Tiempo de verano…

Tumbada veo como se desliza la luz de la tarde. Desde el pie del árbol me observan las cañas indias sintiéndose extrañas y en la encina próxima dos tordos susurran acunados por el murmullo de las hojas. Pongo las manos bajo mi nuca y me dejo acariciar por la calidez de la tarde de verano.

El viento empuja con suavidad la hamaca y yo dejo mi mente casi en blanco. Sólo existimos este tiempo cálido y yo. Quisiera que estos instantes no se acabaran, que la suavidad que flota a mi alrededor fuera eterna.

Oigo el chirrido de la puerta al abrirse. Una voz alegre, viva, dulce y soñada, me llama.

Ella forma parte de mi largo y cálido verano.

Feliz, feliz verano, queridos…

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Cierro la puerta y… Regreso

Ha llegado el amanecer. Desde la terraza veo el mar que refleja la luz cálida y dorada de la mañana. Siento el aleteo de la nostalgia pero sonrío cuando el mirlo de pico amarillo me mira desde la palmera y parece con su trino, dedicarme su despedida. ¿Volverá el año que viene? ¿Volveré yo?

Aquí se quedan los días cortos y las noches largas, mis amigos del verano, los anocheceres dorados, el aroma a madreselva, el sonido del mar tejido entre nuestras conversaciones, el libro que terminé, la hamaca que mece mi sombrero y la terraza como testigo de un verano insólito.

Intento grabar en mi retina todos los azules del mar para que me acompañen en mi regreso y me recuerden en los largos días de invierno el tiempo de verano que he vivido.

Cierro la puerta y no vuelvo la vista atrás.

Me espera otra estación, otro lugar, otras conversaciones y otros momentos felices.

Me esperáis vosotros y regreso con las esperanza de que no me hayáis olvidado.

Regreso feliz…

Solo quiero…

Un hombro donde apoyarme
Un beso
Un corazón ardiente
Un deseo
Unos ojos bondadosos
Un te quiero
Un minuto de silencio
Yo, te dejo
Un amigo, sólo amigo.
Yo, lo quiero
Un mar tranquilo y azul
Es el verso
Un abrazo
En su momento
Una eternidad contigo
Lo presiento

Y así pasan los días de este verano tranquilo. Entre las hojas de las palmeras se filtra el viento que silba con notas de pizzicato y la luz salta sujeta entre las alas del mirlo de pico amarillo que, como todos los veranos, viene a visitarme.

La alegría y la vida, se acurrucan conmigo en la hamaca y yo, vuelvo a sonreír con la misma sonrisa, que cada verano dedico al mar y al cielo que me rodean.

Felices días de verano!!!

 

Leer con amigos…

Es verano y un tiempo estupendo para leer y si es algo escrito por los amigos, es más estimulante todavía.

En “leer con amigos” hoy traigo un libro muy interesante. Escrito por Carme García i Parra (https://enelcampodelavanda.wordpress.com/), médico y escritora, ambas cosas por vocación.

el ojo de

El Ojo de la Serpiente es una novela negra narrada en primera persona por su protagonista, Blanca. Ella, nos pasea por Barcelona,Tolosa, Finlandia y San Petersburgo y su historia hace referencia a la época anterior a la revolución rusa y a la guerra civil española.

“El día que murió mi madre también hacía sol. Fue una mañana de mayo radiante, tan limpia que dolía mirar al cielo de lo azul que estaba. De pequeña pensaba que nadie se podía morir en un día claro de primavera, que la muerte siempre venía envuelta  en una capa negra de noche y frío, que el sol la alejaba como los ajos a los vampiros…”

La novela de Carme García i Parra empieza así, de una manera suave, acompañada de un recuerdo infantil. Blanca, poco a poco nos va introduciendo en su mundo de una manera fácil, amable, mostrándonos su desconcierto ante lo que está pasando en su vida. Blanca es una mujer joven de vida convencional que tras la muerte de Olga, su madre, encuentra escondida entre sus documentos la escritura de propiedad de una casa y de un bosque en Finlandia del que nadie, al parecer, sabía nada.

Una novela bien escrita, cuidada y con una trama que te engancha desde los primeros renglones.

Os la recomiendo porque pasareis un buen rato acompañando a Blanca mientras tumbados entre sol y sombra esperáis el atardecer.

Suerte Carme con tu novela porque te lo mereces!!!

Regreso… con el Solsticio de verano

Regreso…

Cuando se abren Las Puertas de los Hombres para mostrarnos el conocimiento de la magia y la fantasía, en la noche en que las hogueras iluminaran un cielo que cobijará la promesa del próximo verano.

La luna llena iluminará a los espíritus puros que se acercarán a nosotros para transmitirnos su luz.

Se encenderán las hogueras para que bendigan las tierra y sus frutos y “en el otro lado del espejo” las muchachas enamoradas se bañaran en en el rocío y las puertas de la tierra nos mostrarán por las rendijas sus secretos.

Mientras arde el fuego, todo lo antiguo desaparecerá purificado por él.

Y al amanecer, con el nuevo sol, los duendes, las hadas y los caballeros, bailarán en homenaje al tiempo que empieza.

A bailar, cantar y saltar por tres veces las hogueras, y no tengáis miedo porque la magia os envolverá.

FELIZ VERANO, QUERIDOS!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

De lunes, lunero…

El sol entró despacio, en silencio, y trepó por las esquinas de mi cama. Abrí los ojos. La sensación de verano me acarició la piel.

Hoy era lunes, lunero.

Atrás quedo el fin de semana. Tu presencia en mi cama, mi vida y mi piel. La vida se me ofrecía en cada minuto lejos de ti pero lleno de tu ausencia, tus promesas, tu regreso.

Recogí el día, airee los suspiros, ordené mis caricias y guardé mis besos.

Hoy era lunes, lunero…

Sólo dejé una pregunta en mi mirada… ¿Volverás?

Y el aire tibio de la mañana me trajo una respuesta… Volveré.

Feliz semana… os dejo con la suavidad de Norah Jones.

Me buscas…

No me busques en las miradas de otras, ni en sus manos, ni en sus caderas, ni en la profundidad de sus ojos.

No me busques bajo sus faldas, ni en sus andares, ni en sus abrazos, ni en sus suspiros.

Búscame en el fondo de la aguas donde duermen los sueños, en las estrellas solitarias que atraviesan el cielo dejando una estela imposible, en la profundidad del otoño, en la tibieza del invierno, en la alegría del verano.

Búscame  donde el beso se detiene en la comisura de tu boca, donde el tiempo se hace música y entona nuestra canción, donde tus manos vuelan y se encuentran con las mías.

Búscame donde dejas de ser tú y empiezas a ser yo.

Búscame donde seamos dos.

Agosto bosteza…

… y cuenta los días para iniciar su descanso.

El mar, espejo plateado, refleja la luz del atardecer y las voces se empiezan a oír en sordina. Viajando hacia otros lugares, hacia otras estaciones que nos esperan.

Acodada en la terraza siento algo parecido a la nostalgia de los días largos y las noches cortas, de la luna y sus reflejos sobre el mar, del agua acariciando mi cuerpo, de la música que corta el aire y se enreda en mis caderas, de los besos que rebotan sobre las paredes blancas, de la noche como complice luminosa.

Se borrarán mis huellas sobre la arena y las gaviotas  regresarán para ahogar las últimas risas del verano. Recogerán los barcos sus velas y las olas olvidarán sus murmullos para convertirlos en gritos.

Sigue el verano, pero se acercan los sonidos del otoño. Cerraremos las ventanas que dan al mar y regresaremos al asfalto.

Y, como siempre, nos traeremos algo de la luz que nos iluminó en los días pasados.

Os deseo a todos un feliz retorno!!!

 

De regalos… y de libros.

Nunca he sido demasiado afortunada en los sorteos, ni en la lotería, ni siquiera en una de esas rifas que hacen en los colegios al final del curso y tengo que decir, que tampoco me ha parecido mal. Creo que soy una persona bastante afortunada, así ya de entrada, por lo que siempre he pensado que  la suerte en los juegos de azar era justo que fuera a parar a otras personas.

Pero mira… esta vez he sido afortunada con un premio. Y estoy encantada.

¿Que qué premio? Pues nada menos que dos libros de Benjamín Recacha (http://benjaminrecacha.com)

2015-07-16 19.51.20

Benjamín hizo un sorteo entre las personas que comentamos en su blog y parece ser que del sombrero salió mi nombre.

Y, como veis, no contento con su regalo, también vino a traérmelo. Ha sido un placer conocerle.

Su primer libro “El viaje de Pau”, que leí hace tiempo, ya me gustó, porque Benjamín es un autor concienzudo, interesante y buen escritor.

Así que ahora “Con la vida a cuestas” estoy segura que no me va a defraudar.

Será mi compañía para este verano.

Solo me queda dar las gracias a Benjamín por su regalo y prometo contaros como es “esa vida que se lleva a cuestas”

Buenos días y buenas lecturas!!!

Uñas de rojo pasión…

Hay días que se levantan nublados…

Aunque hayas salido a la terraza y una luz deslumbrante de verano te reciba casi a golpes de tambor.

Pero tú te has despertado intuyendo que no iba a pasar nada bueno.

Suena el teléfono uñas rojasy se confirman tus peores temores. Te has vuelto a equivocar, has fallado en lo que te habías propuesto, pese a intentar hacer las cosas bien no lo has conseguido. Tus ideas no pueden competir con las de los demás porque son demasiado diferentes.

No es la mejor noticia del mundo, pero ¿por qué te extrañas? Lo sabías mucho antes de que el sonidito agudo del móvil, se colara entre la maraña de ideas grises que te acompañan.

Decides que casi sería mejor volverte a la cama y esconder la cabeza bajo las sábanas y desde allí regodearte en ese estado de ánimo agorero, sin que nadie perturbe tu desazón.

Pero no, camino de tu deseado agujero de fácil acomodo, ves un libro olvidado encima de la mesa.

¿Quien lo olvidaría aquí? Te preguntas… Y así, casi sin darte cuenta, lees el título “Las diosas de cada mujer” (Jean Shinoda Bolen).

Piensas que es una broma.

¡Bonito título, justo con el día que tengo! Pero la curiosidad, puede más que los nubarrones que te envuelven y lo abres por una página al azar.

Y lees, justo por la página 62:

“Si una mujer es completa en sí misma, estará motivada por la necesidad de seguir sus propios valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella o le llena, con independencia de lo que piensen los demás”

¡Vaya! No sé si soy Artemisa, Afrodita, Atenea o Hestia, pero lo que sí sé es que, como otras veces, dos líneas de cualquier libro, me han reconducido al camino en el que la búsqueda de la seguridad en mi misma, es la única meta.

Vuelvo a la terraza, brilla el sol y esta vez, le saludo.

No sé en qué se transformará mi día pero, en este momento, me siento como una diosa.

Quizá no tan bella como Afrodita, ni tan combativa como  Atenea, ni tan maternal y vulnerable como Hera, ni tan enérgica como Artemisa, pero …

… me pintaré las uñas de rojo pasión… por algo hay que empezar!