Volvemos a poetizar…

Me abandono,

a tu sabiduría primigenia,

a tus bosques que esconden los misterios,

a los susurros de las hadas y los elfos,

a la suavidad oscura de tus hojas.

Me abandono,

a la dulzura de tus aguas,

al bravo rumor de tus olas indignadas,

al sigilo de tu profundidad inmensa,

a tu silencio paciente e impasible.

Me abandono,

a la sorpresa del viento,

a la certeza sutil de su destino,

a las voces que viajan desde lejos,

a la incertidumbre que susurra en mis oídos

a la oscuridad que bebe mis anhelos.

Me abandono,

a las caricias olvidadas,

a los suspiros tejidos en mi almohada

a la duda que alimenta mis sueños

a la pasión que se viste con mi aliento

Me abandono,

Vida, a tus secretos.

María G. Vicent ©

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Tiempo de verano…

Tumbada veo como se desliza la luz de la tarde. Desde el pie del árbol me observan las cañas indias sintiéndose extrañas y en la encina próxima dos tordos susurran acunados por el murmullo de las hojas. Pongo las manos bajo mi nuca y me dejo acariciar por la calidez de la tarde de verano.

El viento empuja con suavidad la hamaca y yo dejo mi mente casi en blanco. Sólo existimos este tiempo cálido y yo. Quisiera que estos instantes no se acabaran, que la suavidad que flota a mi alrededor fuera eterna.

Oigo el chirrido de la puerta al abrirse. Una voz alegre, viva, dulce y soñada, me llama.

Ella forma parte de mi largo y cálido verano.

Feliz, feliz verano, queridos…

Con el alba…

Abrió la puerta de la calle como quien abre la puerta de su vida. La luz blanca de la mañana le acarició la piel. Sintió la energía directamente en sus venas. El camino se dibujaba frente a él claro, nítido. Las luces de las farolas se apagaban mientras las hojas de las jacarandás empezaban a brillar con la luz del amanecer. Se sintió maravillosamente ligero y libre. Qué sorpresa aquella sensación¡

Y de pronto, como un trueno que rompe el aire, recordó…

Para ella, había dejado sobre la mesa, su corazón.

Feliz semana casi, casi de verano!!!

De la misma materia de los sueños…

Y dice Shakespeare en La Tempestad,  una obra llena de magia:

Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como les dije, eran sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y, al igual que la ilusoria visión que representaban, las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios, los solemnes templos, el gran globo mismo, sí, con todo lo que contiene, se disolverán y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro.

Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño.

¿Estamos hechos de esa misma materia?, me pregunto. Quizá lo que pensamos que es la realidad, tan solo es un sueño en el que sufrimos, amamos, respiramos y reímos y su fragilidad es tal, que al desaparecer el sueño desaparecemos con él.

Los sueños son demasiados etéreos, frágiles, leves. Nubes pasajeras, inquietas, que se desvanecen como los suspiros.

Prefiero hacer de mi vida un sueño y no vivir soñando.

 

 

 

 

Un buen día poetizando…

He abierto los ojos,

cerrado las puertas,

tomado en mis manos

una vida incierta.

Empiezo el camino

con miedos y penas

pensando olvidar

recuerdos que acechan.

Extiendo mis alas

rompo las cadenas

olvido el pasado

busco las certezas.

Lloro de alegría

destierro las penas

mi alma se abre

de esperanza llena.

Hoy, hoy, hoy es un buen día para abrir la ventana y volar. Volar alto y lejos y dejar que sólo el aire nos impulse.

(Imagen de Pixabay)

 

Dame…

Dame alas y te enseñaré a volar

Dame vida y respiraré contigo

Dame un camino y lo recorreré a tu lado

Dame un motivo y no lo pondré en duda

Dame una lágrima y la convertiré en nube

Dame un futuro y tejeré los días

Dame un atardecer y lo bordaré de colores

Dame tu sonrisa y haré que sea eterna

Dame un beso, dame un beso… y  ya no sé que haría.

Feliz semana a todos y sentiros queridos…

… y querer como si el mundo fuera a acabarse y eso pudiera salvarnos.

Poema de jueves…

AGUA

Agua que lavas las conciencias
La oscuridad que se guarda en la recámara
La mentira que nunca es piadosa
La maldad que se oculta en la mirada
La envidia que te asalta silenciosa
La traición que vive agazapada

Agua que regalas y entristeces
Las orillas que viven marginadas
Los senderos que te prestan compañía
La semillas que nacen olvidadas
La vidas que crecen a tu vera
Los colores que atrapan las miradas

Agua que riegas mis nostalgias
Mi sonrisa de mujer enamorada
La pasión que suspira agradecida
Las lágrimas que viven en mi almohada
La risa que surge de tu boca
El tacto de tus manos alocadas

Agua que discurres por la tierra
llenando de riquezas las miradas.

Feliz fin de semana a toditos, todos…!!!

 

 

Leer con amigos…

Hablamos de la vida.

De la que vivimos, la que desearíamos vivir, la que nos ha tocado vivir y por supuesto, hablamos de todos los instantes, los momentos y las ráfagas fugaces que forman ese maravilloso puzzle.

Y no es fácil encontrar los instantes que se han grabado en nuestro corazón de una forma muy especial. Instantes que desearíamos conservar en un frasco de cristal para en los momentos de dudas, de alegría o de tristeza, poder recuperar y que nos consuelen, nos afirmen o simplemente nos recuerden un pasado que nos hace ser como somos.

Pero eso que resulta complicado, lo ha conseguido Oscar  (https://historiastrastudni.wordpress.com/) en su libro  99 Instantes.

En su libro, Oscar nos describe en esos 99 Instantes, toda la vida de Alba.

99 Instantes

El autor, se pasea, como de puntillas, por la vida de la protagonista y nos deja el retrato de una mujer con una vida plena y feliz. En tan sólo 99 Instantes nos asomamos a todos los momentos que él ha considerado que han marcado su camino.

La primavera se está haciéndo esperar y nos regala días de lluvia. En uno de ellos con una taza de té en la mano y los pies recogidos sobre el sofá, me leí esta historia que os recomiendo porque, como dice el autor, es el maravilloso viaje de la vida.

Que tengas mucha suerte, Oscar, en esta faceta tuya que desconocía. Y sí, amigo mío, tienes toda la razón, porque en 99 Instantes podemos recrear toda una vida.

Ah! Y no quiero irme sin deciros, a los que aún no le conocéis,  que visitéis su blog, porque es un derroche de cariño.

 

Amigos y Libros…

Me gusta leer, pero eso ya lo sabéis.

Lo que no os he dicho es que disfruto, especialmente, de los libros que escriben mis amigos, mis compañeros blogueros, todos aquellos autores que, por no ser conocidos y reconocidos, tienen que hacer un auténtico maratón para que sus obras lleguen a muchas miradas.

Por eso he pensado que cada vez que lea un libro de uno de estos autores, lo dejaré aquí para que vosotros lo conozcáis.

Hoy os dejo la opera prima de Chelo Puente (https://lalibreriadechelo.wordpress.com) una bloguera muy activa que muchos de vosotros conocéis y que nos deja interesantes reseñas y propuestas de lecturas.

La Bolsa de Lana Azul nos describe una historia que, viajando por el tiempo, une destinos que nunca hubieran coincidido de una forma fortuita.

la bolsa de lana azul
Delia, la protagonista, contacta con un desconocido a través de Facebook que le lleva a descubrir un secreto familiar guardado por su abuela durante treinta años.

La autora nos describe paisajes bien encuadrados cual si de una foto se tratara, mientras la trama nos lleva, sucesivamente, a Madrid y Cuba. La vida de los emigrantes españoles que viajaron a las plantaciones de azúcar cubanas, sus deseos, sueños y esperanzas nos las muestra con una especial sensibilidad, así como los sentimientos familiares que experimenta la protagonista.

Es una historia de  superación, de amistad, de encuentros y desencuentros, de sentimientos familiares arraigados y de la búsqueda de la verdad, pese a los cambios que pueden producir en la vida de los protagonistas.

Una obra vital y con un cierto aire intimista que lees con la sensación de pisar terrenos que para todos nosotros son conocidos por su actualidad y frescura.

Os recomiendo su lectura porque pasaréis un rato agradable cuando la leáis.

Querida Chelo, te deseo muchos éxitos en tu carrera de escritora.

“Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno” (Borges)

Atraemos…

… aquello que deseamos…

Y aunque también atraemos lo que no deseamos, somos capaces de reconvertirlo o desecharlo.

Por eso somos luchadores.

La vida se compone de pequeños momentos, de situaciones desesperadas, de instantes únicos e irrepetibles, de despedidas físicas y emocionales.

Atrapados en un torbellino de sentimientos que igual nos llevan de la alegría  al llanto, del odio al amor, del egoísmo a la generosidad.

Todas esas sensaciones nos agitan, nos conmueven, nos enternecen, nos atrapan, para finalmente comprobar que no sirve de nada rebelarnos  contra la vida que nos ha tocado vivir.

A veces se nos hace difícil combatir contra las mareas que mueven un destino que, en algunos momentos, podemos cambiar y en otros se nos presenta como algo ineludible.

Como si todo estuviera escrito en un libro al que sólo tenemos acceso cuando los hados lo permiten y no cuando nosotros lo deseamos.

Pero somos luchadores, únicos e irrepetibles…

… y por eso intentamos dirigir nuestra vida, una vida que al fin…

… es sólo nuestra.