Un poema…

Quédate conmigo y pintaré de carmesí las flores del jardín,  dejaré versos entre tus manos en las tardes de verano y entre luna y luna escribiré una canción.

Quédate conmigo junto al mar, y cuando las verdes olas digan tu nombre, lo lanzaré al viento y sembraré el espacio con tu risa loca.

Quédate conmigo y entre las sábanas que recuerdan tu aroma y tu pasión, mis piernas se enredarán en tu cintura.

Quédate conmigo y vibrará la tierra, porque el destino nos eligió unidos y cruzó nuestros caminos mientras la vida soñaba.

 

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Pues sí…

Ayer, de madrugada, terminé el libro que estaba leyendo (La función perdida de María García-Lliverós) y no sé si por el contenido del libro o simplemente porque sí, me vino a la cabeza una frase que me parece recordar que es de Keynes.

“Sólo se puede vivir la vida de dos formas distintas; no creyendo en los milagros o pensando que… toda la vida es un milagro”

Y ahora imagino que pensaréis que eso de los milagros es una tontería. Pues sí, creo que los milagros tal y como los entendemos, pueden ser vestigios de una educación que nos ha hecho creer en demasiados dioses y cielos.

Pero… ¿y esos otros milagros?

Esos que se producen cada mañana cuando el sol nace y pinta el cielo de rojo o cuando la lluvia dibuja senderos en los cristales y hace brillar las farolas.

Esos que nos hacen volar cuando bailamos apretaditos con la persona que amamos o cuando nos despertamos a su lado y envueltos por sus brazos cada mañana.

Los que se reflejan en los ojos de un niño cuando le llevamos al país de las hadas y los dragones o le hacemos sonreír.

La calidez del  mar  en un día de verano, el reflejo de la luna sobre sus aguas, la fuerza de la tempestad.

El cielo desde lo alto de la montaña, la serenidad y el silencio, los árboles, las flores.

La compasión, la dulzura, la fortaleza, la sinceridad, el valor, la amistad, el deseo.

¿No son pequeños milagros que nos acompañan cada día? Pues esos son los milagros en los que creo.

Feliz comienzo de fin de semana a toditos, todos.

Volvemos a poetizar…

Me abandono,

a tu sabiduría primigenia,

a tus bosques que esconden los misterios,

a los susurros de las hadas y los elfos,

a la suavidad oscura de tus hojas.

Me abandono,

a la dulzura de tus aguas,

al bravo rumor de tus olas indignadas,

al sigilo de tu profundidad inmensa,

a tu silencio paciente e impasible.

Me abandono,

a la sorpresa del viento,

a la certeza sutil de su destino,

a las voces que viajan desde lejos,

a la incertidumbre que susurra en mis oídos

a la oscuridad que bebe mis anhelos.

Me abandono,

a las caricias olvidadas,

a los suspiros tejidos en mi almohada

a la duda que alimenta mis sueños

a la pasión que se viste con mi aliento

Me abandono,

Vida, a tus secretos.

María G. Vicent ©

Tiempo de verano…

Tumbada veo como se desliza la luz de la tarde. Desde el pie del árbol me observan las cañas indias sintiéndose extrañas y en la encina próxima dos tordos susurran acunados por el murmullo de las hojas. Pongo las manos bajo mi nuca y me dejo acariciar por la calidez de la tarde de verano.

El viento empuja con suavidad la hamaca y yo dejo mi mente casi en blanco. Sólo existimos este tiempo cálido y yo. Quisiera que estos instantes no se acabaran, que la suavidad que flota a mi alrededor fuera eterna.

Oigo el chirrido de la puerta al abrirse. Una voz alegre, viva, dulce y soñada, me llama.

Ella forma parte de mi largo y cálido verano.

Feliz, feliz verano, queridos…

Con el alba…

Abrió la puerta de la calle como quien abre la puerta de su vida. La luz blanca de la mañana le acarició la piel. Sintió la energía directamente en sus venas. El camino se dibujaba frente a él claro, nítido. Las luces de las farolas se apagaban mientras las hojas de las jacarandás empezaban a brillar con la luz del amanecer. Se sintió maravillosamente ligero y libre. Qué sorpresa aquella sensación¡

Y de pronto, como un trueno que rompe el aire, recordó…

Para ella, había dejado sobre la mesa, su corazón.

Feliz semana casi, casi de verano!!!

De la misma materia de los sueños…

Y dice Shakespeare en La Tempestad,  una obra llena de magia:

Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como les dije, eran sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y, al igual que la ilusoria visión que representaban, las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios, los solemnes templos, el gran globo mismo, sí, con todo lo que contiene, se disolverán y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro.

Estamos hechos de la misma materia de los sueños y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño.

¿Estamos hechos de esa misma materia?, me pregunto. Quizá lo que pensamos que es la realidad, tan solo es un sueño en el que sufrimos, amamos, respiramos y reímos y su fragilidad es tal, que al desaparecer el sueño desaparecemos con él.

Los sueños son demasiados etéreos, frágiles, leves. Nubes pasajeras, inquietas, que se desvanecen como los suspiros.

Prefiero hacer de mi vida un sueño y no vivir soñando.

 

 

 

 

Un buen día poetizando…

He abierto los ojos,

cerrado las puertas,

tomado en mis manos

una vida incierta.

Empiezo el camino

con miedos y penas

pensando olvidar

recuerdos que acechan.

Extiendo mis alas

rompo las cadenas

olvido el pasado

busco las certezas.

Lloro de alegría

destierro las penas

mi alma se abre

de esperanza llena.

Hoy, hoy, hoy es un buen día para abrir la ventana y volar. Volar alto y lejos y dejar que sólo el aire nos impulse.

(Imagen de Pixabay)

 

Dame…

Dame alas y te enseñaré a volar

Dame vida y respiraré contigo

Dame un camino y lo recorreré a tu lado

Dame un motivo y no lo pondré en duda

Dame una lágrima y la convertiré en nube

Dame un futuro y tejeré los días

Dame un atardecer y lo bordaré de colores

Dame tu sonrisa y haré que sea eterna

Dame un beso, dame un beso… y  ya no sé que haría.

Feliz semana a todos y sentiros queridos…

… y querer como si el mundo fuera a acabarse y eso pudiera salvarnos.

Poema de jueves…

AGUA

Agua que lavas las conciencias
La oscuridad que se guarda en la recámara
La mentira que nunca es piadosa
La maldad que se oculta en la mirada
La envidia que te asalta silenciosa
La traición que vive agazapada

Agua que regalas y entristeces
Las orillas que viven marginadas
Los senderos que te prestan compañía
La semillas que nacen olvidadas
La vidas que crecen a tu vera
Los colores que atrapan las miradas

Agua que riegas mis nostalgias
Mi sonrisa de mujer enamorada
La pasión que suspira agradecida
Las lágrimas que viven en mi almohada
La risa que surge de tu boca
El tacto de tus manos alocadas

Agua que discurres por la tierra
llenando de riquezas las miradas.

Feliz fin de semana a toditos, todos…!!!

 

 

Leer con amigos…

Hablamos de la vida.

De la que vivimos, la que desearíamos vivir, la que nos ha tocado vivir y por supuesto, hablamos de todos los instantes, los momentos y las ráfagas fugaces que forman ese maravilloso puzzle.

Y no es fácil encontrar los instantes que se han grabado en nuestro corazón de una forma muy especial. Instantes que desearíamos conservar en un frasco de cristal para en los momentos de dudas, de alegría o de tristeza, poder recuperar y que nos consuelen, nos afirmen o simplemente nos recuerden un pasado que nos hace ser como somos.

Pero eso que resulta complicado, lo ha conseguido Oscar  (https://historiastrastudni.wordpress.com/) en su libro  99 Instantes.

En su libro, Oscar nos describe en esos 99 Instantes, toda la vida de Alba.

99 Instantes

El autor, se pasea, como de puntillas, por la vida de la protagonista y nos deja el retrato de una mujer con una vida plena y feliz. En tan sólo 99 Instantes nos asomamos a todos los momentos que él ha considerado que han marcado su camino.

La primavera se está haciéndo esperar y nos regala días de lluvia. En uno de ellos con una taza de té en la mano y los pies recogidos sobre el sofá, me leí esta historia que os recomiendo porque, como dice el autor, es el maravilloso viaje de la vida.

Que tengas mucha suerte, Oscar, en esta faceta tuya que desconocía. Y sí, amigo mío, tienes toda la razón, porque en 99 Instantes podemos recrear toda una vida.

Ah! Y no quiero irme sin deciros, a los que aún no le conocéis,  que visitéis su blog, porque es un derroche de cariño.