotros ese momento y que por diversos motivos no pudieron hacerlo.
Unos y otros me llenaron de energía positiva traducida en cariño y admiración, toda la que yo siento por ellos.

Os dejo una pequeña muestra en imágenes de tan entrañable reunión.
Poemario Blog

La realidad de tu sueño

Si un…

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