Con el alba…

Abrió la puerta de la calle como quien abre la puerta de su vida. La luz blanca de la mañana le acarició la piel. Sintió la energía directamente en sus venas. El camino se dibujaba frente a él claro, nítido. Las luces de las farolas se apagaban mientras las hojas de las jacarandás empezaban a brillar con la luz del amanecer. Se sintió maravillosamente ligero y libre. Qué sorpresa aquella sensación¡

Y de pronto, como un trueno que rompe el aire, recordó…

Para ella, había dejado sobre la mesa, su corazón.

Feliz semana casi, casi de verano!!!

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