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Viajar…

Cuando la tarde moría a golpes de segundos y los últimos rayos de sol iluminaban los adornos dorados del tren de madera que me alejaba de Soller, recordé esta frase:

¿Viajas para revivir tu pasado?  -era en ese momento la pregunta del Khan, que podía también formularse así: ¿Viajas para encontrar tu futuro?

Y la respuesta de Marco: 

El otro lado es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá (Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles).

Y me di cuenta de que había viajado hasta allí para recuperar esa parte de mi pasado que recordaba brillante, luminosa, como todo aquello que el paso del tiempo dota con una belleza que, como en la mayor parte de los casos, no era como la imaginamos,en la distancia que crea el tiempo.

Cerré los ojos y extendí la mano, La tuya se encontró con la mía. Y allí estaba mi futuro. Lo vi escrito en tus ojos. Siempre había estado, desde el primer día que te conocí. Y te amé de nuevo. Nuestra historia no tenía esa belleza brillante y luminosa. Nuestra historia crecía entre luces y sombras. Entre risas, lágrimas, enfados y desencuentros. Pero crecía con toda la fuerza que surge de un amor que iba más allá de la belleza, de la fantasía. Que iba más allá del propio amor.

Sentí que nada me había defraudado en este viaje por la vida. Estabas tú. Y Marco, en este caso, no tenía razón, yo, en este viaje, he descubierto lo mucho que he tenido y lo que tendré.

Hoy es lunes, lunero… que el día os sonría a todos.

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Me pidió…

Me pidió Leha (https://lehahiah0909.wordpress.com/) que le escribiera un poema…

Deja que el mar te acaricie,
que el agua bese tu piel,
que la sal traiga suspiros,
y las olas tu placer.

Deja que el mar te acompañe,
que tus sueños viajen con él,
que la luna lo refleje
en tus alas de papel.

Deja que el mar te seduzca,
que sea tu amigo fiel,
y que las olas de marzo,
alejen tu padecer.

Deja que el mar y su calma,
en un nuevo atardecer,
paso a paso y susurrando
nos reúna junto a él.

Feliz lunes, Leha y para todos los que os asomáis a esta ventana. Os dejo con la voz única de Leonar Cohen… nadie como él.

 

 

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Un lunes y un poema…

Me has pedido
la luna y las estrellas
las huellas en mi piel
mis cicatrices.

Me has pedido
caminos recorridos
la verdad absoluta
mis recuerdos.

Me has pedido
lo que tengo
lo que tuve,
mi legado.

Me has pedido
mis sueños,
mis heridas,
mi pasado.

Yo te di lo que tenía… un corazón enamorado.

Otra semana, otro lunes para intentar ser felices, amigos.
Intentadlo!!!

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Leer con amigos…

Con la caída de la tarde y ya con el otoño que nos hace más que guiños, os propongo el libro de uno de los primeros blogueros a los que seguí.

Se trata de Jorge Moreno (https://jorgemorenomunoz.wordpress.com), un autor muy polifacético.

El libro de Jorge, nos ofrece un recorrido entre la reflexión y el humor. Los diálogos son fluidos y te arranca en más de un momento la sonrisa. Su protagonista, David, inseguro y negativo, inicia un camino con Laura que no sabe hasta donde le llevará, pero cuando lo  empieza a transitar, por nada desea abandonarlo.

El mundjorge-morenoo no se acaba para David cuando Sonia le deja por un monitor de gimnasio diez años más joven que él. Es el momento de disfrutar de todas esas cosas que siempre había querido hacer, hasta que ella se dé cuenta de su error y decida volver a su tranquila y aburrida vida. El único problema es que para David la frase “Si algo puede ir mal irá mal”, más que una reflexión es una realidad, hasta tal punto que cuando le pasa algo bueno es incapaz de asumirlo. Y si no lo crees, pregúntale a Laura.

Es un libro con el que he disfrutado por su aire joven, divertido y con un mensaje de optimismo, que se refleja en la evolución del protagonista.

Sé que el éxito de Jorge ya está asegurado, pero aquí queda mi modesta aportación y mi sugerencia para que, en una tarde otoñal y al atardecer, os animéis a leerla.

Que te vaya muy bien, Jorge…

 

 

 

 

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De otoño…

La lluvia cae silenciosa y los últimos haces de luz de las farolas reflejan las gotas de agua que se pasean por el pavimento sin ningún destino.

Dicen que ya empezó hace días, pero es hoy cuando he sentido en mi piel, en mi corazón y en mis ojos, el otoño. He recorrido las calles mudas y me he sentido observada por las ventanas, ojos que todo lo ven y guardan un sinfín de secretos.

El otoño me envuelve con su luz suave, su promesa de sol, sus tonos naranjas, ocres y dorados. Las hojas amarillas crujen bajo mis pies y su sonido me recuerda las letras de un verso. Las castañas crepitan mientras saltan sobre las brasas de la chimenea y los libros nos esperan junto a su calor. La naturaleza  duerme y espera los días luminosos.

Y nosotros contemplamos su belleza frágil y silenciosa mientras soñamos los minutos, los días… la vida.

Todo en otoño es silencio.

Dejaros acariciar por su música… sea cual sea la estación en la que vivamos.

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Sorpresas blogueras…

Me ha dado por pensar. Y con esto no quiero decir que sólo piense en determinados momentos. Noooo. Pienso mucho, yo diría que algunas veces demasiado.

Pero… a lo que vamos… las sorpresas que me da este mundo de los blogs y sus blogueros.

Alguien ha llegado hasta mi blog, le ha gustado y me sigue. Hace comentarios y se pasa por allí de forma habitual. Un día me llega un email suyo en el que me cuenta cosas de su vida, problemas personales, sentimientos íntimos. Yo leo e intento no dar ningún consejo, ni mi opinión, ni nada que suene demasiado personal, porque al fin, lo ignoro todo de esa persona y hasta me da algo de pudor conocer sus asuntos más íntimos. Así que navegando entre querer solidarizarme con sus problemas y no ser demasiado “cotilla”, le contesto de la forma que me parece más apropiada.

Me contesta diciendo que soy muy amable, comprensiva y cariñosa.

Pasan los días y, de repente, esa persona que me ha “abierto su alma” deja de pasarse por mi blog y parece que no me conoce de nada. Por supuesto, sigo viendo que está en otros blogs.

No me siento engañada, ni dolida, ni decepcionada, sólo sorprendida, pero la situación me ha recordado esas escenas en las que el protagonista está sentado en la barra del bar y llega un desconocido y vuelca en él todas sus frustraciones y dolor.

Supongo que en este espacio que compartimos, de habitual suelen ocurrir estas cosas. Yo las acepto, pero no acabo de entenderlas.

Con el tiempo vas sintiendo cariño por las personas que pasean por tu blog y por las que visitas en los suyos. Por eso y aunque no es el caso de lo que os cuento antes, sientes algo de tristeza cuando ves desaparecer a determinados blogueros. Es lo que me pasó cuando desapareció Madame Bovary, Emma. Una bloguera que me fascinaba y a la que tenía un gran cariño. Pero también sonrío cuando leo a ese otro bloguero que casi nunca me pone un “me gusta” ni un comentario, pero sé que me lee.

Hoy es martes, día de otoño. Sigo pensando en ello, pero creo que durante el tiempo que he navegado por aquí he recibido más cariño que decepciones o tristezas.

Por eso, queridos todos, os deseo una semana estupenda y aquí seguiré, sorprendiéndome y espero que sorprendiéndoos cada día.

 

 

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Dame…

Dame alas y te enseñaré a volar

Dame vida y respiraré contigo

Dame un camino y lo recorreré a tu lado

Dame un motivo y no lo pondré en duda

Dame una lágrima y la convertiré en nube

Dame un futuro y tejeré los días

Dame un atardecer y lo bordaré de colores

Dame tu sonrisa y haré que sea eterna

Dame un beso, dame un beso… y  ya no sé que haría.

Feliz semana a todos y sentiros queridos…

… y querer como si el mundo fuera a acabarse y eso pudiera salvarnos.

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Fin de semana…

Hemos recorrido juntos el camino de la costa. El mar, que lame las rocas donde se acaba el acantilado, ha perdido la dulzura del verano y golpea con un sonido inquietante mientras se deshace en espuma. La luz se escapa entre los pinos y borda el paisaje en lilas y rosados.

Nos espera la casa en la isla, unos muebles de madera y unas cortinas, dibujadas de primavera que se impulsan con la brisa de la tarde intentando emprender el vuelo.

Tu brazo en mis hombros me recuerda la suavidad de tu piel y en tus ojos veo la promesa de caricias derramadas sobre el blanco de las sábanas.

La ventana se abre al horizonte de un bonito fin de semana.

 

Os deseo un fin de semana estupendo de la mano de Aretha.

 

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Leer con amigos…

Hemos dejado el verano atrás y aunque el sol y el calor aun están con nosotros por estas tierras, apetece volver a las lecturas de las tardes de domingo.

Yo, con un té frio entre las manos y acurrucada en mi sillón, he terminado una delicia de libro.

Hoy leer con amigos, se convierte para mi, en una fiesta. Porque el libro que os traigo, además de haber sido escrito por una bloguera muy querida, Martes de Cuento, es uno de esos libros que nos devuelven a nuestra infancia feliz. Que nos mecen con delicadeza, mientras soñamos con esos personajes que, una vez, formaron parte de nuestra vida y con los que nos identificamos y sentíamos como amigos.

Martes de cuentoUna lectura encantadora que se acaba demasiado pronto y que os recomiendo si queréis recuperar momentos que tenemos ahí, guardados en el fondo del corazón y que se recuperan con este Viaje a la Isla Imaginada.

Querida Nona, un placer leerte, leeros, que recomiendo como un paseo delicioso.

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Cierro la puerta y… Regreso

Ha llegado el amanecer. Desde la terraza veo el mar que refleja la luz cálida y dorada de la mañana. Siento el aleteo de la nostalgia pero sonrío cuando el mirlo de pico amarillo me mira desde la palmera y parece con su trino, dedicarme su despedida. ¿Volverá el año que viene? ¿Volveré yo?

Aquí se quedan los días cortos y las noches largas, mis amigos del verano, los anocheceres dorados, el aroma a madreselva, el sonido del mar tejido entre nuestras conversaciones, el libro que terminé, la hamaca que mece mi sombrero y la terraza como testigo de un verano insólito.

Intento grabar en mi retina todos los azules del mar para que me acompañen en mi regreso y me recuerden en los largos días de invierno el tiempo de verano que he vivido.

Cierro la puerta y no vuelvo la vista atrás.

Me espera otra estación, otro lugar, otras conversaciones y otros momentos felices.

Me esperáis vosotros y regreso con las esperanza de que no me hayáis olvidado.

Regreso feliz…