Sí, queridos… es tiempo de cerezas!!!

Caminábamos los cuatro mientras el horizonte se pintaba en rojo y la superficie del agua se plateaba con un color acero casi sólido. Hasta nosotros llegaba el olor dulzón de la madreselva y los vencejos, añorados del sol, ofrecían sus susurros al sueño. Vivíamos entre el vuelo de las gasas blancas y la piel ardiente de muchos amores por descubrir.

Era junio, mi mes favorito. Cuando los días son largos y los aromas se esconden entre los deseos que nos hacen felices. El cielo nos cobija preservando nuestra inocencia. Y junio nos contempla con todo su esplendor.

Pasa el tiempo, las gasas blancas emprendieron el vuelo a los horizontes del pasado y junio, en su obstinación, siempre regresa.

Caminábamos los cuatro, el rojo y el acero nos seguían contemplando y los vencejos nos reconocían en su vuelo. Los aromas, matizaban nuestros recuerdos. El cielo aún nos amaba y los amores, ya descubiertos, nos prometían aún, muchos deseos por cumplir.

Y junio…

¿Sabéis, queridos? Es tiempo de cerezas. No pude dejar de decir.

Como aquel día…

Hay días que se levantan nublados…

Aunque hayas salido a la terraza y una luz deslumbrante de primavera te reciba casi a golpes de tambor.

Pero tú te has despertado intuyendo que no iba a pasar nada bueno.

Suena el teléfono y se confirman tus peores temores. Te has vuelto a equivocar, has fallado en lo que te habías propuesto, pese a intentar hacer las cosas bien no lo has conseguido. Tus ideas no pueden competir con las de los demás porque son demasiado diferentes.

No es la mejor noticia del mundo, pero ¿por qué te extrañas? Lo sabías mucho antes de que el sonidito agudo del móvil, se colara entre la maraña de ideas grises que te acompañan.

Decides que casi sería mejor volverte a la cama y esconder la cabeza bajo las sábanas y desde allí regodearte en ese estado de ánimo agorero, sin que nadie perturbe tu desazón.

Pero no, camino de tu deseado agujero de fácil acomodo, ves un libro olvidado encima de la mesa.

¿Quien lo olvidaría aquí? Te preguntas… Y así, casi sin darte cuenta, lees el título “Las diosas de cada mujer” (Jean Shinoda Bolen).

Piensas que es una broma.

¡Bonito título, justo con el día que tengo! Pero la curiosidad, puede más que los nubarrones que te envuelven y lo abres por una página al azar.

Y lees, justo por la página 62:

“Si una mujer es completa en sí misma, estará motivada por la necesidad de seguir sus propios valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella o le llena, con independencia de lo que piensen los demás”

¡Vaya! No sé si soy Artemisa, Afrodita, Atenea o Hestia, pero lo que sí sé es que, como otras veces, dos líneas de cualquier libro, me han reconducido al camino en el que la búsqueda de la seguridad en mi misma, es la única meta.

Vuelvo a la terraza, brilla el sol y esta vez, le saludo.

No sé en qué se transformará mi día pero, en este momento, me siento como una diosa.

Quizá no tan bella como Afrodita, ni tan combativa como  Atenea, ni tan maternal y vulnerable como Hera, ni tan enérgica como Artemisa, pero …

… me pintaré las uñas de rojo pasión… por algo hay que empezar!

Leer con amigos…

Me gustan que mis amigas escriban. Eso no quiere decir que todas mis amigas lo hagan, pero tengo que reconocer que hay bastantes que lo hacen.

Y precisamente hoy voy a hablar del último libro de una de ellas. Resultado de imagen de chelo puente la vida es puro relatoHablo de Chelo Puente y su último libro “La Vida es Puro Relato”

Chelo Puente (https://lalibreriadechelo.wordpress.com) es la autora de dos novelas “Alma de Cántaro” y “La bolsa de lana azul”, pero en este caso nos ofrece una antología narrativa en la que recopila,  relatos, reflexiones, microrrelatos y mails dirigidos a un amigo imaginario.

En ellos viaja a través de los sentimientos y convierte lo que observa, en historias, algunas veces profundas, en otras divertidas, en otras melancólicas, pero siempre con un trasfondo reflexivo.

Chelo Puente, en su libro da sentido a la famosa frase “La vida es puro relato” porque cuando lo lees percibes que la vida es lo que nos muestra la autora con sus historias.

Os recomiendo este libro que si lo queréis conseguir, podéis hacerlo en:

https://www.amazon.es/vida-es-puro-relato/dp/1729209890/

Ficha técnica: Título: La vida es puro relato. Autor: Chelo Puente Velasco. Editorial: Amazón. Cubierta, maquetación y edición de la obra: Josep Aguilella i Calvo.

Muy buena suerte, querida amiga¡¡¡

Un poema en mayo…

A ti,

Que te soñé

A golpe de acrílico y puntero.

Cuando rompía en rojo la mañana

Y el sabor ácido, inundaba mi boca.

A ti,

Que abriste puertas y ventanas

Para dejar entrar la luz que besa los cristales.

Y los dibuja a fuego.

A ti,

Que rompes la estructura de mis versos

Cuando me abrazas fuerte en la penumbra.

Y cruzas mis umbrales,

Sembrando mi cuerpo con tu huella.

A ti,

Que me reinventas cada día en tu mirada,

Con la escritura liviana de los sueños,

Mientras el azul de mi rima,

levanta el vuelo. 

(María G. Vicent ©)

 

Felices días de mayo a todos los que os asomáis a mi ventana!!!

 

Leer con amigos…

Siempre me alegra presentar libros de amigos escritores, pero este es uno de esos autores del que todo lo que lees  sabes que te va a gustar.

Este autor no es otro que Alfonso Cebrián (https://cuentosinacabadosblog.wordpress.com/) que después de haber publicado “Las Aguas del Olvido” 51j4Na1nIuL._AC_US218_ nos regala doce relatos cortos en los que realiza un viaje a través de los sueños, el deseo, la traición, la esperanza y cuyo hilo conductor es siempre el amor y los sentimientos que provoca.

Y para seguir disfrutando con su lectura nos encontramos, después de los relatos, con el título que da nombre a su libro “Amelia y Doña Rosa”. Una historia de cariño, complicidad y superación que a mí, personalmente me ha hecho emocionar, reflexionar y acabar su lectura con una gran sensación de optimismo.

Un libro que no os dejará indiferentes por la calidad literaria de su contenido y que os recomiendo para cualquier momento del día o de la noche.

Y si decidís pasar un buen rato con su lectura, lo podéis adquirir aquí:

https://www.amazon.es/Amelia-doña-Rosa-otros-relatos/dp/1731488629/

Ficha Técnica. Título: Amelia y Doña Rosa y otros relatos. Autor: Alfonso Cebrián Sanchez. Editorial: Amazón Diseño cubierta: Alfonso Cebrián Sanchez.

Buena suerte, querido Alfonso!!!

Hay momentos…

Hay momentos en esta vida para los que necesitas hacer un esfuerzo añadido, porque no te sirve aquello de “cuando se cierra una puerta se abre una ventana” ya que sólo ves que se han cerrado unas cuantas puertas literalmente en tu nariz. Y tu nariz se resiente y tiene miedo. Miedo de aquello que desconoce y que le supera.

Es una sensación de impotencia que te recuerda que no eres tan fuerte como tu creías y que te hace ver que todos los hilos que te unen a esta vida son tan frágiles como las alas de esa mariposa que te encandila con su belleza.

Te sientas sobre esa roca que conoces y amas y miras el mar mientras intentas alejar los pensamientos oscuros  que acompañan la idea de que han desaparecido unas cuantas horas de tu vida y de que ya no volverán. Sientes la necesidad de recuperar los recuerdos y mientras te obstinas en recordar, el agua se mece a tus pies y te dice que no es necesario, que aún te queda mucho tiempo para crear buenos momentos.

Porque, en definitiva es lo más importante. Atesorar el cariño inmenso que has recibido. De las personas que esperabas, de otras que no esperabas e incluso de aquellas que esperabas más y se han quedado a medio camino. Todo suma.

Hoy, regreso con fuerzas renovadas, y hoy siento que la vida no es otra cosa que respirar hondo y apurarla hasta el final.

Sólo miro…

Sentada en la terraza aspiro al aroma a naranja que despide mi taza de té. Vuelvo a revivir mi fin de semana. Quizá es porque lo he pasado con mi amiga rubia, la que tiene un novio francés, y ella es la que me ha acostumbrado a tomarlo así, cuando el crepúsculo le gana la partida a la luz.

Los fines de semana siempre están rodeados de grandes expectativas, pero no ha sido el caso del pasado. Marché con la idea de encontrar una serenidad que en los últimos tiempos me resulta bastante difícil de retener. Así que todo se resumía en caminar, leer, ver alguna película y conversar de todo lo divino y humano.

Y al fin, no ha habido casi nada de lo previsto, porque la mayor parte de mi tiempo se ha ido en mirar y disfrutar con lo que he ido sintiendo al ver la vida a mi alrededor.

El mar, la aves volando, los niños jugando en la playa, las conversaciones de mis vecinos de mesa, el café bailando en mi taza, la risa de mi amiga, los colores de la primavera, las primeras gotas de lluvia, las discusiones conmigo misma, mi móvil desconectado, el sabor de una cerveza… el amanecer.

El tiempo ha pasado rápido y yo me he dado cuenta que hay que mirar para descubrir que si somos capaces de disfrutar de esas cosas sencillas, la vida es siempre mucho más fácil.

Soñé el mar…

Es martes y estoy aquí. Aquí donde el agua dibuja sobre la arena mientras la piel respira sal.

Me he despertado enroscada en la curva de tu cintura y con tus manos despejando mis sueños.

Podría ser cualquier otro día, pero al ver tu mirada siento, de nuevo, que no existe otro lugar en el que quisiera estar. Podría no llamarme como me llamo o quizá no ser de este planeta, pero hoy, aquí y ahora sólo deseo sentir como siento.

Quizá es que hoy, soñé el mar.

“Dejé el invierno,

mi cuerpo sobre la arena, promete flores.

El sol alumbra mi sonrisa

y la noche la recoge pintando estrellas.

Llegó la primavera!!!

y mi piel la reconoce 

en cada pulso de sus venas”

Felices días de primavera para todos!!!!

 

 

 

 

Como ayer…

… también el Día de la Mujer…

Porque para mí, todos los días son de la mujer y del hombre. De todo ser humano que se comporte como tal y como tal respete a todas las personas que rocen su vida, sean del género que sea.

Leí a Eduardo Galeano (magnífico) y no pude evitar dejarlo por aquí…

“Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿como sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, no ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y que tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó  a la prensa” 

A alguien había que echarle la culpa, no? Pero yo no creo que fuera toda de Adán o de la prensa. Parte de ella si, pero… no toda.

Quizá existen “otros” que deberían sentirse culpables.

Otros que durante muchos siglos han contado un cuento con la idea de hacernos creer que era una verdad absoluta. Que nos han colocado en un pedestal para que, lejos de la realidad, alguien pensara por nosotras. Que sólo nos han pensado como madres y esposas.

¿Donde está esa otra parte de nosotras? Esa parte que grita que queremos ser libres para pensar, para querer, para decidir, para equivocarnos, para disfrutar de nuestro cuerpo.

Me cansa ese pensamiento trasnochado, obtuso y con aroma a incienso.

Yo soy mujer y nunca he querido ser un hombre, porque siempre he pensado que soy capaz de caminar a su lado. Ni delante, ni atrás.

 Y si alguien no está de acuerdo con ello, lo siento, jamás me disculparé por pensar así.

Feliz viernes… con un olor a  primavera que se cuela entre nuestro estado de ánimo con aires de conspirador.

(Imagen de Pixabay)